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El conflicto palestino-israelí: ausente en la agenda, presente en la realidad

El conflicto palestino-israelí fue el gran ausente en los discursos de las grandes potencias en la Asamblea General de la ONU
06/10/2015
00:49
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Cero fue el número de veces que Barak Obama mencionó la palabra Palestina o la palabra Israel en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, reportaba al día siguiente Asher Shechter del diario Haaretz. Hace unos años, en 2010, cuando aún había alguna esperanza de impulsar el proceso de paz, Obama mencionó 22 veces Palestina y 20 veces Israel. Todavía en 2013, Obama utilizó 15 veces la palabra Israel y 11 veces Palestina. Ya el año pasado, sus menciones al conflicto se habían reducido notablemente. Este año, no lo mencionó ni una sola vez. De hecho, con ciertas salvedades, el conflicto palestino-israelí fue el gran ausente en los discursos de las grandes potencias. Un poco porque hoy hay muchos otros temas que ocupan los reflectores, como lo es la guerra civil siria o como la preocupación que representa ISIS para distintos gobiernos. Otro poco porque, como dice el propio Shechter, el mundo parece estar aburrido del conflicto palestino-israelí y de los temas recurrentes en torno al mismo. Sin embargo, allá a lo lejos, hay una situación que no está hoy más resuelta que en 2010, que sigue explotando continuamente y que requiere de esfuerzos multilaterales para resolverse.  

Fracasos en negociaciones y desesperación de liderazgos

  1. El conflicto palestino-israelí es percibido como uno de los más intratables de los últimos 100 años en todo el planeta. Cada vez que se busca implementar un proceso de paz, algo sucede que todo termina colapsando. Con ello, los potenciales mediadores o actores que podrían intervenir en favor de la resolución de dicho conflicto, perciben que su propia imagen y papel resultarán políticamente dañados en eso que casi siempre anticipan como un fracaso seguro. Por lo tanto, eligen, hasta donde les es posible, evitar tenerse que involucrar con el tema.
  2. A medida que se acumulan los procesos fracasados, se incrementan los riesgos políticos percibidos por aventurarse a lanzar nuevas negociaciones, y por ende, se reducen las posibilidades de que alguien se anime a retomar la iniciativa para propiciar espacios de negociación.
  3. Hoy estamos en el punto en el que el tema no solo ya no es retomado. Ya el tema ni siquiera se halla en la agenda de las potencias más importantes del globo.

Espiral ascendente de confrontación política

  1. Estos fracasos activan peligrosas espirales ascendentes de enfrentamiento. Algunas de estas espirales permanecen en la esfera de lo político. Otras, lamentablemente, se cruzan al terreno de la violencia material.
  2. Tras las últimas negociaciones fallidas en 2014, tanto israelíes como palestinos han endurecido sus posturas buscando enviar mensajes contundentes para obtener concesiones y/o ejercer una presión cada vez más fuerte en la contraparte.
  3. Del lado palestino, el presidente Abbas lanzó una campaña diplomática para el reconocimiento de jure del Estado Palestino ante distintos órganos internacionales, así como ante muy diversos gobiernos y parlamentos en el mundo. Esta campaña ha conseguido entre otras cosas aislar diplomáticamente a Israel quien argumenta que el reconocimiento de Palestina solo puede darse tras un proceso de negociación, postura que hoy es compartida ya por muy pocos actores en el mundo. La campaña de Abbas ha funcionado además como mecanismo de presión de Washington hacia Jerusalem, dada la tensión que existe entre Netanyahu y Obama en los últimos años.
  4. Sin embargo, a su vez, Israel busca demostrar que mediante ese tipo de campañas que le buscan aislar, lo que se obtiene no es su flexibilización, sino su endurecimiento. Israel ha respondido utilizando a veces medidas económicas como el congelamiento de recursos de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), los cuales tienen que pasar por el sistema financiero y fiscal israelí, o en otras, por ejemplo, la expansión de la construcción de asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados de Cisjordania.
  5. Esta espiral política se mantiene en ascenso desde hace al menos 18 meses. La distancia entre las partes ha llegado a tal punto que, en su último discurso ante la ONU, Abbas manifestó que los palestinos ya no se sentían obligados a cumplir con los acuerdos de Oslo de los años noventa, los cuales dieron origen a la Autoridad Nacional Palestina. Abbas dijo que Israel debía asumir sus compromisos de potencia ocupante. Esto, si se llegase a llevar del discurso a la práctica, implicaría consecuencias como el desmantelamiento de la policía palestina, el final de los gobiernos palestinos locales, y el fin a toda coordinación en temas como seguridad entre palestinos e israelíes, la cual hasta ahora, resulta indispensable para mantener esos territorios relativamente estables. En pocas palabras, ello supondría un retroceso de al menos dos décadas en este ya complicado esquema.

Espirales de violencia física

Esos problemas ya serían suficientes para obstaculizar cualquier camino de resolución a este añejo conflicto. Sin embargo, las disputas no se quedan nunca en el territorio político. Las tensiones, una y otra vez se trasladan al terreno material. La situación actual es un nuevo ejemplo de ello.

