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El ascenso de un autócrata

Si Trump fuese Primer Ministro con un parlamento como el inglés difícilmente tendría posibilidades de mantenerse en el poder por más de un mes.
09/02/2017
09:05
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Si en América Latina un presidente que inicia su gestión comenzara amenazando empresas, defendiendo los intereses de su familia y abriendo nuevos frentes de conflicto con una gran cantidad de países, no dudaríamos en señalarlo como un nuevo autoritarismo en ascenso. 

Sin embargo, este fenómeno es desconocido en la llamada “cuna de la democracia” donde analistas, periodistas y expertos aún se muestran reacios a aceptar la megalomanía de su nuevo presidente. Uno que ha decidido hacer uso de las múltiples lagunas existentes en las leyes para dar rienda suelta a sus locuras. Trump está gobernando por medio de ordenes ejecutivas. Gobernar por decreto es una realidad que Venezuela o el mismo México conocen muy de cerca. 

Saltarse las reglas no sólo las escritas sino las más elementales de convivencia politica también se ha convertido en una constante, desde “pelear” con jefes de Estado a través de twitter, hasta “defender” los intereses económicos de su familia, Trump utiliza el poder de la presidencia para sus intereses personales sin mayor vergüenza. 

Ignorando la representatividad del Congreso, cuyo papel como órgano de control del poder se ve, realmente limitado en virtud de dos características: 

  1. La integración del Congreso. Trump cuenta con un Congreso de mayoría Republicana en ambas cámaras, con lo que tiene mayores posibilidades de ver aprobadas sus propuestas legislativas, los nombramientos de su gabinete, etcétera. 
  2. Las facultades extraordinarias del Presidente haciendo uso de atribuciones, especialmente las referidas a la seguridad nacional, en  materia económica y comercial, en temas de combate al terrorismo, donde tiene la capacidad de actuar sin necesidad de pasar por el Congreso o por la Corte.  

El régimen presidencial no permite un mayor control del poder como si lo hacen regímenes como el parlamentarismo. Si Trump fuese Primer Ministro con un parlamento como el inglés difícilmente tendría posibilidades de mantenerse en el poder por más de un mes. La independencia de los poderes se vuelve un lastre cuando los escaños legislativos de los republicanos dependen de la popularidad del candidato y ahora presidente en turno, por lo que actuar contra éste último es un contrasentido para su propia permanencia como mayoría parlamentaria. 

Sólo el tiempo dirá hasta donde los propios republicanos están dispuestos a respaldar un gobierno que ni siquiera es emanado de sus filas y que no responde por entero a su programa de gobierno. Sólo el tiempo dirá si el egoísmo superará a su responsabilidad politica. La historia los juzgará.

Solange Márquez Espinoza
De Mundo a Mundo, un blog para contar realidades de aquí y de allá. Un espacio para comentar, debatir y construir sobre nuestro México hasta el fin del mundo. Ideas de la actualidad internacional y,...

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