Crisis de los 30
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#Plaquejas sobre el concierto de Roger Waters

Porque la #plaqueja es mi estilo de vida, ni en el mejor espectáculo del año podía dejar de refunfuñar
04/10/2016
10:00
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La semana pasada fui a ver a Roger Waters al Foro Sol. Llevé a mi mamá, que en los 70 se fumó toda la mariguana del mundo mientras escuchaba a Pink Floyd, entonces la llevé a reviviera sus años mozos (esta vez sin mota, porque qué tal que nos llovía y/o no encontrábamos Uber y/o nos aventaban un vaso con pipí y/o nos perdíamos entre la multitud sin señal de teléfono y/o nos gastábamos accidentalmente el dinero del taxi en una playera de 900 pesos... puros malviajes potenciales). 

Primero que nada debo decir que el concierto estuvo cabronsísisisisisimo y que ambas nos la pasamos requetebién. Sin embargo, como la plaqueja es mi estilo de vida, aquí van las cosas que no me parecieron, tanto del público como del show:

-Nula consideración con el prójimo

Si eres un lector jovencito, este penoso episodio de la historia ya no te tocó, pero antes, en los conciertos del Palacio de los Deportes y del Foro Sol en los que ponían asientos, el público se trepaba a los mismos. ¿POoooooOooOOOooOoOoOoOor? Como el escenario estaba mal puesto, daba la sensación de que así “se veía mejor”, incluso en las primeras filas, entonces la gente buscaba una mayor altura y pues le tapaba al de atrás y el de atrás al de atrás y así hasta el infinito.

Hoy hemos avanzado un poquito como sociedad y ya no nos subimos a las butacas, pero somos incapaces oír rock en vivo sin ponernos de pie, incluso EN UN CONCIERTO DE ROGER WATERS. A ver. No es de hacer slam, no es Panteón Rococó. No es de headbanguear, no es Slayer. No es de bailar, no es Los Ángeles Azules. No es de brincar, no es Lady Gaga. Ni siquiera es de hacer air guitar, ¡no es el estúpido G3! Es música de para pachequear, y todes sabemos que la mejor forma de pachequear es en la mayor echadez posible. Para la ocasión, Ocesa nos puso sillas que hasta tenían colchoncito. Repito: COLCHONCITO. Pero todos en posición vertical. Qué desperdicio. Les (nos) van a salir várices.

Además, y es en serio, ¿nadie piensa en las mamás? ¿En los papás? ¿En los tíos? ¿En las abuelitas? A diferencia de las presentaciones de DNCE, MGMT, MDSLKTR, MNDR, NDN DRGS, BLK JKS, MNEK, BTS, JPNSGRLS, HXLT, JMSN, DVSN, SWMRS o del festival NRML, Roger Waters una persona que tiene vocales en su nombre y, por lo tanto, gran parte de su público ya no “se cuece al primer hervor”. Ya no tenemos 19 años. Es un desafío para nosotros estar de pie durante dos horas y media. Esto, por supuesto, al clasemediero que cree que porque pagó su boleto CAREEEEEEÉTSIMO puede hacer lo que se le dé la gana, incluido arruinarle la experiencia a la gente que lo rodea, le vale tres kilos de verga.

Lo que me lleva al siguiente punto:

-La obsesión por grabar el concierto

Hace veinte o quince años, meter de contrabando una grabadora y/o una cámara de video a un concierto era un triunfo enorme, porque podrías tener un registro de ese MOMENTO ÉPICO E IRREPETIBLE.

Hoy los momentos ÚNICOS E IRREPETIBLES se terminaron porque a través de setlist.fm nos enteramos de que todas las bandas, excepto Pearl Jam y Bruce Springsteen, tocan las mismas pinches rolas cada noche. Por lo tanto, no tiene sentido grabar ni madres porque alguien más ya lo habrá hecho o lo hará, más cerquita del escenario y con una tecnología más cabrona, y el resultado estará en HD en YouTube para disfrute del universo entero.

Entonces: ¿QUÉ NECESIDAD DE GRABAR TooOoooOOooOoOooOOOdO EL PINCHE CONCIERTO CON TU IPHONE GALAXY G7?

Sí, claro que grabar pequeños clips y tomar fotos para compartirlos en corto con tus amigos y seguidores está chido y es una forma de potenciar el disfrute del show. Pero querer tener completamente documentado el evento desde la fila 63712736 es más estúpido que pedir una rola desde ahí y esperar que te hagan caso. Y además de que no tiene sentido, el campo visual de la persona que está detrás de ti se verá invadido por tu manota y la pantalla de tu teléfono-inteligente-usado-sin-inteligencia. 

