¿Cuándo es mejor? Comer leguminosas

OTRAS
16/11/2016
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Sol Sigal
Estudié Comunicación en la Universidad Iberoamericana y ejercí varios años. Descubrí el deporte y me volví adicta. Ello me llevó a la nutrición y cursé el Diplomado de Nutrición y Antropometría...
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¿Sabías que 2016 fue el año Internacional de las Leguminosas? Quizá no escuchaste mucho del tema pero así es. Lo declaró la Asamblea General de la ONU y con acciones como esta busca recordar a la población lo importante de consumirlas. En México son muy populares, sobre todo el frijol, pero habas, lentejas, garbanzos, soya, chicharos también pertenecen a este grupo de alimentos.

Son ricas en proteína (de origen vegetal) que a diferencia de la proteína de origen animal, es incompleta (o de bajo valor biológico). Es por ello que deben combinarse con productos derivados de los cereales (pan, tortilla, pasta) y así el cuerpo podrá formar proteína completa o mayor de calidad. Es un tema de los aminoácidos que conforman a las leguminosas y a los cereales. Ya lo hemos platicado aquí.

Tristemente se ha satanizado su consumo por muchas razones: que porque aportan carbohidratos (es cierto, casi el 50%), que si generan gases y malestar, que son comida “de pobre” y quién sabe cuánta cosa más.

Si bien es cierto son una fuente económica de nutrición, eso es más una ventaja que una desventaja ya que pone a estos súper alimentos al alcance de todos. También es cierto que aportan 50% de carbos es porque el cuerpo los necesita para tener energía. Y, finalmente, si generan malestar es, en la mayoría de los casos, porque están mal cocinadas.

Hay muchas opciones para poder comerlas, desde métodos de remojo y cocción, hasta recetas de preparación y opciones para combinarlas. Es cuestión de ir probando. Aquí, la cantidad también es importante. Prueba de poco en poco hasta detectar cuánto puedes comer sin sentirte mal.

Cabe mencionar que son libres de gluten, grasa y colesterol (de origen) y que si se cocinan bien pueden ser platillo principal o una deliciosa entrada o guarnición.

¿Cuándo es mejor comerlas? Mínimo dos o tres veces por semana. Aportan fibra, minerales (fósforo, hierro y calcio), así como vitaminas del complejo B. Eso sí, siempre combinadas con algún cereal para que sea todavía mejor.

Te comparto algunas combinaciones que a mí me gustan: lentejas con fideos, hummus (garbanzo) con pan árabe, frijol con pan o tortilla, chícharo con arroz, habas con papa.

De hecho, en casa nos unimos a “Lunes sin carne”, iniciativa o tendencia de alimentación que busca mejorar la salud y el medio ambiente. Propone dejar de comer carne al menos un día a la semana. Con ello habrá no sólo menos enfermedades cardiovasculares asociadas al consumo de proteína vegetal (y la grasa que contiene) sino menos sufrimiento animal. Además, es bien sabido que los animales de ganado son una de las razones principales de la deforestación de los bosques y la producción de CO2 a la atmósfera (con todas sus consecuencias).

Así pues, busca cómo integrar leguminosas a tu alimentación. Son completas, económicas y deliciosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                              

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