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Trump: de la incertidumbre a la política errática y amorfa

La forma que adoptará la política de Trump será sin-forma-clara, es decir, más bien amorfa y errática, contradictoria, confusa.
OTRAS
23/01/2017
15:44
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Mauricio Meschoulam
Arenas Movedizas es un espacio para conversar sobre temas internacionales relacionados con el conflicto, intentando aportar siempre la perspectiva de construcción de paz que a veces tanto nos hace...
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Trump de la incertidumbre a la política errática y amorfa

Hace unos días, el actual secretario de prensa de Trump, Sean Spicer, dijo a los medios que la Casa Blanca estaba muy cerca de dar a conocer “detalles” acerca de la mudanza de la embajada estadounidense en Israel desde Tel Aviv hacia Jersualem, un tema altamente disputado y polémico. “Stay Tuned”, les dijo. Ayer, el mismo secretario, indicó a los medios que más bien deben ser pacientes, pues la nueva administración está apenas en las primeras etapas de “siquiera comenzar a discutir el tema”. “Nadie sabe cuál será la forma que adoptará la política exterior de Trump, o cómo irán cambiando las prioridades y preferencias del nuevo presidente conforme se vaya topando con el torrente de eventos y crisis que se vienen”, escribe la revista Foreign Affairs. La cuestión es que yo sí tengo mis sospechas. La forma que adoptará la política de Trump será sin-forma-clara, es decir, más bien amorfa y errática, contradictoria, confusa.

En su primera conferencia de prensa, Trump aceptaba que, en efecto, había sido Rusia quien intervino en las elecciones estadounidenses a través de sus hackeos. Unos minutos después, sin embargo, decía que más bien pudo haber sido cualquier país. “Los respaldo al 1000%”, aseguró el sábado Trump a funcionarios de la CIA siendo que hace unas semanas se mofaba de ellos: “Esta es la misma gente que nos dijo que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva”. Durante el debate vicepresidencial, Mike Pence argumentaba con contundencia sobre la necesidad de atacar a Assad en Siria solo para que al día siguiente Trump, su jefe, defendiese lo contrario. Durante las audiencias en el Senado, funcionarios como Mattis (nuevo secretario de defensa), entre varios otros, hablaban de la necesidad de establecer una línea dura contra Putin siendo que Trump ha mostrado posturas muy distintas. El mismo Mattis, defiende la necesidad de mantener y fortalecer alianzas como la OTAN, mientras que Trump expresó unos días atrás que la OTAN es obsoleta y, en sus diversos discursos, ha dejado entrever la posibilidad de que EU no cumpla con sus compromisos en esa alianza. Entonces, ¿hará caso Trump a sus asesores y miembros de gabinete o los va a ignorar? ¿Se va a pelear con ellos? o ¿cómo se van a procesar las claras diferencias que han salido a la luz? ¿Cómo se van a dirimir los conflictos entre una Casa Blanca proteccionista y aislacionista y un Congreso de mayoría republicana que es todo lo contrario? Es decir, la incertidumbre es real. Pero también parece serlo el hecho de que el resultado de esos choques sean los vaivenes, los golpes de timón y las señales encontradas.

Trump contra Trump

Hay ciertas cosas claras en Trump, obviamente, no todo es incierto. Pero hay también muchas contradicciones. Es común encontrarlo expresándose de temas y personas de una forma positiva o negativa, para después ver declaraciones en sentido inverso.

Un día dice que en los salones de clases debe haber armas, otro día dice que se opone a esta política. Un día dice que Estados Unidos no debería siempre y necesariamente salir a la defensa de sus aliados, otro día dice que la OTAN sí es necesaria. Un día dice que se opone a ser el primer atacante en una confrontación nuclear, pero luego dice que nada puede ser retirado de la mesa. En una entrevista dice que acusaría de crimen a una mujer que abortara, y en otra entrevista indica lo contrario. Un día dice que él es completamente “neutral” en el conflicto palestino-israelí, y otro día dice que respalda completamente a Israel. Un día dice que sus aliados como Japón o Corea del Sur deberían buscar hacerse de sus propias armas nucleares, otro día dice que va a promover el desarme nuclear. 

Esta serie de ejemplos podría apuntar, en efecto, hacia la incertidumbre. Sin embargo, si nos metemos un poco en la cabeza de Trump, lo que podríamos ver es, más bien, algo así como un torbellino, una serie de tomas de decisión en sentidos diversos y a menudo contradictorios, lo que se parece más a una conducta errática, llena de vaivenes y cambios de rumbo según el humor, el contexto, o la situación en que se encuentre.  

Gabinete contra Trump o al revés

Trump pidió a los miembros de su futuro gabinete, ser sinceros y expresar sus propios puntos de vista durante las audiencias en el Senado. Algunos, así lo hicieron. Otros, no necesitaban hacerlo pues conocemos sus posturas desde hace años. Cuando uno echa una mirada a estas posturas en muchos casos aparece un enorme contraste con las opiniones que Trump ha sostenido.

Coloco acá algunos ejemplos:

  1. Su vicepresidente, Pence, quien se espera sea una figura de gran influencia, tiene posiciones diametralmente opuestas a Trump en temas como las relaciones Washington-Moscú, o en cuanto a Siria, eso sin mencionar sus visiones conservadoras en temas sociales.

