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El voto anti-sistema de Trump y su impacto en 2018

Definitivamente el triunfo de Trump no deja de sorprender, pero lo más importante es que seguramente nos deja entrever lo que sucederá en México en 2018 si todo sigue igual a como está ahorita. Él nunca pagó por mensajes en TV y sin embargo siempre tuvo difusión gratuita porque generaba noticias con sus declaraciones. Rompió con todas las reglas de la política y aún así ganó, porque le dio voz a todos los norteamericanos inconformes con el sistema y con los políticos tradicionales.
17/11/2016
07:55
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Definitivamente el triunfo de Trump no deja de sorprender, pero lo más importante es que seguramente nos deja entrever lo que sucederá en México en 2018 si todo sigue igual a como está ahorita.

Él nunca pagó por mensajes en TV y sin embargo siempre tuvo difusión gratuita porque generaba noticias con sus declaraciones.

Rompió con todas las reglas de la política y aún así ganó, porque le dio voz a todos los norteamericanos inconformes con el sistema y con los políticos tradicionales.

Fue mucho más que una competencia contra Hilary. Representó la lucha contra un modelo político desgastado que no representaba las expectativas e intereses de la gran mayoría de norteamericanos, conformada por la clase media, esa que fue ignorada en las decisiones políticas. Manipuló los temores de los norteamericanos blancos respecto de los migrantes no europeos, lo cual estaba pleno de racismo y prejuicios.  

Los resentimientos de este sector fueron manipulados por Trump, quien capitalizó a su favor los errores de la elite gobernante, donde estaban tanto demócratas como republicanos.

Identificó como culpables de esos temores a  los migrantes extranjeros no europeos y dio un sentimiento de patriotismo a este rechazo.  Buscó a los enemigos de los Estados Unidos fuera de su país y se autoproclamó como el único capaz de proteger a su nación y a sus compatriotas vulnerables respecto a estos peligros, entre los que se encuentran también los tratados comerciales con otros países, como el TLCAN y presenta ésto como la causa de que se pierdan empleos en Estados Unidos. De paso, todo esto le permitió exhibir como negligente, irresponsable y poco comprometida con las grandes mayorías ciudadanas, a la clase política de su país, que al verlo como un peligro para el establishment armó un complot para frenarlo, en el cual participaron altos dirigentes de su propio partido.

Es más, su falta de trayectoria política gubernamental le permitió asumir el rol de un ciudadano preocupado que asume la representación de las voces ignoradas por los políticos. Así culpa de negligencia a toda la burocracia política norteamericana.

Debemos destacar que si él hubiese ocupado cargos públicos con anterioridad, no hubiese podido deslindarse de la clase política y culparla de los riesgos y peligros, exhibiéndola como irresponsable.

Por ello Trump terminó ganando, por encima del rechazo de un importante sector de líderes de su propio partido, republicano, algunos de los cuales de modo significativo amenazaron con votar por Hilary.

En algún momento de su campaña Trump mandó al diablo a las instituciones electorales de su país y amenazó con no reconocer los resultados de la votación si estos le eran adversos.

Las similitudes del contexto norteamericano y el sentimiento ciudadano durante la elección, ¿tienen equivalente a lo que hoy se vive en México?.

Parece que sí, puesto que hay un rechazo muy fuerte de los mexicanos contra la clase política, a la cual asocia con corrupción, impunidad, lo cual repercute en inseguridad.

Más allá de la lucha entre partidos, que para el ciudadano común no representa nada porque los ve muy similares, está el rechazo anti sistema.

El rechazo ciudadano a la clase política ha estado documentado en estudios publicados. Una clase política que se ha enlodado a sí misma con las acusaciones de corrupción que se lanzan entre sí los partidos.

La gente al no ver acciones reales contra la corrupción y sintiéndose engañada con el uso de chivos expiatorios, cuando hay tantas evidencias que culpan a una gran cantidad de exgobernadores que se mueven en la impunidad, está creando un voto de castigo antisistema, que difícilmente podrá capitalizar algún candidato independiente porque carecerá de infraestructura, del tipo que se denomina “de tierra”, para movilizar el voto en campañas territoriales y protegerlo en todas las casillas del país el día de la elección.

El voto antisistema lo está capitalizando hasta el día de hoy Andrés Manuel López Obrador, deslindándose de las instituciones del Estado Mexicano, pero habiendo creado a través de su propio partido toda una estructura territorial que podrá promover el voto y defenderlo en las casillas.

Aunque ha ocupado importantes cargos públicos, a lo largo de estos últimos años ha logrado deslindarse, en la percepción pública popular, de la clase política, que abarca a todos los partidos, excepto el suyo.

Por lo anterior, no parece descabellado interpretar que el contexto que hoy vive México está generando las mismas condiciones para un voto antisistema que llevó a Trump a la presidencia de su país en un tiempo record, pues antes de que se iniciase el proceso electoral en ese país, Donald ni siquiera figuraba como un actor medianamente importante en la política estadounidense y esto se refiere apenas al año pasado.

Este mismo fenómeno que terminó con el presidente y la vicepresidenta de Guatemala en la cárcel, acusados de corrupción, cuando aún estaban en funciones, llevó a la presidencia de ese país a un comediante, Jimmy Morales.

El voto antisistema representa un peligro real para todos los partidos políticos de nuestro país, pues MORENA en realidad significa más una plataforma electoral al servicio de Andrés Manuel, que un partido con vida propia institucional.

Si Trump se modera en sus amenazas hacia México y empieza a tener buenos resultados en su país en 2017, no será descabellado suponer que un importante segmento del sector empresarial de México le pierda temor y le transfiera a Andrés Manuel un voto de confianza, entendiendo que una es la actitud del candidato que pretende llegar al poder luchando contra todo el sistema y otro el gobernante.

No olvidemos que aún en el sector empresarial hay víctimas de cohecho, extorsión de funcionarios corruptos e incluso de la delincuencia organizada y por tanto, también resentimiento y falta de confianza. El sector empresarial es quizá uno de los mejor informados de lo  que sucede en Estados Unidos a través de todos los instrumentos de información financiera a los que tiene acceso.

La única oportunidad que hoy tiene el sistema político mexicano de desactivar el voto antisistema, es combatir en serio la corrupción y la impunidad y con ello la delincuencia tolerada y arropada por la misma corrupción. Para ello deben dejar de lado las simulaciones, que es como se perciben las acciones que hoy acaparan la prensa nacional, con los escándalos Padrés y Javier Duarte, cuando hay tantos gobernadores acusados de haber endeudado y saqueado a sus respectivos estados.

Esta es una acción que debiesen realizar de forma coordinada entre todos los partidos y así recuperar la confianza ciudadana en todos los niveles de gobierno, pues de otra forma en el 2018 todos juntos serán derrotados.  Remember Trump.

 

 

 

Ricardo Homs
Presidente de la Academia Mexicana de la Comunicación AC. 25 libros publicados Fundó en México la oficina local de la empresa global de consultoría creada por Al Ries, uno de los dos creadores del...

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