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El principio del caos

05/01/2017
08:49
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No hay que ser adivino para entender que si no hay un cambio importante en la conducción de este país, sobrevendrá el caos.

Una cosa es manifestarse por una causa de impacto colectivo, como el incremento al costo de la gasolina y otra el vandalismo. Cuando alguien se roba una televisión de una tienda y no pasa nada, lo más probable es que volverá a hacerlo muchas veces más y eso multiplicado por muchas personas, genera una espiral de delincuencia que tarde o temprano lleva al caos.

Lo difícil es realizar el primer robo, las demás veces se volverán hábito.

 Es el mismo caso de la violencia asesina. Para un sicario seguramente lo difícil es asesinar a su primera víctima, un poco de remordimientos en la segunda, pero a partir de ahí, será diversión. Es la sicología humana.

Ante gobernantes tibios, que lo que buscan es no comprometer las próximas elecciones el panorama para los ciudadanos es caótico. Hoy detienen a alguien saqueando una tienda y mañana los jueces lo liberan.

La sociedad mexicana está “encabronada” y con justa razón. El aumento de la gasolina ha sido una canallada que tratan de disfrazar con múltiples argumentos como el comparativo de precios de gasolina entre diferentes países.

Lo primero que no nos dicen es que México ha sido un importante productor de hidrocarburos y la mayoría de los países del comparativo más bien son procesadores y consumidores.

Los hidrocarburos están en el subsuelo mexicano y son de los mexicanos.

Sin embargo, lo más grave es que el gobierno trata de que pase desapercibido que del costo total de la gasolina Magna, Premium, y diesel, el consumidor paga $5.82, $6.56 y $6.34 pesos en impuestos. De los $15.99 del costo promedio de la Magna, los $5.82 de impuestos representan un 36.39%.

El impuesto es alto y hasta ahora toda la estructura de gobierno “no se ha apretado el cinturón” y continúa con el dispendio. Si hay una crisis en las finanzas del gobierno, que es lo que parece que nos quieren insinuar pero sin reconocerla abiertamente, es el resultado de la corrupción, como la escandalosa conducta de varios gobernadores ya señalados, a los cuales el Gobierno Federal y el Congreso permitieron hacer desfalcos sin siquiera amonestarlos y menos aún controlarlos. Ha habido mucha permisividad aún ante las evidencias de abusos.

Sin embargo, de reconocer la responsabilidad del Gobierno Federal en esta crítica situación a aceptar el vandalismo, hay gran distancia. El vandalismo es delincuencia.

En las redes sociales ya circulan versiones que atribuyen el vandalismo a una estrategia gubernamental de distracción para minimizar el impacto del incremento de la gasolina. Esto realmente suena descabellado, pues es un fenómeno difícilmente controlable como para que la autoridad lo provoque, ya que es de alto riesgo. Sin embargo, la gente lo está creyendo y lo reenvía a sus redes sociales.

Evidentemente esto nos habla de una manipulación oportunista y sería muy importante descubrir de dónde sale esta información, que incluso se maneja como si fuesen testimonios de gente arrepentida de haber participado inicialmente y que hoy denuncia a quienes están organizando el saqueo a las tiendas.

Todas estas versiones lo que generan es confusión, encono y frustración, lo cual pone las condiciones para que sobrevenga el caos.

Hay que manifestar un rechazo firme a incrementos en servicios públicos y a impuestos, como el que pretendía el jefe de gobierno de la CDMX al proponer a la Asamblea Legislativa la creación de un impuesto a la plusvalía inmobiliaria. Debemos exigir que el gobierno asuma su responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas y se “apriete el cinturón” de verdad, sin transferir el costo de sus errores a la ciudadanía. Pero también es necesario mantener la calma y no dejar que el enojo nos lleve a convertirnos en víctimas de la manipulación informativa, principalmente en redes sociales, donde seguramente ya hay equipos profesionales trabajando para aprovechar el descontento social y con oportunismo sus clientes saquen beneficio político.

Sí al rechazo a las medidas gubernamentales que afecten la economía de los ciudadanos, pero también rechazo al vandalismo y a la manipulación informativa.

No hay que ser adivino para entender que si no hay un cambio importante en la conducción de este país, sobrevendrá el caos.