 

  1. El General Mattis, secretario de defensa, manifiesta posturas contrarias a Trump también en cuanto a cómo lidiar con Rusia, o en la necesidad de mantener y fortalecer a la OTAN, alianza que considera crucial. Adicionalmente, Mattis apoya el acuerdo nuclear con Irán –“un acuerdo terrible”, en palabras de Trump.

 

  1. El General Kelly, secretario de Homeland Security (seguridad interna), también ha manifestado opiniones contrarias a Trump en cuanto a Rusia, y ha indicado que bajo Putin se ha retornado a tácticas de Guerra Fría que desafían a EU y que deben ser tratadas como tales.

 

  1. Mike Pompeo, el nuevo jefe de la CIA, no solo es uno de quienes más se manifiesta en contra de Rusia y en contra de Putin, sino que se ha comprometido a efectuar investigaciones para desenmascarar las verdaderas intenciones del Kremlin en contra de EU.

 

  1. Esto, obviamente, contrasta directamente con las posturas expresadas por Trump durante la campaña, pero también choca con las de Rex Tillerson –nominado para secretario de Estado-, exdirector de ExxonMobil, quien mantiene una excelente relación con el presidente ruso y quien ha sido merecedor de la medalla de amistad por parte de Moscú.  Es verdad que, durante las audiencias del Senado, Tillerson, alejándose de su propio pasado, se comprometió con una posición más dura en cuanto a Rusia, pero es probable que esto ocurrió solo porque Tillerson estaba pensando en su confirmación y tenía que convencer a un Senado muy dudoso de sus capacidades para el puesto. La realidad es que los choques entre Tillerson y otros miembros del gabinete van a estar a la orden del día.  

 

  1. Por si esto fuera poco, la nueva embajadora de EU ante la ONU, Nikki Haley, ha acusado a Rusia de cometer crímenes de guerra en Siria y será una de las mayores abogadas de una línea dura contra el Kremlin.

 

  1. En cuanto al cambio climático, tanto Scott Pruitt de la Agencia de Protección Ambiental, como el futuro secretario del interior Zinke, han expresado que no creen que el cambio climático sea una farsa o un invento, como lo ha llegado a llamar Trump.   

 

  1. Wilbur Ross, el próximo secretario de comercio, ha dicho que la propuesta de implementar impuestos de 35% a compañías estadounidenses que fabriquen productos fuera del país y pretendan venderlos en EU, sería una medida inviable y no funcionaría.

 

El Congreso

Aunado a lo anterior, veremos a un Congreso enormemente activo. Una gran parte de representantes y senadores, demócratas y –sobre todo- republicanos, tienen posturas diametralmente opuestas a las expresadas por Trump en materia comercial o en materia de seguridad. Desde su óptica, Washington no puede desentenderse de Siria o permitir que Assad continúe en el poder –hacia donde todo parece apuntar-, del mismo modo que no puede permitir que Moscú robustezca su fuerza militar en esa zona del globo –como ya está ocurriendo a consecuencia de lo anterior- o que Putin se salga con la suya con la anexión de Crimea o asuntos similares. Estas voces van a hablar y van a actuar, en la medida de sus posibilidades, para ejercer influencia sobre la toma de decisiones durante los meses y años que siguen.

Potencias aliadas

Y, por último, están los aliados de EU, desde Europa hasta Asia. Ninguno de estos aliados tiene en su poder acotar o cambiar el curso de las decisiones que vaya a tomar Trump. Pero sin duda, van a tratar de ejercer su influencia hasta donde puedan.

Pongo un ejemplo: Angela Merkel, canciller alemana, en más de un tema se encuentra enormemente alejada de Trump en lo personal, pero bastante cercana a algunos miembros de su gabinete y a varios miembros del Congreso estadounidense. Uno de esos temas es Rusia. Otro tiene que ver con la necesidad de fortalecer, no debilitar, a la Unión Europea. Otro, por supuesto, se relaciona con sus temores por la política proteccionista de Trump y sus posibles efectos en las exportaciones alemanas. Es probable que veamos a ese aliado de Washington trabajando de manera muy activa usando sus influencias en Washington para intentar impactar la política de Trump. Alemania no va a ser el único caso.   

Conducta errática

La suma de los factores que menciono arriba, además de otros que no menciono, probablemente darán como resultado una conducta personal por parte de Trump, y una política, más tendiente a lo errático que a lo incierto.

Imaginemos un caso en el que Trump, tal como lo hemos conocido, mantiene líneas personales aparentemente firmes, pero que en realidad tienden a contradecirse, sobre todo, a la hora de hablar de los detalles o los pasos concretos a seguir al respecto de esas posiciones (piense en lo que sea, el 35% de aranceles, o el retiro de Siria, lo que sea). Entonces, imaginemos que el presidente reúne a varios de sus secretarios o miembros del gabinete, quienes le expresan posturas encontradas con su visión. Luego, él, medio enojado, toma una decisión desde su estómago. Líderes del Congreso protestan. Su equipo trata de contener la crisis. Entonces, en nuestro caso imaginario, vemos un golpe de timón, se manifiesta una nueva postura y se explica que no es una postura diferente, sino que solo representa “Alternative facts” (hechos alternativos, como diría Kellyanne Conway). Convierta eso en la norma. Trasládelo a distintos escenarios globales. Y lo que tenemos es incertidumbre, en efecto, pero sobre todo una conducta altamente errática…y mucho qué analizar. Aquí lo estaremos intentando.

@maurimm  

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