El miércoles de la semana pasada, la mayoría de nosotros nos levantamos con un sabor de boca amargo. Yo estaba grabando cuando supe la noticia de que el Sr. Trump sería el próximo presidente de Estados Unidos. Mis compañeros de programa, camarógrafos y todo el staff mirábamos con atención nuestros teléfonos dando refresh a las pantallas como locos, veíamos los resultados con desconsuelo, admiración y tristeza ¡no lo podíamos creer!


Ese día hicimos fotos para el suplemento y mi sentir era parecido al resto del equipo, no podíamos evitarlo: con furia y desconcierto, externé entre los miembros mis ideas e impresiones, como mujer, como empresaria, como millenial, como mexicana.


Me considero ignorante en el tema de política, trato de mantenerme informada, pero no es mi ‘área de expertise’, la idea de esta columna está muy alejada de emitir una postura con respecto al triunfo del señor; sin embargo, me parece relevante compartir algunas de mis opiniones al respecto.


No lo negaré. El simple hecho de que uno de los países más importantes del mundo fuera gobernado por una mujer me hacía mucha ilusión, me parecía un triunfo y un paso importante para la ideología de cómo nos percibimos a pesar del género.


Considero que el triunfo de las ideas y prácticas que Trump representa es un retroceso para la humanidad, y ciertamente su manera de gobernar nos afectará a todos, sin importar nuestro lugar de residencia. Pero ¿cómo está relacionado el tema de las elecciones presidenciales con la moda?

En mi columna de la semana pasada, les hablé sobre piratería, les di tips para vestir bien sin necesidad de gastar una fortuna, pero sobre todo, los invité a consumir productos nacionales, apoyar diseñadores y marcas locales,  preferir la calidad y originalidad sobre las copias baratas. Retomo ese último párrafo y lo pongo en perspectiva y contexto: hoy, más que nunca se vienen tiempos complicados, la incertidumbre tiende a poner las cosas de cabeza y en ocasiones a que tomemos las decisiones incorrectas, una temporada de ajustes donde habrá cambios.


Primero,  debemos sentirnos orgullosos de ser mexicanos.  Segundo, hoy más que nunca apelo a la unidad y al respeto, apoyarnos y ser cómplices para que esta elección  nos traiga un efecto positivo.


Tercero, a la hora de comprar moda (y de hecho, cualquier cosa), prefieran marcas diseñadas y maquiladas aquí. Comprar a empresas mexicanas que aunque vendan productos importados dan trabajo a la fuerza laboral nacional, son el sustento de las familias de nuestra sociedad. ¡apoyémoslas!


Que nos sirva para construir y exahaltar el orgullo nacional; que estos tiempos nos sirvan también a las mujeres para fortalecernos, unirnos, apoyarnos, ayudarnos y lejos de desanimarnos, trabajar más duro que nunca, que nos sirvan para diluir las diferencias, para derribar los muros  y deshacer los paradigmas sociales.

Con cariño, Gina.


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