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La corona del payaso

Al cumplirse un mes de Trump en el poder no puede evitarse hacer paralelismos: las mentiras casi patológicas; la crítica a todos los medios de comunicación que no lo apoyen (es decir, prácticamente todos) en un discurso similar a “si no estás conmigo estás contra mi”, la construcción del enemigo común en la inmigración y el terrorismo, la descalificación de la oposición y de las instituciones. Trump no deja de ser un simple payaso pero no perdamos de vista quién es su consejero Real, el que verdaderamente porta la corona.
20/02/2017
10:54
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En octubre de 2002 las fuerzas de seguridad rusas “liberaron” el teatro Dubrovka, en uno de los rescates peor planeados de que se tenga memoria. Cientos de personas murieron, incluyendo los terroristas que habían tomado por asalto el teatro, víctimas de un gas letal lanzado por los ductos de ventilación. Poco pudieron hacer los médicos (que no fueron avisados de la acción) para salvar la vida de decenas de personas porque desde el gobierno se prohibió tajantemente dar a conocer el nombre del gas utilizado en el rescate. 

 

En aquel entonces, el aún independiente canal de televisión NTV criticó las acciones del gobierno y presentó las entrevistas de los familiares de los muertos y heridos luego de la operación en el teatro. La presión del gobierno hacia la televisora fue tanta que su entonces director general fue despedido y pronto el canal perdió todo viso de independencia. 

 

Con el pretexto de “fortalecer la vertical del poder” para luchar contra el terrorismo, Putin, en los últimos 17 años, ha minado poco a poco las instituciones democráticas, empezando por la prensa libre. Periodistas y disidentes críticos al régimen han caído a lo largo de todos estos años en condiciones que siguen siendo poco claras (como el envenenamiento de Alexander Litvinenko con polonio-210 en Londres o el asesinato de Anna Politkovskaja en 2006), dando como resultado que casi la totalidad de sus opositores están hoy muertos o en el exilio.

 

Abusos, escuadrones de la muerte, secuestros, torturas y eliminación continua de la libertad política y las libertades civiles son el ingrediente principal con el que se alimenta el día a día de la población rusa. Desde que llegó al poder, Putin convirtió su politica en un ellos y nosotros, “los que no están conmigo están contra mi”, tal como lo ha hecho Trump desde su campaña. 

 

En 2012, cuando la Rusia de Putin enfrentaba su tercera reelección “no oficial”, Hilary Clinton criticaba duramente las elecciones señalando los datos sobre “relleno de urnas”, acarreo y ataque a páginas web de la oposición. Para nadie era un secreto que la democracia rusa no era ya más que un cuento y que Putin se había encargado de desarmar pieza por pieza. 

 

Por supuesto Estados Unidos no es Rusia, un país con un antecedente democrático frente a otro de un corte autocrático. Por supuesto Trump no es Putin, un payaso con corona frente a un maquiavélico ex agente de la KGB. Sin embargo, las filtraciones sobre las conversaciones sostenidas entre el equipo de novatos de Trump y los manipuladores funcionarios rusos nos da una idea de las “herramientas” que ya han utilizado (discursos de división, retórica del enemigo común -inmigración-, racismo y xenofobia), amedrentar a la prensa y eliminar a los enemigos políticos. 

 

Mediante amenazas y fraudes electorales, la oposición política ha sido eliminada en la Duma y el Consejo Federal; prácticamente todos los canales de televisión y los medios de comunicación están al servicio del Kremlin; los líderes regionales han sido sometidos al grado que las elecciones directas de gobernadores y alcaldes en las provincias han sido eliminadas unilateralmente por el propio Putin. Quienes gobiernan las provincias son enviados del Kremlin.

 

Hoy por hoy, Putin controla los medios masivos de comunicación, prefiere encerrar a sus opositores en la cárcel que lidiar con ellos en las urnas o eliminarlos. Putin utiliza los mismos métodos de la ex-República Soviética para lidiar con los disidentes políticos y para hostigar a los corresponsales nacionales o extranjeros “incómodos” para su régimen. ¿No acaso las “FAKE NEWS” son una forma de hostigamiento? Hoy la prensa en Estados Unidos pasa más tiempo desmintiendo las falsedades de Trump que dando noticias reales o dando cuenta de todas las otras cosas que están pasando en el país. 

 

En 2004, Vladimir Putin enfrentaba criticas internacionales por la masacre de la escuela de Beslán donde murieron más de cien niños luego de un mal planeado asalto de las fuerzas de seguridad rusas contra supuestos terroristas chechenos radicales.

 

Y aunque en el exterior aquel hecho fue criticado, internamente en Rusia, el luto nacional decretado por Putin desembocó en una manifestación de más de 130,000 personas exigiendo un fin al terrorismo. Aún hoy se especula si fueron las propias fuerzas de seguridad las que planearon o permitieron que el ataque sucediera. No dejemos de lado que Beslán permitió a Putin incrementar sus niveles de popularidad y fue el incentivo necesario para cancelar las elecciones regionales a gobernadores en el país. Menos enemigos políticos, más poder para Putin. 

 

Al cumplirse un mes de Trump en el poder no puede evitarse hacer paralelismos: las mentiras casi patológicas; la crítica a todos los medios de comunicación que no lo apoyen (es decir, prácticamente todos) en un discurso similar a “si no estás conmigo estás contra mi”, la construcción del enemigo común en la inmigración y el terrorismo, la descalificación de la oposición y de las instituciones.  Trump no deja de ser un simple payaso pero no perdamos de vista quién es su consejero Real, el que verdaderamente porta la corona.

Solange Márquez Espinoza
De Mundo a Mundo, un blog para contar realidades de aquí y de allá. Un espacio para comentar, debatir y construir sobre nuestro México hasta el fin del mundo. Ideas de la actualidad internacional y,...

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