Crisis o no crisis

Quizá a los 40 no tengas fortunas, o tu negocio propio, no te hayas casado o no tengas hijos, quizá no tengas nada de lo que siempre te dijeron que debías tener antes de cumplir 40
OTRAS
18/03/2016
00:11
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Autora de Girando en un tacón y Ya Aliviánate. Consejera en Adicciones. Corredora de montaña y ultradistancia. Girando en un tacón es un espacio para la reflexión y el compartimiento de temas y...
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He llegado a un punto en mi vida que la verdad  pensé que lo iba a esquivar.  Como casi todo el mundo  pienso que lo que le pasa a los demás no me va a pasar a mí, sobre todo lo que tenga que ver con crisis. Debo aceptar que es un poco arrogante sentirme a parte de los demás pero la vida también se ha encargado de  ponerme en mi lugar una y mil veces, como ahora. La típica crisis de los 40, tan comentada y sufrida por miles de personas, no todxs pero sí muchos.  No sé si llamarla crisis propiamente aunque definitivamente sí es una piedra angular que me  obliga a la reflexión.

Siempre he pensado que las crisis son oportunidades de cambio, aunque se escuche trillado porque todo el mundo lo dice, pero sí lo son. A veces una buena sacudida nos ayuda a despertar del  letargo al que nos lleva la rutina. La rutina es buena hasta que nos acomoda a presión en la zona de confort, después ese acomodo empieza a inquietar  y empezamos a sentirnos insatisfechos, quizá cómodos pero inquietos. Creo que  así como a finales de los 20 e inicio de los 30 el reloj biológico se activa inminentemente y nos motiva (casi obliga) a la procreación (algunos no a todxs) llegar a los 40 años según lo que he escuchado y experimentado es que no importa lo perfecta que se vea tu vida desde el exterior, en el interior te preguntas ¿ es esto lo que realmente quiero? ¿soy feliz? ¿ vivo en plenitud?  ¿qué he hecho hasta ahorita?  No tengo lo que debería, no me veo como quiero, quisiera ser  “ese o esa”.

El problema no son los cuestionamientos sino sentirse tan abrumadx por los mismos,    que eso  no permita  accionar para cambiar si es necesario o para poder ver que esas preguntas son más por una cuestión hormonal o cultural que porque sean una realidad.  Es decir, nos paralizamos ante tantos obstáculos que nos hacemos en la cabeza para ser felices sólo porque llegamos a una edad en la que alguien dijo que ya teníamos que tener todo resuelto o ser felices.  Se basa en un prejuicio más que una realidad y finalmente nos la creemos y aunque no seamos infelices nos volvemos aunque sea temporalmente. No hay cosa que arruine más el presente como añorar  e idealizar lo que tienen otras personas.  Es bueno desear un poco más, buscar cosas nuevas o impulsarnos a ser mejores, pero no podemos dejar del lado ni dejar de agradecer todo lo que sea ha logrado hasta el momento.

Quizá a los 40 no tengas fortunas,  o tu negocio propio, no te hayas casado o no tengas hijos, quizá no tengas nada de lo que siempre te dijeron que debías tener antes de cumplir 40, cualquiera que hayan sido o sean las decisiones que tomamos deben de ir acompañadas con la conciencia de las consecuencias. Si las tomamos  considerando lo que pueda pasar en el futuro, cuando lleguen los cuestionamientos o las nostalgias, quizá los arrepentimientos ( a veces inevitables) sean menos frustrantes.    Por eso pienso que todas las decisiones deben tomarse con base en nuestras convicciones y no en las establecidas por los demás, la cultura o los prejuicios.

 

Twitter @reginakuri

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