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Nunca abofetees a un panda

La frase “Abofetear a un Panda” tiene múltiples acepciones en la jerga urbanista de Estados Unidos
14/12/2015
01:04
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La empresa de diseño Redbubble (burbuja roja), ha decidido incorporar como última recomendación para el lavado de sus camisetas, la leyenda “Nunca abofetees a un panda”. Al parecer, la empresa considera que este último consejo es una buena forma de salpimentar un etiquetado aburrido y rutinario y, al mismo tiempo, hacerlo comulgar ingeniosamente con el principio de lo políticamente correcto en Estados Unidos, una regla de convivencia que hoy se encuentra tristemente a la baja por culpa de Donald Trump. 

La frase “Abofetear a un Panda” tiene múltiples acepciones en la jerga urbanista de Estados Unidos. Algunos profesionales de la lucha libre han echado mano de ella para amenazar desde el cuadrilátero a sus adversarios. Algunas hombres la usan para referirse a la cara de panda que les quedara a sus novias o esposas después de cierto ritual genital.

Pero, su utilización por los responsables de marketing de Redbubble, parece tener un sentido más dirigido en el que se combina un sentido del humor blanco, con la importancia de observar ciertas reglas de urbanidad y civilidad en momentos en que las normas de convivencia en Estados Unidos se encuentran a merced de una atmósfera de polarización y crispación sin precedentes en su historia reciente.

Según Pew Research, el ambiente de encono y división en Estados Unidos ha alcanzado cuotas sin precedentes en la últimas décadas. Según sus estudios, el centro político, ese espacio propicio para el diálogo y el intercambio de ideas que se enriquecen por el sólo hecho de contrastar lo que se encuentra al otro lado, se ha desplomado en un 10% entre 1994 y 2014. 

Al mismo tiempo, los puntos de vista que se han deslizado hacia los extremos derecho e izquierdo, han aumentado de forma irremisible acrecentando el odio de clase y la división racial que hoy explotan los aspirantes del partido republicano a la nominación presidencial.

Como resultado de esta división, la gobernabilidad de Estados Unidos se ha reducido, paralizando a un Congreso que hoy cosecha niveles de rechazo inéditos entre sus ciudadanos (72% según el más reciente estudio de Pew) y sin posibilidad de acuerdo  en asuntos tan importantes como la reforma migratoria o impidiendo la urgente regulación del mercado de las armas, lo que ha generado una epidemia de violencia y masacres sin sentido.

En esta atmósfera de resentimiento social, de zozobra y de odio al que no piensa como uno, la cultura de lo políticamente correcto, que había costado tanto trabajo arraigar en esta sociedad marcada por las diferencias de raza, cultura, tradiciones y religiones, ha experimentado una fractura que amenaza con resucitar los viejos demonios de la segregación racial y el odio nativista.

Una de las virtudes de Estados Unidos ha sido el principio de la convivencia, una regla de oro que ha regido y ha permitido mantener el equilibrio y la armonía entre las distintas minorías raciales con la mayoría blanca. 

Ultimamente, sin embargo, la división y la polarización han causado serios estragos. Los pronunciamientos de Donald Trump contra lo políticamente correcto le han permitido sacar a flote el viejo odio racial que muchos creían enterrado en el pasado. 

El problema con este discurso es que ha tenido también una amplia resonancia entre los supremacistas blancos del Ku Klux Klan, una organización en franca retirada, pero que ha encontrado en Trump su balón de oxígeno.

Las amenazas de muerte contra Andre Carson, el congresista demócrata por Indiana, uno de los pocos legisladores que han declarado su fe musulmana, y la paliza recibida por el inmigrante mexicano, Guillermo Rodríguez, en la ciudad de Boston en agosto pasado, son solo dos ejemplos que ilustran los efectos del discurso de odio de Donald Trump.

Quizá por ello, habría que recomendarle a los asesores de Trump el etiquetado de “Nunca Abofetees a un Inmigrante” en la manufactura de todos sus discursos y pronunciamientos, de la misma forma que la empresa Redbubble ha recomendado a sus clientes no meterse con los pandas, para evitar así el zarpazo revanchista de millones de ciudadanos identificados con la causa y los derechos de las minorías, imposibilitando quizá para siempre sus sueños presidenciales y de paso castigando al partido republicano por haber sido incapaz de mantenerlo a raya.

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