La devaluación china y la(s) guerra(s) que sigue(n)

Del 2001 al 2005 el dólar se devaluaba casi a diario. Eran días de mucha turbulencia.
OTRAS
13/08/2015
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Mauricio Meschoulam
Arenas Movedizas es un espacio para conversar sobre temas internacionales relacionados con el conflicto, intentando aportar siempre la perspectiva de construcción de paz que a veces tanto nos hace...
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Del 2001 al 2005 el dólar se devaluaba casi a diario. Eran días de mucha turbulencia. La guerra contra el terrorismo estaba en su pico. En lo interno, se implementaba la Patriot Act y se establecía un monstruo burocrático llamado Departamento de Homeland Security. En lo externo, Washington había decidido invadir Afganistán e Irak, y lanzar operativos sin precedentes por todo el planeta. Todo ello había catapultado el gasto estadounidense a niveles inmanejables. Los analistas no paraban de hablar acerca de los déficits gemelos -el déficit fiscal y el déficit comercial-, los cuales tenían al dólar en pisos históricos frente a metales como el oro y la plata, o frente a divisas como el euro, el franco suizo, el yen japonés o la libra esterlina. Solo una moneda permanecía pegada al dólar como el muñequito de Cola Loca, estancada por años en una cotización fija -8.28-,: el yuan o renminbi chino. Beijing había encontrado la fórmula mágica. El yuan se colgaba del dólar en su caída libre, y así los precios de los productos chinos seguían siendo ridículamente baratos en todo el mundo, EU incluido. Esto por supuesto, generó disputas interminables entre Beijing y Washington. Pero los chinos lo siguieron haciendo durante años porque querían y porque podían. Más adelante, el yuan tuvo que ser paulatinamente revaluado hasta recuperar un 25% de su valor ante el dólar. Pero esta semana, las cosas han vuelto a cambiar. El martes, con intervención del gobierno chino, el yuan se devaluó en casi 2%, lo que no sucedía en décadas. ¿Cuáles son las causas y cuáles podrían ser las consecuencias de esa decisión, en medio de todas las otras disputas que hoy sostienen EU y China? Hoy en el blog algunos comentarios al respecto.

La disputa cambiaria EU-China hasta el 2005

Cuando ocurrieron los atentados terroristas del 9/11 el dólar valía 8.28 yuanes. El euro valía 0.89 dólares y la onza de oro valía 273 dólares. Dos años después, el euro llegó a valer 1.26 dólares, la onza de oro 343 dólares. El yuan seguía en 8.28. Al inicio del 2005, el euro llegó hasta 1.36 dólares, la onza de oro ya valía 436 dólares. El yuan seguía en 8.28.

La estrategia china era simple: Mantener un tipo de cambio fijo frente al dólar garantizaba a los exportadores chinos precios estables durante años, lo que contribuyó a las tasas de crecimiento de dos dígitos que observamos por mucho tiempo. Mientras más se devaluaba el dólar ante el euro y ante otras monedas, mejor para Beijing, pues con ello, los precios de los productos chinos se iban tan abajo como profunda era la caída libre del dólar.

La tensión entre Washington y Beijing por tanto, especialmente del 2001 al 2005, fue creciendo hasta alcanzar momentos muy complicados. Sin embargo la economía y las finanzas estadounidenses dependían cada vez más de China, quien se convertía paulatinamente en el principal tenedor de Bonos del Tesoro, y por tanto, la posición de la Casa Blanca para negociar ante Beijing era limitada.

No fue sino hasta ya entrado el 2005 que los chinos cedieron, y después de más de una década, permitieron a su moneda irse deslizando hacia arriba para que ésta recuperara hasta un 25% de su valor en los siguientes años. El gobierno chino fue poco a poco liberando los mercados cambiarios eliminando con ello uno de los mayores temas en los que Washington y Beijing habían chocado.

Esta situación de paz cambiaria parece haber terminado el martes pasado.

