¿México en paz?

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Las ciudades del norte como termómetro

22/02/2017
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En los últimos años hemos visto que la respuesta más socorrida para resolver el problema de la violencia e inseguridad en México es ampliar la capacidad punitiva del Estado, expresada en mayor número de policías o grupos militares en las calles, penas más severas para los infractores, un sistema penal más eficiente para castigar al infractor, etc. Y mientras se discute el tema de incrementar las posibilidades del ejercicio de la violencia y control social del Estado, muchas ciudades del país, especialmente las del norte, vuelven a experimentar episodios de violencia que se suponían ya superados.

En efecto en las ciudades del norte el país, que en su momento fueron emblemáticas por su éxito para enfrentar y reducir de forma importante la violencia, a saber, de Tijuana, Ciudad Juárez y Monterrey, hoy nuevamente experimentan altos niveles de homicidios dolosos. El 2016 representó para las tres urbes incrementos de las muertes intencionales con respecto a año anteriores.  

Respecto a la ciudad bajacaliforniana, la violencia homicida había venido a la baja en los periodos 2011-2012 y 2013- 2014, sin embargo, desde el 2014 presentan un crecimiento sostenido, en 2016 alcanzó una tasa 49.83 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, lo que implica un incremento del 82.96%. De hecho, esta última tasa es la más alta desde 2011.

En el caso de Ciudad Juárez, las condiciones de convivencia armónicas habían mejorado de manera más notable que en Tijuana. En 2011, la ciudad chihuahuense reportaba 115.65 homicidios intencionales por cada 100 mil habitantes, cifra que la colocó como una de las más violentas del mundo. Pero, un año después, en 2012, luego de un conjunto de esfuerzos de actores públicos, privados y de la sociedad civil, la reducción de la violencia homicida fue significativa, pasando a una tasa 46.53. El descenso continuó hasta 2015 cuando la tasa alcanzó los 18.9. Sin embargo, el 2016 nuevamente se registró un delicado incremento alcanzando las 32.25 muertes entre la población, lo cual implica un crecimiento de 73.19% con respecto al año anterior.

La tendencia resulta ser muy similar en Monterrey. En 2011, su tasa de homicidios dolosos fue de 60.64, y en los siguientes tres años la tendencia el movimiento del delito fue a la baja, llegando a 10.57 casos en 2014. Sin embargo, en 2016 se presenta un aumento considerable de las muertes intencionales, pues el municipio llegó a las 17.51, lo que indica que en un solo año la tasa de muertes intencionales creció en 59.36%.

Entonces lo que podemos observar es que la condición de paz en estas tres ciudades se ha deteriorado de manera preocupante, sobre todo en el último año. En este contexto lo que se propone con mayor frecuencia, por parte de distintos actores de la sociedad mexicana, para enfrentar la violencia es aumentar la capacidad reactiva del Estado, incluso poniendo en mayor riesgo la protección de los derechos humanos.

Sin embargo, consideramos que antes de seguir insistiendo en este tipo de medidas disciplinarias, que ya han demostrado sus límites, resulta pertinente revisar y analizar “los otros” tipos de programas, proyectos y acciones que fueron puestos en marcha en estas urbes del norte del país cuando experimentaban los momentos más críticos.

A pesar de que han pasado ya algunos años, es necesario sacar del archivo esas experiencias y hacer un análisis exhaustivo de aquellas acciones y medidas que intervinieron en los distintos aspectos de las ciudades, tales como: servicios infraestructura, salud, educación, empleo y hasta acuerdos políticos, de tal forma que se pueda identificar cuáles fueron las variables más importantes y en qué grado influyeron para la recuperación de la paz.

Tal vez, si se logra hacer un análisis de esta naturaleza, podamos contar, por fin, con mayores certezas de cuáles son las medidas a las que debemos darle mayor prioridad antes de seguir proponiendo combatir la violencia con más violencia.

 

José Ángel Fernández Hernández

Coordinador de la Red Nacional de Observatorios Locales

@DonJAngel @ObsNalciudadano

El Observatorio Nacional Ciudadano es una organización de la sociedad civil que vincula a las organizaciones civiles para potenciar su incidencia en las políticas y acciones de las autoridades.

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