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¿De qué huyen los refugiados sirios?

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De las decapitaciones, lapidaciones y las locuras que siempre cometen los que se amparan en armas de fuego para hacer a su libre antojo.
10/09/2015
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En los cuatro años que lleva la guerra civil en Siria, la violencia no ha hecho más que recrudecerse con el paso del tiempo. El avance de los yihaidistas de ISIS alcanza, según algunos cálculos, una tercera parte ya de Siria y se ha acercado a las poblaciones cercanas a la frontera con Turquía. 
 
El Estado Islámico (ISIS) ha probado no tener ningún dilema ético cuando se trata de mostrar al mundo hasta donde son capaces de llegar. La violencia sexual se ha convertido en una de las principales armas para desmoralizar al enemigo. Es una de las armas de guerra más baratas pero sin duda una de las más crueles, sádicas y violentas, sobre todo cuando se comete contra los más vulnerables de una población: las niñas. ISIS usa a pequeñas de hasta un año de edad como esclavas sexuales, las vende en mercados como mercancía, extorsiona a su familia para que paguen (si las familias tienen recursos) por su rescate, las entrega a sus milicianos como “premio” por sus hazañas y sacrficios. Las familias con niñas y mujeres, huyen para que éstas no se conviertan en esclavas de ISIS. 
 
Pero los niños y los jóvenes también están en riesgo. Todos los bandos (que son muchos) en este conflicto han usado y entrenan niños pequeños como combatientes de guerra. En los territorios en su poder, sacan a los pequeños de sus casas y los arrebatan a sus familias para convertirlos en soldados armados. 
 
De eso huyen las familias como la de cualquiera que lea este texto. Familias que no desean ninguno de esos crueles e inmerecidos destinos para cualquiera de sus integrantes. 
 
También huyen de las masacres, de los bombardeos y los tiroteos. De las decapitaciones, lapidaciones y las locuras que siempre cometen los que se amparan en armas de fuego para hacer a su libre antojo. 
 
Huyen de las malas estrategias y la falta de visión de la comunidad internacional que no ha hecho sino fortalecer a ISIS y a los grupos más radicales en Siria. De las ganas de lavarse las manos de los principales responsables de que ISIS se hiciera cada vez más grande y más fuerte: occidente. Del “no nos vamos a meter” de Obama y sus aliados pero se meten armando a grupos rebeldes supuestamente moderados que al final caen en manos del Estado Islámico. 
 
Huyen del olvido de los campos de refugiados de Líbano, Jordania y Turquía que ya albergan no a miles ni cientos de miles, sino a millones de ellos. Y con esos millones vienen las carencias: la falta de agua, los alimentos insuficientes, la falta de educación. Los servicios son insuficientes y la vida en los campos es tediosa, cansada, latente, sin esperanza. 
 
Huyen de la deshumanización que los grandes números generan “un millón de refugiados en Líbano", “cientos de miles en Jordania”, “más de seis millones de desplazados”. Números tan grandes, tan inimaginables que se olvidan pronto porque se vuelven el cotidiano y para los medios de comunicación lo cotidiano, aún el más cruel de los asesinatos, aún el secuestro de niñas y las vejaciones en su contra, lo cotidiano deja de ser noticia. 
 
Huyen porque creen que en Europa sus hijos, sus familias, todos ellos tendrán una mejor oportunidad de vivir. De dejar atrás la violencia, de volver a la normalidad, con un techo, alimento, un trabajo y escuela para los niños. No piden más.
 
Por eso, no podemos vacunarnos de inmunidad y pretender en México que no pasa nada. Nuestro país siempre ha sido uno de brazos abiertos para quien lo necesita, y hoy, los refugiados sirios, afganos, iraquíes lo necesitan. Necesitan una oportunidad, como cuando nuestro país le abrió la puerta a los exiliados españoles durante la guerra civil de su país. Una oportunidad para reconstruir su vida. No piden más. 

 
Solange Márquez Espinoza
De Mundo a Mundo, un blog para contar realidades de aquí y de allá. Un espacio para comentar, debatir y construir sobre nuestro México hasta el fin del mundo. Ideas de la actualidad internacional y,...

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