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Migración y violencia en México

24/03/2017
00:33
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La mayor parte de las investigaciones y teorías sobre migración en México y en el mundo se han enfocado a la migración económica, y de cierta forma voluntaria, de personas que se desplazan a otras regiones o países para tratar de mejorar su bienestar económico, dejando fuera otros motivos de las migraciones como son los desplazamientos por desastres naturales, conflictos armados, violencia en general e inclusive los megaproyectos como la construcción de presas y explotaciones mineras.

No obstante, los conflictos armados, guerras y violencia han sido los principales factores del desplazamiento de millones de personas en el mundo, que se ven obligados a huir a otras regiones y países para salvaguardar sus vidas. Al respecto la Agencia de la Organización de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, 2016) menciona que los desplazamientos forzados en el mundo han registrado su mayor crecimiento, al pasar de 37.3 millones en 1996 a 65.3 millones de personas en 2015, de los cuales 40.8 millones son desplazados internos y 21.3 millones son refugiados.

De acuerdo con la Convención de Refugiados de las Naciones Unidas de 1951, un refugiado es aquella persona que “debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país”. Mientras que los desplazados internos, a diferencia de los refugiados, son “las personas que no cruzan fronteras internacionales en busca de seguridad y protección, sino que permanecen dentro de su propio país” (ACNUR, 2016).

Para el caso de México, las actuales condiciones de inseguridad y violencia por las que atraviesa el país han provocado el desplazamiento forzado de miles de personas en determinadas regiones y entidades, particularmente desde la llamada “Guerra contra el Narcotráfico” iniciada hace 10 años por el expresidente Felipe Calderón, que resultó en el enfrentamiento directo entre fuerzas armadas y grupos del crimen organizado, y las disputas de los carteles de drogas por las rutas de tráfico hacia los Estados Unidos.

Al respecto el Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC) estimó que en 2015 los desplazamientos internos contabilizaban 287 mil casos en México, de los cuales la mayoría eran resultado de la violencia criminal vivida particularmente en las entidades de Chihuahua, Tamaulipas, Durango, Michoacán, Nuevo León, Sinaloa, Sonora y Guerrero; además de otros grupos de desplazados por la violencia política y religiosa, especialmente entre grupos indígenas, en entidades como Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Nayarit ocurridos entre las décadas de los 70´s y 90´s.

Aunque son pocos los estudios y herramientas que dan cuenta del desplazamiento forzado en México se han dado algunos esfuerzos por tratar de cuantificar el fenómeno en años recientes, no obstante, los resultados obtenidos varían según la fuente de información. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica en su edición 2014 incorporó entre las causas de migración interna e internacional, la inseguridad pública o violencia, donde se estimó que durante el periodo 2009-2014, 6 de cada 100 migrantes internos se habían ido a vivir a otra entidad federativa por estos motivos, mientras que para los migrantes internacionales representaban 1 de cada 100. Sin embargo, estas estimaciones subestimaron los casos, al dejar fuera a las familias completas que migraron a otro país, al no haber quien respondiera la encuesta; así como los desplazamientos a municipios dentro de la misma entidad, puesto que las preguntas solo referían a migración estatal e internacional.

Por otro lado, la Encuesta de Percepción Ciudadana sobre Inseguridad en Ciudad Juárez (EPCIJ, 2009) realizada por el Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ) tuvo entre sus propósitos estimar el número de personas que habían migrado de la ciudad y sus alrededores por motivos de violencia durante el periodo 2007 a 2009, dado que en estos años la violencia en la ciudad se incrementó hasta niveles nunca antes vistos, llegando a registrar 2 658 homicidios dolosos en 2009. Los resultados de esta encuesta estimaron en 230 mil el número de desplazamientos forzados, de los cuales el 54% había migrado a los EU y el resto había migrado a otras entidades del país o municipios de Chihuahua, particularmente a Durango, Coahuila y Veracruz. Pese a que esta encuesta solo refleja el problema del desplazamiento forzado para una región y un periodo breve de tiempo, es claro que el aumento de la violencia experimentado en otros municipios y regiones del país como consecuencia de las estrategias de seguridad y los conflictos entre grupos criminales pudieron provocar eventos similares, de los cuales solo se tiene conocimiento de algunos casos extremos en donde comunidades enteras de Sinaloa, Durango y Tamaulipas tuvieron que abandonar sus hogares en cuestión de días o semanas.

El problema principal de los desplazamientos forzados radica en la mayor vulnerabilidad de las personas y familias en comparación con otros tipos de migrantes, puesto que muchas veces los desplazamientos son acompañados por la pérdida de viviendas, empleos y otros bienes materiales, además de las secuelas psicológicas y sociales provocadas por la violencia de las que fueron víctimas. A pesar de esto, existen muy pocos trabajos que den cuenta de la magnitud y efectos de los desplazamientos forzados en los lugares de destino y mucho menos políticas que traten de mitigar la vulnerabilidad a la que se enfrentan. En algunos de los casos, los gobiernos municipales y estatales han apoyado a las familias desplazadas con el pago del transporte para migrar, así como la habilitación de albergues y viviendas. Sin embargo, los recursos y esfuerzos destinados a estas personas son insuficientes por lo que no se les da un debido seguimiento para conocer las dificultades que han tenido para adaptarse a sus nuevos lugares de residencia.

Por tanto, es fundamental seguir avanzando en una mejor medición que dé certidumbre de la magnitud del problema, puesto que esto representa el primer paso para poder desarrollar políticas adecuadas que en el corto plazo reduzcan la vulnerabilidad de las personas que ya fueron desplazadas y en el mediano y largo plazo disminuyan los desplazamientos forzados en el país. No debemos olvidar que las condiciones actuales de seguridad en México no son muy diferentes a las vividas entre 2007 y 2012, por lo que de no hacer nada el problema podría escalar a otras regiones y entidades del país, incrementando la vulnerabilidad e inseguridad de la población.

 

Oscar Rodríguez Chávez

Investigador del Observatorio Nacional Ciudadano

@RdCh85 @ObsNalCiudadano

 

Referencias:

ACNUR (2016). Tendencias globales: Desplazamiento forzado en 2015. España. Disponible en: http://www.acnur.org/t3/fileadmin/Documentos/Publicaciones/2016/10627.pdf

Centro de Investigaciones Sociales (2010). Encuesta de Percepción Ciudadana sobre Inseguridad en Ciudad Juárez (EPCIJ 2009). Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Juárez. México.

IDMC (2016). Internal displacement in Mexico. Country Information 2015. Disponible en: http://internal-displacement.org/database/country/?iso3=MEX

INEGI (2015). Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014. Principales resultados. Disponible en: http://www.beta.inegi.org.mx/contenidos/proyectos/enchogares/especiales/enadid/2014/doc/resultados_enadid14.pdf

El Observatorio Nacional Ciudadano es una organización de la sociedad civil que vincula a las organizaciones civiles para potenciar su incidencia en las políticas y acciones de las autoridades.

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