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El caso de Tania Reza y Enrique Tovar me provoca tres reflexiones
29/10/2015
13:53
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El caso de Tania Reza y Enrique Tovar me provoca tres reflexiones:

Primera: ¿Cómo le enseñamos a las personas —especialmente a los hombres— a leer a las mujeres? ¿Qué les enseñamos que significa el «rechazo»? ¿Qué creen que implica el «consentimiento»? Muchas personas, al ver el primer video —el que «inició» todo el escándalo—, tienden a enfocarse en el final: cuando ya le toca el seno, ella explota y él remata con que estaba siendo «hormonal». Pero el acoso había empezado desde antes. Los arrimones de él. Los comentarios de él. Y la sonrisa forzada de ella. La incomodidad de ella. ¿Pueden verla los hombres? ¿Se dan cuenta? Y si sí, ¿cómo la leen? ¿Como solo una sonrisa? ¿Tiene una mujer que explotar para que ya les quede claro que lo que hacen no está bien? No puedo más que pensar en la lógica del delito de violación: si no grita, patalea, llora, araña, golpea, entonces quizá sí lo quería. ¿Aplicamos la misma lógica al acoso sexual? ¿Si no me dice con todas sus letras que me estoy sobrepasando, de manera grosera y enojada, entonces lo que estoy haciendo está bien? ¿Entonces sí le gusta? ¿Entonces sí consiente y puedo seguir y seguir? Esto me lleva a la segunda reflexión.

Segunda: ¿Se entiende por qué no todas las mujeres explotan a la primera? Si el problema con el acoso es que muchos hombres no se detienen porque genuinamente creen que las mujeres lo disfrutan porque éstas sonríen o al menos no explotan, habría que explorarlo. ¿Por qué sonríe, en un inicio, Tania Reza? ¿Por qué no todas las mujeres, en contextos similares al de Tania, manifiestan un rechazo rotundo por el acoso? La razón, me parece, tiene que ver con lo siguiente: están en un contexto laboral. Su trabajo depende, en parte, de cómo respondan a su entorno. Y el entorno apunta a que no hay que quejarse de ciertas cosas, como el acoso sexual. Esto no es «anormal». Las personas todo el tiempo aceptan cosas con las cuales no están de acuerdo porque su trabajo está de por medio. O, ¿acaso nunca han aceptado algo del jefe o de los compañeros por miedo a no ser tildado de complicado, de mal trabajador, de mal compañero? Es lo mismo con el acoso sexual: una se calla esperando a que la otra persona se detenga y que no sea necesario hacer más. Bueno —podría preguntarse—, ¿y por qué les da miedo quejarse si ello es legítimo? ¿Lo es? ¿Es válido que una mujer se queje del acoso sexual? ¿Qué si viene del jefe? ¿Qué si viene de un compañero protegido por el jefe? ¿Qué si la gente cree que exagera? ¿Todos creemos que está justificado que las mujeres se indignen? ¿Es, Enrique Tovar, una excepción? ¿Es el único que piensa que si una mujer como Tania Reza finalmente explota, lo hizo por «hormonal»?

Y tercera: el papel que jugó Televisa. Uno de los puntos más importantes de la legislación del acoso laboral no es el castigo al acosador, sino la responsabilidad de las empresas. En países como Estados Unidos, en donde la regulación laboral en contra del acoso sexual lleva décadas, parte del éxito que ha tenido se debe a cómo la responsabilidad por el cambio recayó en las empresas, más que en las personas en lo individual. La posibilidad de que las compañías fueran demandadas por millones de dólares si fallaban en implementar mecanismos no solo para castigar, sino para prevenir el acoso, fue un gran incentivo para comenzar a modificar los patrones laborales. (Esto en oposición a solo enfocarse en castigar a cada acosador en lo individual, sea civil o penalmente.) El problema no son solo los hombres como Tovar, sino las empresas como Televisa que, ante un caso como este, no solo no sancionan a Tovar por acoso (sino ¿por fingir un acoso?), ¡sino que despiden a Tania! ¡Que castigan a la mujer por haberse indignado por su acoso! ¿Nos queda claro el papel que las empresas juegan en la reproducción de la violencia sexual y de género en el trabajo? ¿O seguimos creyendo que es solo responsabilidad de unos cuantos individuos «desviados»? 

Estefanía Vela estudió derecho en la licenciatura y en la maestría. Ahora se dedica a la docencia y a la investigación sobre la relación entre el derecho y la sexualidad –y todos los puntos en los...

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