Mi vista en el concierto

-Floydsplaining

Detrás de mí había un cretino, ahogado de borracho, que se la pasó “explicándole” el concierto a su pobre amigo... y al resto del auditorio. Ahí acuñé el término floydsplaining, que es cuando un güey que medio tiene noción de qué es Pink Floyd presume su “erudición” a todo volumen con quien se deje. A continuación algunas de sus frases célebres:

Antes de empezar:

“Güey, esto es sólo un calentamiento güey, porque el próximo año se va a volver a reunir Pink Floyd güey. Sí güey, ya es un hecho, ya lo confirmaron David Gilmour y Roger Waters güey, está en sus páginas oficiales güey, ya lo vi güey, van a venir a México güey. PINK FLOYD GÜEY”.

(Este rumor ya fue desmentido un millón de veces).

Durante la parte de DSOTM y en un loop infinito a lo largo de la primera hora y media:

“Güey, esto es un calentamiento güey, porque ya viene The Wall güey; todo esto es antes de The Wall güey, porque en la segunda parte nos va a bombardear güey. Güey, esto es un calentamiento güey, porque ya viene...”.

Durante la parte de Animals:

“Güey, esto es de un disco que se llama Animals. Y está cabrón, porque todas las rolas tienen nombres de animales güey: haz de cuenta que ‘Pigs’ güey, ‘Dogs’ güey, ‘Sheep’ güey... eeeeem, y así, otros güey”.

Durante “Dogs”:

“Güey, esta canción está bien perra güey. BIEN PERRA AHAHAHAHHAHAHAHA. Woof, woof”.

(En serio. Lo juro).

En un momento medio equis:

QUÉ EXPLOSIÓN GÜEY NO MAMES QUÉ EXPLOSIÓN.

En otro momento muy normal:

“Escucha esto cabrón, ESCUCHA GÜEY ESCUCHA CABRÓN”.

(Qué bueno que le decía al amigo que escuchara, porque de otro modo quizá se tapaba los oídos o le daba sordera espontánea).

Cuando empezó con las rolas de The Wall:

“Ya güey, ya no va a parar, no va a parar, no va a parar, se va a aventar MEDIO AÑO”.

(No soltó el chiste en seis meses).

El güey no se callo NI UN MINUTO en las dos horas y media que duró el espectáculo. Callarlo era mala idea porque, como ya mencioné, estaba borrachísimo. Además, tenía cara de #Lord y qué tal que me aventaba su Audi o sacaba la pistola o algo. Lo más triste de esto es que tengo pésima suerte y siempre me tocan cretinos por el estilo sentados a mi alrededor.

-Falta de chairismo

Leí muchas quejas del “falso activismo” en el concierto de Roger Waters, que porque los que fueron a verlo y gritaron “Fuera Peña” no estuvieron en la marcha del 15 de septiembre (me pregunto quién hizo el censo oficial). Se me hizo una tontería, porque creo que no hay peor gritoniza que la que no se hace y que cualquier espacio es bueno para manifestar en bola nuestro descontento con una autoridad de pacotilla.

PERO.

En la zona platino sí se pasaron de lanza. Había tal cantidad de mirreyes que, mientras en las gradas hacían un conteo de los 43, estos papalords gritaban OE OE OE OE, OEEEEE OEEEE. Porque al parecer, en cierto sector de la sociedad, no hay diferencia entre Roger Waters y la Compachampions o esa madre.

(Ya sé que no se llama así pero me estoy haciendo la intelectoooooaal fingiendo ignorancia sobre futbol. Segurito me imaginaron con mi saco de pana y un ejemplar de La Jornada bajo el brazo, ¿eh? No falla. Goeeeeeeei).

Y en algún momento antipeñista, mientras los chairos coreábamos “A-SE-SI-NO”, estos genios se pusieron a gritar, redoble de tambores.... “PUUUUTO PUUUUTO PUUUUUUTO PUUUUUUTO”.

Nadie entendió nada.

Lo cual me lleva al último punto:

-Vieja el último

Muy bonitos los gráficos contra Trump que preparó Roger Waters para su concierto, con sus colorcitos y muy acá. Pero en muchos de ellos, nuestro candidato republicano favorito aparecía “ridiculizado” con maquillaje y cuerpo de mujer. Claro: nada más humillante en este mundo que ser vieja.

Ya leí comentarios de güeyes buscándole tres pies al gato: que si es la utilización del propio discurso misógino de Trump en su contra, que nosotras las feminazis somos las que discriminan por creer que es discriminatorio, que en ese caso también es degradante para los hombres que aparezca con su traje y corbata que se pone todos los días –??????–, que también lo pusieron con una vaca y que dónde están los derechos de las vacas, etcétera.

Por si quedara duda de que la parte antitrump estaba medio chafa, al güey también lo ponen agarrando pitos, porque AHAHHAHA PUTOOOO.

Qué oso mi Roger.

***

Fuera de eso, qué buen concierto.

 

 

 

 

 

 

 

Como la escuela de diseño le quedaba muy lejos, Tamara De Anda (Ciudad de México, 1983) estudió Comunicación en la UNAM.

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