¿México en paz?

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Otra cara de la Violencia

Entre ellos dijeron la palabra chaira, así de fácil se reproduce la violencia y se crean estos estereotipos
03/06/2016
10:46
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La escena comienza con un rostro desfigurado, el maquillaje corrido, el cabello revuelto, la boca seca y los ojos cansados. El gesto no es de alegría ni placer, algo le incomoda a esa cara porque lanza hacia la cámara un gesto que parece ser una mueca, acto seguido, el rostro se vuelve una imagen de cuerpo completo: tetas voluptuosas al aire, carne frondosa recostada sobre una cama destendida, con sábanas en apariencia sucias, en un cuarto de paredes descarapeladas con un grafiti a medio terminar en el que se lee “Josselin” y un apagador con los cables de fuera. La luz blanca hace que la piel de la chica parezca más morena de lo que en realidad es. En el video que no dura más de 20 segundos por las restricciones de twitter un chico que nunca se quita su ropa interior color rojo está encima de ella manteniendo relaciones. El loop del vídeo es interminable.

En mayo de 2007 el fotógrafo Spencer Tunick visitó por primera vez México para una sesión fotográfica masiva, aproximadamente 14 mil personas acudieron al llamado. Esas personas previamente llenaban un registro por internet y aceptaban voluntariamente cooperar en el desnudo. Los que acudieron a la cita se despojaron de sus ropas, hombres y mujeres por igual siguieron las indicaciones del fotógrafo. Al terminar la sesión Tunick indicó que los hombres podían vestirse y que apartaría a las mujeres para tomarles una foto. Cuando la desnudez colectiva se rompió los hombres tomaron sus ropas y sus teléfonos semi-inteligentes para tomarles fotos a las mujeres:

“Igualdad con desnudez, pero eso no cambio nada, en cuanto los hombres recuperaron su ropa volvió la desigualdad para las mujeres, no señores eso no fue igualdad se sintieron vulnerables eso fue todo. No hubo igualdad con ropa, hubo robos, humillaciones lo de siempre para las mujeres.” (El Universal Opinión, 2007)

“La experiencia me pareció increíble e inolvidable, no me arrepiento en lo más mínimo a pesar de que me robaron el celular, lamenté mucho ver a varias chavas a las que les robaron la ropa, es una lástima que entre los más de 18 mil asistentes no faltaron los gandallitas que nos recordaron el cliché que pesa sobre los que vivimos en esta ciudad y que durante la instalación parecía que lo logramos dejar atrás.” (El Universal Opinión, 2007)

“En 15 minutos se empezó a sentir un ambiente de libertad total. Sin embargo, no quiero dejar pasar por alto la incomodidad que se sintió al momento que los hombres estaban vestidos.” (El Universal Opinión, 2007)

“Sí, me sentí incomoda al final, cuando la energía cambio porque los hombres ya estaban vestidos... pero antes de sentir miedo o pena, observe la diferencia de que hace ropa...! Algo importantísimo para todas mujeres - NADIE me puede usar, ni hacer sentir mal, ni hacerme sentir víctima, sin MI PERMISO - el hecho que quizás me tomaron fotos y que estas fotos puedan aparecer en el internet no me causa ninguna problema.” (El Universal Opinión, 2007)    

Mirando el acontecimiento a distancia las mujeres habían señalado la “incomodidad” cuando los hombres se vistieron, denunciaron el robo de su ropa y la desventaja de sus cuerpos desnudos frente al de los hombres. La fotografía de Spencer Tunick no sólo colocó a 14 mil personas desnudas, sino que reveló el acoso hacia las mujeres y la patética necesidad de los hombres por trasgredir, poseer, exhibir y violentar un cuerpo femenino.

Las redes sociales y las nuevas tecnologías han cambiado nuestra forma de relacionarnos con el otro, nuestro lenguaje, maneras de consumir, de informarnos y queramos o no nuestra sexualidad. Los teléfonos inteligentes han pasado a tener 8 megapíxeles y la inmediatez de la imagen y de toda información es primordial para entender por qué existen los hastags #putipobres #pobrezafilia #tanricaytanpobre  #putimorritasvideo y los que aún no conocemos.

