¿Qué hacemos en esa lista?

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La guerra ilimitada e interminable
OTRAS
26/11/2015
09:34
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De vuelta a las andadas en la era de WhatsApp, Tinder y Snapchat. Escritora y periodista. Promotora de abrir la mente y liberar la palabra… y el cuerpo. Divorciada y mamá de dos adolescentes. Autora...
OTRAS

No hemos parado de reír con los memes dedicados a México como país amenazado por el Estado Islámico, a raíz de un video reciente, que, dicho sea de paso, salvo la pronunciación de las palabras y los cánticos en árabe, es bastanteoccidentalizado: a la manera de trailer de película o cortinilla de avances noticiosos.

Se ha dicho que la calidad del video es menor y las amenazas ahí contenidas son, de algún modo, reiterativas y predecibles. No obstante, quizá es esta simpleza del formato --que más de uno ha comparado con una animación barata o una presentación en Power Point o Prezi--, lo que transparenta las motivaciones, el carácter y los alcances de un Estado Islámico que, parece estar en todas partes y dispuesto a absolutamente todo en el nombre de Alá. La meta es la expansión del Khilafah, fundado en 1435. Con el mismo tono de This is CNN, el narrador nos advierte que, hasta el momento, el Califato supera en tamaño a Gran Bretaña: es ocho veces más grande que Bélgica y 30 veces más grande que Qatar. Como si fueran manzanitas, claro, aunque los territorios elegidos para ejemplificar vuelven a ser inquietantemente reveladores.

El carácter sagrado de esta guerra la hace ilimitada e interminable: una serie de consignas a seguirse al pie de la letra, como una cruzada que sencillamente no se puede evitar y que está dirigida contra los infieles y especialmente contra las corporaciones y los intereses de sus dirigentes mentirosos (acercamiento a imagen de George W. Bush) y fornicadores(acercamiento a imagen de Bill Clinton). También se refiere a una coalición del diablo formada por Irán, Rusia y Turquía. El demonio demonizando: sí, aquellos a los que se ha tildado de bárbaros, criminales, monstruos y carniceros también señalan la perversidad de sus enemigos para restarles legitimidad.   

La voz narradora y las ilustraciones de que se sirve están dedicadas a despreciar y humillar a la coalición global (representada con las banderas de 60 países, entre las que, ya sabemos, está la de México). Para ellos, en cambio, la del Jihad es su única fuente de gloria toda vez que elimina las diferencias étnicas (árabe o no árabe, negro o blanco) y los nacionalismos (prueba de ello, se indica, la destrucción de las ruinas de Palmira). Pareciera que todas estas comparaciones (ya hablamos sobre la proporción territorial) buscan dejar, sobre todo, al ejército de Estados Unidos (‘’el más poderoso del mundo’’), como pusilánime: un millón de soldados que, no obstante, se deprimen y esto se traduce en el suicidio de 6,500 de ellos cada año, 18 al día, como se recalca posteriormente. 

Las pérdidas propias son ínfimas en comparación con las del enemigo, que son enormes. Este tipo de mensaje cumple con dos funciones: la primera, desafiar; la segunda, atraer secuaces a una causa victoriosa. Todos los bandos lo hacen: ocultan los costos propios y exageran los del rival. En el video se compara el precio de las armas de guerra: 250 mil dólares por cada misil occidental versus balas de 50 centavos usadas por ISIS.

‘’La guerra debe parecer que no cuesta ni sangre ni dinero’’, dice Anne Morelli en Propaganda de guerra.

La advertencia/promesa del EI, según este video, es que la misión se cumplirá tras la expansión y, más que la conquista, el exterminio: qué más da la coalición, sea del diablo o de los 60 países, cuando se cuenta con ‘’Alá, el aliado más grandioso’’. Sin tregua, advierten, y Bring it on.

¿Qué hacemos en esa lista? Bueno, como cualquier país y sobre todo por la cercanía con Estados Unidos y la situación geopolítica petrolera, entre otros factores, México es susceptible de sufrir ataques terroristas. En diciembre del año pasado, el Instituto por la Economía y la Paz (IEP), advertía --con base en un reporte de la Base de Datos Terrorismo Global-- que el nuestro era el segundo país de América Latina, después de Colombia, con mayor riesgo de ser víctima de un ataque terrorista, y que también se encontraba entre los 13 más vulnerables del mundo.

Apenas en abril de este año, el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos, (FB) notificó sobre el arresto de seis individuos que portaban pasaportes falsos y pretendían viajar de México a Siria para unirse a las filas del Estado Islámico. En esa fechas, también salió a la luz el informe de Judicial Watch, una think tank de índole conservadora, según el cual una célula de ISIS operaba en México, en la zona Anapra, en Ciudad Juárez, desde la montaña y con spotters de última generación, con el fin de infiltrarse a Nuevo México con la ayuda del Cártel de Juárez y hacer explotar ferrocarriles e instalaciones aeroportuarias.

Puede parecer lo más sacado de la manga, sin embargo, recapitulemos: en 2004 la Comisión Binacional (México-Estados Unidos) presentó un reporte sobre el daño indirecto que un atentado contra la infraestructura mexicana significaría para Estados Unidos. En ese entonces se habló del campo petrolero de Cantarell, así como de gasoductos, presas o instalaciones eléctricas, que, en caso de ser atacados, traerían efectos adversos para ambas naciones y, sobre todo, la propagación de pánico. A partir de 2006, empero, la política de combatir el narcotráfico prácticamente excluyó de la agenda el tema del terrorismo. 

El portal visionofhumanity.org muestra un índice que mide el impacto del terrorismo en 162 países a los que se les asigna un puntaje que representa un promedio de cinco años. Ahí México ocupa el lugar 44. ¿Qué factores hacen vulnerable a un país para ser blanco de ataques terroristas? Son tres: la violencia ejercida por el Estado, la desigualdad y los altos índices de criminalidad.

Sigámonos riendo. 

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