Ponte Yolo

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Las infieles, nuestro lado

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Me volví parte del 35% de las mujeres que han sido infieles en México
12/12/2015
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Mi primer novio era piloto de carreras; era risueño, atento, y yo adoraba a su familia, podía contarle todo, nos entendíamos perfectamente. Lo bueno era muy bueno, pero lo malo era peor:

- Elije, ¡tu amiga o yo!, y ¿por qué tardas tanto en contestar?, ¿con quién hablas?

- Pero, ¡pasaron sólo 3 minutos!

Celos, prohibiciones, peleas, frustración, aunque parece algo común (sólo 41% de los hombres admiten ser celosos) yo sólo quería correr, ser libre. Tiempo después comenzó a dejar de importarme de a poco, empecé a salir sin él,  ya no tenía miedo de sus enojos, no me importaban las peleas, ni se me antojaban sus besos y entonces, un día, sucedió…

A Él lo conocí en una fiesta. Me gustaría decir que teníamos unas cuantas cervezas encima como pretexto de una incoherente justificación, pero no fue así; hablamos un poco de temas de trabajo, el fin de la carrera universitaria, nada que realmente significara algo, sin embargo, tenía algo que me gustaba.

Tres cervezas, dos partidas de cartas y una sesión de karaoke después, a todos se nos acabaron las ideas y eso nos condujo al siguiente juego: con 30 botellas vacías de cerveza el siguiente paso era obvio, ¡juguemos botella!

Después de unas cuantas jugadas la probabilidad dio paso a lo inevitable: un castigo para él:

-Ya wey, bésala.

De manera súbita el color invadió mis mejillas y mi mente no paró de maquilar ideas:

“¿Qué? No, nunca, no puedo. Ya, qué te haces mensa, hasta buscaste un lugar en frente de él. No lo conozco, qué pena, a penas cruzamos palabras. Ya, estuvimos hablando hace rato. No parece que él quiera de todas formas. Tal vez sí, no para de mirarme. Bueno, ya, sí quiero besarlo”.

Después de ese primer beso nada obligado comenzamos a salir. La primera vez, después de una pelea realmente fuerte con mi novio. Éramos muy diferentes, “jamás podría andar con una persona así” pensaba y de esta manera establecí el primer autoengaño para estar saliendo y besando a otro chico. Me volví parte del 35% de las mujeres que han sido infieles en México.

Mi vida transcurría entre mentiras y verdades a medias, todo tenía que cuadrar, era estresante tener que recordar qué había dicho, o simplemente con cuál de los dos lo había hecho. No podía más, quería decidirme por alguno, no porque me sintiera culpable, sino porque sabía que en cualquier momento, todo se descubriría y sería peor. A pesar de todo, tenía miedo de lastimar a alguno de los dos, qué cínica.

Y como a toda acción hay una reacción un buen día no estuve donde se supone debía estar. Quedé de verme con Él en el metro, como era temprano no me molesté en contactar a mi novio para avisarle, error número uno.

Él llamó a mi casa, la única persona que podía contestarle era la más sincera en el mundo: mi adorable hermana, que le dijo que yo ya no estaba ahí. No avisar mis planes a las personas cercanas, error número dos.

Cuando me llamó, entré en pánico, no supe que hacer, mis planes siempre habían sido desde la A hasta la Z para evitar tener que inventar algo estúpido en el momento, porque me conozco y sí, algo estúpido fue lo que dije.

- Hola, ¿dónde andas?

- En la casa, con mi hermana, ¿todo bien?

- Acabo de llamar allá, tu hermana me dijo que ya te habías ido.

Mentir sin conocer el contexto, error número tres y nocaut. Se acabó el juego. Se lo conté todo. Mi novio no lo podía creer, saber que yo quería a alguien más. “Cómo destruyes así como así todo lo que construimos” fue lo último que le escuché decir y colgó.

En ese momento, pasó algo de lo más extraño: saber que toda la farsa había terminado, que se había descubierto, me tranquilizaba de una forma incomprensible. Lo había lastimado, lo había engañado y sin embargo, me sirvió para entender que si había hecho esas cosas significaba que realmente no sabía si quería estar con él. Sí, suena del todo egoísta, pero así pasa desde nuestro lado.

#PonteYolo

35% de las mujeres y 45% de los hombres han sido infieles alguna vez. Sin embargo, según INEGI sólo el 0.65% de los divorcios han sido causa de la infidelidad. 

 


Abigail Villagómez López 
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. UNAM
@Abichita1

Ilustrador. Elihu Shark-o Galaviz 
@elihumuro

[email protected]

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