¿Pero, por qué es importante?

George Bataille afirma “Lo más notable de la prohibición sexual es que donde se revela plenamente es en la trasgresión, nada es más misterioso que aquello que nos es velado, así el placer se encuentra entremezclado con el misterio, pero en todas partes nuestra actividad sexual es obligada al secreto, en todas partes, aunque en diferentes grados, nuestra actividad sexual aparece como contraria a nuestra dignidad.” (1986)

Con las nuevas tecnologías y las redes sociales se ha rebasado esa transgresión. Hemos reinventado un lenguaje erótico en donde develar ya no es lo importante sino clasificar y vejar. Si eres una mujer morena, voluptuosa, viviendo en la periferia de la ciudad, con pocos recursos económicos y una casa con techo de lámina, eres una chaira, putipobre y anexos. El acoso siempre estuvo ahí, pero ahora se graba, se exhibe, y lo peor, se clasifica.

La connotación de la palabra chaira implica que tienes un lugar social de pobre, que una mujer chaira no es bonita, sino “pasable”, que el cuerpo no es tan deseable y que puedes ser usada y descartada. Luego tenemos otra palabra pobrezafilia que reiterando la obviedad es amor por la pobreza, sí, no suena tan mal, pero su otro significado tiene que ver con la admiración de las mujeres pobres y desnudas.

La discriminación que se deja ver sobre las distintas cuentas y hastags ha sido tema de innumerables artículos y quejas, incluso la más reciente fue ante la CONAPRED, pero los dueños de las cuentas sólo se mofan y a modo de burla piden regalías por cada artículo escrito, así la educación.

Las ideologías que se expresan mediante el lenguaje se acoplan a cada cultura, cada individuo lleva dentro de sí una cultura, en lo que come, en cómo se viste, en el comportamiento que juega dentro de una sociedad (entendiendo cultura  como lucha de significación) así la manera de pensar de un individuo cumplen una función y es necesaria para la formación social o para cualquier modo de producción. Si atendemos a ese concepto de cultura podríamos mirar con otros ojos a los personajes anónimos que abren cuentas para distribuir ese fenómeno, a quienes por venganza o diversión suben fotos de mujeres, a quienes por vanidad exhiben su cuerpo como mercancía y a los miles y miles de seguidores que hace un par de años hicieron de ese hastag un trending topic.

Para finalizar quiero cerrar con esto:

“El monstruo es, en términos elementales, el ser que incorpora algo diferente a la norma, inquietante e inesperado en su fisonomía o actitud; es también la metáfora de una esperanza o un peligro de transformación indeseable o temida, la cual muy a menudo radica en nosotros mismos. Como escribe Zakiya Hanafi: el ser humano y el monstruo compiten por los umbrales de transformación.

El monstruo es la entidad imbatible que siempre regresa tras ser temporalmente derrotada y empujada a los confines de la cultura, en apariencia a veces es derrotado o ahuyentado pero nunca será erradicado del todo, porque su mera existencia certifica las nociones de normalidad. Nos muestra los destinos posibles de la carne y la mente, es una entidad  híbrida que representa una crisis en las categorías que dan sentido al mundo natural”. (Yehya, 2013)

Las distintas formas de violencia parecen no tener fin y se trasladan al mundo no virtual para validarse, hace poco en la calle unos muchachos rubios, de barbas castañas y pieles blancas, sentados en un restaurant de la Condesa me observaban. Entre ellos dijeron la palabra chaira después de escrutarme con sus miradas y sin pudor continuaron con sus alimentos, así de fácil se reproduce la violencia y se crean estos estereotipos. Así el loop interminable de la violencia nos acorrala. De 2007 para acá no hemos logrado vencer al monstruo sino reproducirlo y llamarlo con gusto para que nos tome por carnada y nos devore. Al juego del Poder ya le es insuficiente una imagen sexual, el verdadero espectáculo moderno es la humillación.

 

Irais Morales - Social Media del ONC

@ObsNalCiudadano @IraisMoralesM

Observatorio Nacional Ciudadano
El Observatorio Nacional Ciudadano es una organización de la sociedad civil que vincula a las organizaciones civiles para potenciar su incidencia en las políticas y acciones de las autoridades.

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