  1. El último enfrentamiento entre Israel y Hamás en Gaza, que resultó en más de 2000 muertos, la gran mayoría de ellos palestinos, terminó sin acuerdos definitivos de cese al fuego. Esto, por supuesto, podría ocasionar que ese tipo de violencia pudiese estallar en cualquier momento. Pero esa no es la única clase de violencia que ocurre en este conflicto:
  1. Para muchos, esta no es ya una lucha política, sino una lucha por la prevalencia de una religión sobre otra dentro de la tierra que es santa para ambas. Por ello la disputa se traslada al lugar en donde, en la tradición judía, se encontraba el templo de Salomón –el sitio más sagrado en el judaísmo-, que es el mismo lugar en donde hoy se encuentran dos de las más importantes mezquitas para el Islam, el corazón de Jerusalem o Al Quds, como se le conoce en árabe. Se trata de un Waqf, o distrito musulmán, cuyo estatus religioso ha permanecido desde hace décadas bajo jurisdicción jordana. En ese sito, para evitar disturbios, solo a los musulmanes les es permitido rezar. Ese estatus quo ha sido cuestionado por muchos israelíes ubicados a la derecha en el espectro político, y justo en el entorno actual, ese estatus vuelve a ser puesto en cuestión a través de políticos y activistas judíos quienes reclaman el derecho a rezar en ese espacio que consideran suyo. A pesar de que Netanyahu ha asegurado que no se pretende modificar el estatus quo del Waqf islámico, activistas y políticos israelíes se han hecho presentes en estos sitios sagrados a lo largo de estos 18 meses, calentando aún más los ánimos dadas las circunstancias que hemos explicado.
  2. En ese contexto, proliferan los actos de agresión y encono por parte de personas y grupos extremistas en ambos bandos, lo que sigue radicalizando  posturas ya previamente endurecidas. Se atacan sinagogas y se encienden mezquitas. Se reproducen actos terroristas del único modo en que hoy se puede cometer un acto terrorista en Israel, dadas las condiciones de seguridad e inteligencia que en ese país imperan: a manos de individuos en solitario, o en grupos pequeños, con una planeación escasa, armas caseras o fáciles de esconder, o bien, empleando un vehículo para atropellar personas que esperaban su transporte en alguna estación. Estos actos son muy difíciles de evitar puesto que cientos de miles de palestinos, ya sean ciudadanos israelíes o habitantes de los territorios ocupados, laboran en fábricas, empresas y negocios dentro de Israel y están incorporados a su cotidianidad. Estos actos se han convertido en algo tan constante, que “dejan de ser noticia” y ya rara vez llegan a las primeras planas de los medios internacionales. Crímenes de esa naturaleza, hoy no solo son perpetrados por extremistas palestinos. Cada vez es más frecuente encontrar extremistas israelíes que actúan de manera similar, y se han convertido en una de las mayores preocupaciones del gobierno de ese país.
  3. Bajo estas condiciones, justo en estos instantes estamos viviendo un guion ya conocido: (a) Siempre hay un acto violento anterior que justifica una nueva violencia ejercida. Por ello, hay que entender las crisis violentas como espirales en las cuales una acción termina generando una cada vez mayor reacción en sentido opuesto, (b) A raíz de lo que menciono en el inciso 1a, los ánimos se calientan hace unas semanas en la ciudad vieja de Jerusalem, justo en tiempos de las festividades judías de año nuevo, (c) Ocurren protestas por parte de palestinos y la correspondiente respuesta a manos de la policía israelí, (d) Esto se junta con ataques contra civiles a manos de extremistas palestinos como lo describo en el inciso 1b, (e) Israel ejerce severas represalias, arrestos, y demoliciones de casas contra los autores de los ataques, (f) Esto provoca que más palestinos empiecen a protestar de manera violenta, (g) Israel responde con más fuerza y se producen heridos y ya muertos del lado palestino, (h) Justo ahora mismo, militantes palestinos ubicados en Gaza empiezan a arrojar misiles en contra de la población israelí, (i) Israel responde bombardeando posiciones de Hamás, a quien responsabiliza de toda esta violencia. Lo que sigue es historia conocida. O bien, la espiral es detenida en este punto, o se le permite crecer. Mi estimación es que ninguna de las partes hoy está interesada en un conflicto de mayor escala. Sin embargo, la otra violencia, la de la calle, permanecerá ahí latente o en explosión constante, lista para seguir produciendo tensiones entre ambas poblaciones.

Detrás de las espirales

Al margen de todos los detalles, lo que hay detrás es un conflicto de décadas que permanece irresuelto. Parece seguir existiendo una gran cantidad de personas que piensan que el estatus quo actual se puede sostener así, con la complicidad  del silencio de los discursos de Naciones Unidas , escondido en las planas interiores de los diarios. Pero en el día a día, la violencia -en potencia o en acto-, no para, y resolver esta situación requiere de esfuerzos colectivos, no de eliminar el tema de la agenda.

¿Usted qué piensa?

Twitter: @maurimm

Mauricio Meschoulam
Arenas Movedizas es un espacio para conversar sobre temas internacionales relacionados con el conflicto, intentando aportar siempre la perspectiva de construcción de paz que a veces tanto nos hace...

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