¡Al volante y sin licencia!

Primera regla del automovilista: Si no sabe manejar su vida, tampoco sabe manejar un auto
OTRAS
03/05/2016
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Emprendimiento, amor, trámites útiles. Historias sencillas para situaciones difíciles
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Primera regla del automovilista: Si no sabe conducir su vida, tampoco sabe conducir un auto. No por nada, según datos de Forbes, en 2014 los accidentes viales fueron la segunda causa de muerte en jóvenes entre 15 y 29 años… Corría el 2014, estábamos en la preparatoria, y ese día teníamos varias horas libres. Como siempre lo hacíamos, nos fuimos a atajar del sol dentro de mi coche varado en el estacionamiento.

Y entonces, mientras hablábamos de cosas triviales salió el tema. –Prometiste que me dejarías usar tu auto. – Mencionó la chica.

¡Vamos! Úsalo. –Me apresuré sin pensarlo dos veces. Y entonces le cambié el lugar. Ella quedó sentada frente al volante del coche con olor a nuevo, que había comprado unos meses antes con mis ahorros y la ayuda de mi padre.

La chica estaba a punto de cumplir los 18. Como todos los de esa edad, ella tenía unas inmensas ganas de comerse el mundo, de salir disparada en un auto nuevo y correr a mostrarles a todos sus amigos que por fin obtuvo la licencia de conducir. No era la primera vez que ella se sentaba en el lugar del piloto. Ya llevaba varias clases de ventaja, en las que por supuesto, yo era el maestro.

Iniciamos. Ella encendió el auto y yo el estéreo. En ese tiempo había 30 escuelas de manejo aprobadas por la Secretaría de Movilidad, para mí había sido relativamente fácil obtener mi licencia, por eso  supuse que a ella no se le haría tan complicado. El coche se comenzó a mover hacia atrás hasta quedar en el carril que nos llevaba directo a la salida del estacionamiento. Todo estaba bien… Luego soltó el freno de mano y le dio un leve golpe al espejo lateral izquierdo.

No me preocupé. Esas cosas pasan todo el tiempo, incluso cuando uno ya es un “experto” en el volante. Salimos del estacionamiento y nos transportábamos lentamente sobre la avenida principal, cuando comenzamos a cantar una de las canciones que sonaba en el reproductor. Entre el ruido de la música y nuestras voces se escuchó otro golpe. Caímos en uno de los tantos hoyos de la Ciudad de México. -¡Ten cuidado!- Le dije ya un poco molesto.

-¡Es que estoy nerviosa! –Chilló soltando el volante. Yo saqué un fuerte ruido procedente de mi garganta y le coloqué las manos de regreso al volante. La música estaba muy fuerte, así que comenzamos a gritar. Yo le pedía que mirara al frente y ella se enfurecía más. Conducir estresado o con preocupaciones es uno de los principales distractores, representa el 56%. En ese momento ella estaba más que estresada. Además, distraerse con los mismos viajeros representa el 77%. En definitiva, mis gritos no estaban ayudando.

La cosa se puso peor cuando miré de reojo su cuerpo y me percaté que no estaba usando el cinturón de seguridad. ¡Qué clase de loca se atrevía a manejar un auto sin abrochárselo! Usar el cinturón reduce cerca del 45% el número de muertes en caso de accidente. Me enojé un poco más y le pedí detenerse, al menos para que se lo pusiera.

Según Inegi, en México, entre los años 2000 y 2013 ocurrieron alrededor de 5 millones 829 mil 227 accidentes viales. La chica seguía nerviosa. Antes de hacerme caso y frenar el auto para colocarse el cinturón, le piso al acelerador y se pasó un alto. Para suerte nuestra, una patrulla nos vio y pidió detenernos. ¡Ya se imaginarán! Multa por pasarnos el alto y multa porque la chica no llevaba licencia…

Después de ese día desistí en darle “clases de manejo” y le pedí asistiera a una escuela autorizada. Así lo hizo, pero no pasó el examen, y eso que en 2014 el 80.3% aprobaron el examen práctico, de esos 78.1% fueron mujeres.

Cada vez que cuento la anécdota frente a ella, se sonroja por la pena y dice: “este año si pasaré el examen y pagaré mis $700 por la licencia”. Yo me echo a reír. ¡Para qué molestarse! Hace unos años yo había hecho pasar por  lo mismo a mi padre. Después de todo, antes de los 18, pocos son los que saben conducir un auto, y menos son aquellos que saben manejar su vida.

Por si todavía no la tienen, aquí les dejo cómo obtener la licencia: http://www.tramitesyservicios.df.gob.mx/wb/TyS/licencia_de_conducir_tipo_a

 


 

Frida Sánchez, Comunicación y Periodismo FES Aragón, UNAM

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Ilustrador Elihu Shark-O Galaviz

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