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Desde el teatro hacia el país de nuestros sueños

Un grupo de teatro anima a los jóvenes mexicanos a perseguir sus sueños mediante un viaje a Rusia
02/07/2017
17:13
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Luis Javier Maciel Paniagua

¿Cuándo fue que los jóvenes mexicanos dejaron de perseguir sus sueños? En nuestro país, más del 22% de los jóvenes entre 15 y 29 años no estudian ni trabajan, no se capacitan ni les interesa hacerlo, según la Organización para la Cooperación y el desarrollo Económicos (OCDE). Ellos, popularmente llamados “ninis”, simplemente esperan, como si las estrellas se fueran a acomodar para que alcancen sus anhelos.

De esto se percató un grupo de estudiantes de Teatro de la UNAM, el cual al revisar la obra del ruso Antón Chéjov, uno de los mejores escritores de la historia, encontraron en sus personajes cualidades muy presentes en los jóvenes de hoy: resignación, tristeza, conformismo y pasividad. Seres atados a las tradiciones, acostumbrados a la rutina y con un miedo petrificante que les impide la persecución de su felicidad.

Con esta información, juntos montaron Vine a Rusia porque me dijeron que acá vivía un tal Antón Chéjov. Anteponiendo sus propias inseguridades en escena, Nosi, Jo, Alita, Lina y Hache renuncian a vivir encerrados en una casa rodeada de nieve, esperando una pequeña ayuda del exterior que apenas les alcanza para comer. Viajan hacia Rusia para conocer a Antón Chéjov, preguntarle el sentido de la vida, la razón por la cual sus personajes son tan parecidos a ellos y también para vivir de sus sueños.

Eutheria Teatro formó parte del programa de Incubadoras de Grupos Teatrales de la UNAM, donde al cabo de unos meses recibieron la asesoría de Alberto Lomnitz para crear esta obra, la cual se encuentra en su tercera temporada en la Ciudad de México y fue seleccionada para participar en el Festival de la Joven Dramaturgia, en Querétaro.

El trabajo de dirección del montaje es notorio y muy arriesgado. Entre escenas hay rupturas temporales y espaciales, meses de viaje reducidos a minutos, gran trabajo corporal, lingüístico y cultural. Luis Ángel Gómez, director de la obra, asegura que fue un trabajo en conjunto y que la gran complicación consistió en trabajar con todas las ideas y aportes de los miembros de la compañía teatral.

Yael Rodríguez fue la encargada de la dramaturgia, la cual tiene grandes aciertos. Las similitudes entre el ritmo del texto y las obras de Chéjov son claras, pues alternan risa con nostalgia y conllevan al sentimiento de haber recibido un mensaje muy importante. Incluso en medio de la obra se lleva a cabo una conferencia que al final encaja a la perfección.

Las actuaciones son honestas. Los cinco actores parten de sus propias vidas para animar a los personajes de la obra. Se expresan con fundamento en sus temores y anhelos, ese querer hacer las cosas, pero con temor de dar pasos hacia su realización. Cada uno se muestra como una cebolla, protegido por diferentes capas, hasta que en el clímax desnudan lo más oculto de su personalidad.

La dirección artística es muy bella, con una iluminación ejemplar de Jesús Giles y música original inspirada en las piezas más representativas del país asiático por Francisco Buentello. La escenografía está conformada por una plataforma, un sillón, una vajilla y una puerta sobre un riel que facilita el juego de la obra con la percepción del público.

Vine a Rusia porque me dijeron que acá vivía un tal Antón Chéjov es una invitación a dejar de esperar a que a nuestra vida le crezcan flores. Es un llamado a nuestra generación para que riegue sus abetos y que crezcan bosques, que no tenga miedo de fracasar en aquello que más aspira a ser, porque la vida avanza y tenemos el potencial para ser todo lo que nos propongamos.

 

Ficha técnica

Vine a Rusia porque me dijeron que acá vivía un tal Antón Chéjov

Dirección: Luis Ángel Gómez

Dramaturgia: Yael Rodríguez

Elenco: Carolina Berrocal, Jorge Viñas, Héctor Sandoval, Nareni Gamboa y Yael Rodríguez

Iluminación y escenografía: Jesús Giles

Música original: Francisco Buentello

Diseño multimedia: Édgar Mora

Dramaturgista: Gabriela Aparicio

Asesor artístico: Alberto Lomnitz

Teatro Benito Juárez, del 23 de junio al 16 de julio

Viernes a las 20:00, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.

Costo de entrada: 141 pesos.

Jóvenes periodistas que buscan rescatar el trato humano que ofrecen las calles y las culturas del país. http://www.rvrsa.mx
 

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