Yoplaitazo

Ya medio mundo escribió al respecto, pero yo llegué tardísimo como a todo en la vida, y ahora estoy aquí con los ojos trabados y sin creer aún el anuncio de Yoplait.
OTRAS
25/10/2016
09:29
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Como la escuela de diseño le quedaba muy lejos, Tamara De Anda (Ciudad de México, 1983) estudió Comunicación en la UNAM.
OTRAS

Por si no lo han visto: 

Obviamente se hizo un escándalo en “redes sociales”. La marca ya lo bajó de sus cuentas, pero ahí sigue en otros lados. Su mensaje ofreciendo disculpas fue el siguiente: 

“Un reconocimiento de las mujeres”. Ay, qué buena onda, ¿eh? Pero sólo de las heterosexuales. Casadas. Con hijos o la convicción de tenerlos para que sean la luz de su camino. Estrictamente delgadas. De entre 20 y 40 años (con UNA excepción de más de 50).  Blancas o morenas “claras”. Conformistas, agachonas, felices de chingarle como sus esposos aunque ganen menos y todavía aventarse una doble jornada sin rechistar porque “así es”. Con atuendos típicamente femeninos, como conjuntitos de blusa y pantalón del Zara, disfraces de ir al gimnasio, batas de baño y toallas en la cabeza (?) y por ahí UNA con ropa de enfermera (de médica no, jaja, no queremos ser extremistas, tampoco; está bien que trabajen pero en posiciones acordes a su género; si no, luego vamos a tener comerciales con ingenieras o científicas y ESO SÍ QUE NO).

Después de la rechifla, me los imagino en el corporativo Yoplait chocando entre sí, sin comprender qué hicieron mal. “Pero si el sentido de la vida de las solteronas es comprarse ropa, ¡si de eso se trataba Sex and The City! ¿O no?”. “O sea, hacer la cena las EMPODERA, ellas deciden si preparan pescado a la veracruzana o bistec en pasilla; son elecciones FUNDAMENTALES para el rumbo de su vida y la de su familia, porque además cuándo has visto un esposo que sepa prender la estufa, jaja, eso no existe”. “Güey, una mujer que no se alimenta exclusivamente de lechuga con pollo hervido y que no hace pilates diario OBVIO no quiere mostrar su cuerpo, ¡antes se va al Polo Norte o se muere!”.

(Curioso que hagan este fat shaming implícito cuando sus productos, incluso los etiquetados como “saludables”, son bombas de azúcar. Chequen nomás los análisis de El Poder del Consumidor: clic).

(Acá un antecedente de un comercial de Yoplait que sacaron el aire por ser un posible detonador de trastornos alimenticios. Cualquiera que los haya padecido, aunque sea tantito, sabrá que es cierto y que sí es un anuncio muy doloroso: clic).

Luego en Facebook vi compartido un artículo de un director creativo que felicitaba al encargado de marketing de Yoplait por haber tenido HUEVOS de atreverse con una campaña “poco convencional”. Jajajá. Ya no encuentro el texto, supongo que lo borró por el bien de su agencia (y/o lo regañaron y/o lo corrieron y/o yo estoy bien mensa para buscar cosas en el internet).

Para empezar, qué risa que se siga usando HUEVOS (así en mayúsculas lo ponía) como sinónimo de “valentía” y “fuerza”, cuando son más delicados que, bueno, los huevos de los que compras en el desayuno. (Nada en contra de los huevos. Ni unos ni otros. Pero como “figura literaria” no funciona. Por su atención, gracias).

 

Luego, ¿esta babosada te parece un camino “arriesgado” nada más porque no mostró a la mamá dándole yogurt a su familia? Ay, publiamigo, ¿sí ubicas que es la misma gata pero revolcada? (¿#Conapred? ¿#Gatopred?). ¿Sí sabes que en Estados Unidos la tendencia es mostrar familias homoparentales, multiétnicas, con miembros que tienen alguna discapacidad, con cuerpos diversos? Seguro sí sabes, pero seguro crees que “México no está preparado”, entonces hay que “arriesgarse”, pero poquito.

Yoplait hubiera tenido "huevos" al mostrar a una lesbiana ("Pero es que los valores familiares dónde quedan"), a una gorda ("Pero es de que no podemos relacionar nuestra marca con sobrepeso porque qué tal que nos cachan que una porción de nuestro yogurt ‘sabor fresa’ contiene casi toda el azúcar agregada que un ser humano puede consumir sin que le explote la cabeza”) o simplemente a una chava que no hable de hombres y/o de hijos y/o de cómo la sociedad percibirá su apariencia física (“Pero no porque nuestro target –favor de pronunciar ‘taryet’, como en todas las agencias– no le va a entender”). Pero no, cómo creen, si los “huevos” son para los hombres, a las mujeres nada más les toca el yogurt.

Sin albur, no chinguen, parecen publicistas.

***

La teoría de un amigo ex publicista es que la idea original sí estaba medio chida, que a lo mejor incluso brindaban con alcohol (QUÉ ESCÁNDALO, mujeres DE FAMILIA consumiendo la bebida PROHIBIDA cuando no está en forma de SANGRE DE CRISTO estrictamente DENTRO DE LA IGLESIA) o que simplemente se reunían a hablar de sus cosas en una taberna... quizá hasta con ideas... FEMINISTAS. Pero que seguro “cliente”, esa figura compuesta por personas que jamás han salido de las delegaciones Miguel Hidalgo y Cuajimalpa más que para ir a Huixquilican y a un mall en San Antonio, pidió que su producto apareciera explícitamente consumido en pantalla todo el tiempo, que la discusión fuera sobre estereotipos para que se “entendiera”, que el casting fuera “latino internacional, nadie moreno, look Polanco”. Y al final, cuando aparentemente nada podría ser peor, seguro pidió que el guión no se dijera sino que se CANTARA.

Típico. 

 

Se rumora que el comercial se hizo directamente en la agencia de Facebook, pero no he visto información oficial. Ya, cuenten el chisme. 

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