Más dinero para mejorar la vida de las adolescentes

OTRAS
20/07/2016
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El Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), como organización de la sociedad civil, promueve un debate franco e informado en torno a los derechos reproductivos, en los que se incluyen el...
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Este 11 de julio, Día Mundial de la Población, la ONU pidió a los gobiernos que la conforman que inviertan más dinero para proteger el derecho a la salud de las adolescentes.

El Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) reconoce a este grupo como vulnerable por la explotación sexual que padecen, por prácticas como el matrimonio forzado y porque las adolescentes son quienes pueden quedar como responsables de reconstruir la vida de sus más cercanos después de una situación de crisis.

En México las situaciones de crisis no son esporádicas: a un desastre natural que deja a niños y niñas sin padre o madre, o sin servicios de salud y educativos eficientes, le pueden seguir unos meses de lucha entre grupos del crimen organizado o de desaparición de mujeres, que tienen las mismas consecuencias. Eso sin contar la permanente crisis social que provoca la pobreza que vive más de la mitad del país.

“Muchas sobrevivientes (de los contextos de crisis) quedan como jefas de hogar y se encargan solas del cuidado de sus hijos. Deben sobreponerse a enormes obstáculos para satisfacer las necesidades de salud de sus niños y cargan con el mayor peso en la etapa de reconstrucción”, reconoció en su discurso a propósito del día, Babatunde Osotimehin, director ejecutivo del UNFPA.

Es en medio de esa irremediable realidad que las adolescentes en nuestro país ejercen su sexualidad y su vida reproductiva. Pienso en Rosa, una joven que fue mamá a los 16 años, luego a los 19 y una tercera ocasión a los 22. Se dedica al trabajo doméstico para poder organizar un poco el tiempo necesario para atender a sus tres hijos.

La mamá de Rosa vive con ellos. Todos en medio de la pobreza, por lo que la desnutrición los hace presa constante de enfermedades. Así es como esta mujer joven, de ahora 28 años, se hace cargo de cuatro personas y de ella misma. El desastre en el que ha vivido desde su adolescencia es permanente. Ni tiempo ni recursos para la reconstrucción.

“Las adolescentes marginadas corren el riesgo de tener una salud reproductiva deficiente”, agregó Osotimehin. En Rosa el presagio se cumplió.

¿Será que sirve de algo a todas las “Rosas” lo que este 11 de julio se la pasó repitiendo en los medios de comunicación la titular del Consejo Nacional de Población, Patricia Chemor? que la compra centralizada de métodos anticonceptivos ha sido por un monto de 764 millones de pesos; que los centros de salud cuentan con al menos 12 tipos de anticonceptivos; y que en el ciclo escolar 2014-2015 se otorgaron 17 mil 752 becas para educación básica a madres jóvenes y estudiantes embarazadas.

Al menos en el centro de salud cercano a la casa de Rosa sólo a veces hay anticonceptivos y, cuando los hubo, a ella sólo le dieron la opción del DIU. Rosa no tuvo ningún incentivo para terminar la secundaria; fue mejor ponerse a trabajar para ayudar en casa y que hubiera comida suficiente para su mamá, ella y sus tres hermanos.

Los tres puntos que Chemor enunció una y otra vez son parte de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescente (Enapea) que a más de un año de su anuncio sigue sin recursos suficientes para la implementación de sus acciones. ¿Algún día México atenderá en serio las recomendaciones de la ONU?

 

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