La economía china y la decisión de devaluar

Lo que sucedió no es muy difícil de entender:

  1. La economía china está con las tasas de crecimiento más bajas de las últimas décadas. Incluso este año, su meta de 7% -tasa enormemente baja en comparación con el crecimiento de las últimas décadas de 10 a 13%- podría no ser alcanzada.
  2. Adicionalmente, en meses pasados, los mercados de bolsa chinos sufrieron dramáticas caídas, causando que el gobierno se viera obligado a intervenir en ellos.
  3. Como sabemos, la arriba mencionada devaluación del dólar ante otras monedas y metales preciosos,  se ha venido revirtiendo en los últimos años. El oro, por ejemplo, que llegó a cotizar más de 1,900 dólares por onza en 2011, fue paulatinamente cayendo hasta niveles debajo de los 1,100 dólares en fechas recientes. El yen ha caído ante el dólar aproximadamente un 30% desde la última mitad del 2012, y el euro ha caído una quinta parte desde inicios del 2014. Por contraste, el yuan se había mantenido bastante estable con un precio relativamente alto ante el dólar.
  4. En otras palabras, el yuan se estuvo apreciando ante otros socios comerciales como Europa y Japón, situación que Beijing ya no podía mantener pues ello causa que los productos chinos pierdan competitividad en todo el planeta.
  5. Aunque el gobierno chino argumenta que lo que ocurre es que su mercado cambiario se ha venido liberalizando, la realidad es que Beijing ha encontrado maneras de intervenir en éste (que son sofisticadas, complicadas, y que me voy a evitar explicar), de manera que la devaluación del 2% que observamos el martes podría no ser sino el principio de una política que se podría prologar por un buen tiempo.
  6. De mantenerse dicha política devaluatoria, podríamos prever un repunte en las exportaciones chinas, lo que tendrá el potencial de incrementar su actividad económica en lo general. Otros países como Estados Unidos podrían ver un aumento en sus importaciones desde China, factor que de sostener una tendencia positiva, como se espera, eventualmente podría repercutir negativamente en su economía. 

Las disputa que viene se suma a las disputas existentes

Esto, naturalmente, va a revivir fuertes tensiones entre China y Washington, las cuales no solo nos recuerdan a las de la última década, sino que se suman a otra serie de problemas que hoy tienen a las dos superpotencias frente a frente, justo cuando el presidente chino Xi Jinping se prepara para visitar Washington el mes que entra.

  1. Washington exigirá a Beijing no intervenir en el mercado cambiario y China argumentará que no lo están haciendo, o dirá como decía hace 10 años que los “tiempos estadounidenses no son los tiempos chinos”, o cualquier otra cosa. Al final, si la decisión china muestra su eficacia, Beijing la sostendrá todo el tiempo que considere necesario.
  2. Adicionalmente, estos dos gigantes se enfrentan actualmente en una ciberguerra sin precedentes. Esta guerra no consiste exclusivamente en hackear para robar información sino, como se ha documentado ampliamente en este blog, una serie sistemática de cientos de ataques ideados con el fin de intervenir y manipular sistemas, infraestructura y tecnología, no únicamente de gobiernos, sino de empresas, hospitales, universidades y organizaciones varias. Este conflicto ha tendido a crecer a lo largo de los últimos años, sobre todo durante los últimos meses cuando se dio a conocer el robo masivo de información más importante de la historia, situación en la que la Casa Blanca culpa a Beijing.
  3. También enfrenta a las superpotencias la expansión china en sus mares colindantes, otro tema muy abordado en este espacio. Durante los últimos años, China ha ido paulatinamente tomando posesión e incluso efectuando construcciones en islas, islotes y playas que se encuentran en disputa con varios de sus vecinos como Malasia, Filipinas y Japón. Estados Unidos está cada vez más presionado por parte de sus aliados para contener lo que es percibido como el imparable expansionismo de Beijing. Recientemente China accedió a detener sus trabajos de construcción en estos territorios, pero sin duda se trata de uno de los temas más calientes en la agenda que deberán resolver Washington y Beijing a lo largo de los próximos años.

Lo que pasa es que el tema cambiario no estaba en esa agenda, no lo había estado desde el 2005, y ahora ha regresado quizás para quedarse.

¿Usted cómo lo ve?


Twitter: @maurimm 

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