Una cosa es manifestarse por una causa de impacto colectivo, como el incremento al costo de la gasolina y otra el vandalismo. Cuando alguien se roba una televisión de una tienda y no pasa nada, lo más probable es que volverá a hacerlo muchas veces más y eso multiplicado por muchas personas, genera una espiral de delincuencia que tarde o temprano lleva al caos.

Lo difícil es realizar el primer robo, las demás veces se volverán hábito.

 Es el mismo caso de la violencia asesina. Para un sicario seguramente lo difícil es asesinar a su primera víctima, un poco de remordimientos en la segunda, pero a partir de ahí, será diversión. Es la sicología humana.

Ante gobernantes tibios, que lo que buscan es no comprometer las próximas elecciones, el panorama para los ciudadanos es caótico. Hoy detienen a alguien saqueando una tienda y mañana los jueces lo liberan.

La sociedad mexicana está “encabronada” y con justa razón. El aumento de la gasolina ha sido una canallada que tratan de disfrazar con múltiples argumentos como el comparativo de precios de gasolina entre diferentes países.

Lo primero que no nos dicen es que México ha sido un importante productor de hidrocarburos y la mayoría de los países del comparativo más bien son procesadores y consumidores.

Los hidrocarburos están en el subsuelo mexicano y son de los mexicanos.

Sin embargo, lo más grave es que el gobierno trata de que pase desapercibido que del costo total de la gasolina Magna, Premium, y diesel, el consumidor paga $5.82, $6.56 y $6.34 pesos en impuestos. De los $15.99 del costo promedio de la Magna, los $5.82 de impuestos representan un 36.39%.

El impuesto es alto y hasta ahora toda la estructura de gobierno “no se ha apretado el cinturón” y continúa con el dispendio. Si hay una crisis en las finanzas del gobierno, que es lo que parece que nos quieren insinuar pero sin reconocerla abiertamente, es el resultado de la corrupción, como la escandalosa conducta de varios gobernadores ya señalados, a los cuales el Gobierno Federal y el Congreso permitieron hacer desfalcos sin siquiera amonestarlos y menos aún controlarlos. Ha habido mucha permisividad aún ante las evidencias de abusos.

Sin embargo, de reconocer la responsabilidad del Gobierno Federal en esta crítica situación a aceptar el vandalismo, hay gran distancia. El vandalismo es delincuencia.

En las redes sociales ya circulan versiones que atribuyen el vandalismo a una estrategia gubernamental de distracción para minimizar el impacto del incremento de la gasolina. Esto realmente suena descabellado, pues es un fenómeno difícilmente controlable como para que la autoridad lo provoque, ya que es de alto riesgo. Sin embargo, la gente lo está creyendo y lo reenvía a sus redes sociales.

Evidentemente esto nos habla de una manipulación oportunista y sería muy importante descubrir de dónde sale esta información, que incluso se maneja como si fuesen testimonios de gente arrepentida de haber participado inicialmente y que hoy denuncia a quienes están organizando el saqueo a las tiendas.

Todas estas versiones lo que generan es confusión, encono y frustración, lo cual pone las condiciones para que sobrevenga el caos.

Hay que manifestar un rechazo firme a incrementos en servicios públicos y a impuestos, como el que pretendía el jefe de gobierno de la CDMX al proponer a la Asamblea Legislativa la creación de un impuesto a la plusvalía inmobiliaria. Debemos exigir que el gobierno asuma su responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas y se “apriete el cinturón” de verdad, sin transferir el costo de sus errores a la ciudadanía. Pero también es necesario mantener la calma y no dejar que el enojo nos lleve a convertirnos en víctimas de la manipulación informativa, principalmente en redes sociales, donde seguramente ya hay equipos profesionales trabajando para aprovechar el descontento social y con oportunismo sus clientes saquen beneficio político.

Sí al rechazo a las medidas gubernamentales que afecten la economía de los ciudadanos, pero también rechazo al vandalismo y a la manipulación informativa.

 

Ricardo Homs
Presidente de la Academia Mexicana de la Comunicación AC. 25 libros publicados Fundó en México la oficina local de la empresa global de consultoría creada por Al Ries, uno de los dos creadores del...

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