Es el estigma, no la culpa

Además de la ofensiva falacia sobre el aborto y la esclavitud que equipara un acto de autonomía reproductiva con la privación de la libertad con características coloniales, es importante desmontar la mentira sobre el supuesto síndrome post-aborto.
OTRAS
27/05/2015
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El Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), como organización de la sociedad civil, promueve un debate franco e informado en torno a los derechos reproductivos, en los que se incluyen el...
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Una campaña falaz y difusora de mentiras fue objeto de polémica en los medios locales de Chihuahua (UACH) la semana pasada. El debate se centró en que supuestamente era una campaña institucional de la UACH y en la responsabilidad que tiene una institución de nivel superior de asegurar la diversidad de ideas y la promoción de los derechos humanos.

El episodio sucedió la semana pasada cuando en la página de Facebook de la  Universidad Autónoma de Chihuahua se compartieron tres carteles alusivos al aborto en los que se afirmaba que destruye la conciencia de la mujer, que se sufre un “síndrome post-aborto” y que se alega a favor del aborto con los mismos argumentos que se defendía a la esclavitud. En los carteles estaban los logotipos de la Universidad Autónoma de Chihuahua con la leyenda “orgullo de ser Uach”.

El hecho de que una universidad autónoma se convierta en centro de adoctrinamiento moralista al servicio de integristas cristianos y fundamentalistas católicos debe de llamar la atención de la sociedad forjada en el devenir democrático de los años recientes en los que se ha reconocido el derecho de las mujeres para interrumpir legalmente su embarazo.

De acuerdo a la columna local “Segundo a Segundo”, estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UACh fueron los responsables de lanzar esta “campaña delirante contra el aborto” bajo la encomienda del director de la Unidad Chihuahua, Eloy Díaz Unzueta, como parte de la materia Mercadotecnia Social 2. Además, hay que notar que las alumnas, encabezadas por Fátima Cruz Rangel también realizaron una actividad donde se invitó al pastor evangélico José Antonio Medrano a una conferencia denominada “Vida desde Cero”. Según la editorial del medio conservador local “por la libre, la noticia al momento”, la tarea fue realizada a petición y auspicio del  profesor José Humberto Medrano.

"No podemos permitir que la universidad pública chihuahuense sea un nido de adoctrinamiento y desinformación, cuando debiera ser un espacio de tolerancia, debate y sobre todo respeto a las garantías de las personas", fue alguno de los comentarios en respuesta a los carteles por parte de un egresado de la institución. Además, continuó, “[...] la estrategia es criminalizar o/y enfermar vía conciencia a las mujeres, este trabajo lo llevan haciendo desde siempre y con una tendencia fundamentalista, aquí lo terrible y peligroso es que la Universidad Autónoma de Chihuahua haga alianza y utilice a la institución para adoctrinar sobre el tema”.

Las imágenes en cuestión ya fueron borradas de la página de Facebook de la Universidad Autónoma de Chihuahua, además el rector, Enrique Seáñez Sáenz, declaró a los medios que esta campaña no refleja la postura de la institución, pues fue una campaña elaborada por alumnos: “Ya se había comentado que en realidad fue una situación de un trabajo de una clase, en este sentido nosotros ya explicamos que lamentablemente este trabajo se subió a redes sociales y no sabemos quién los subió”..

Además de la ofensiva falacia sobre el aborto y la esclavitud que equipara un acto de autonomía reproductiva con la privación de la libertad con características coloniales, es importante desmontar la mentira sobre el supuesto síndrome post-aborto. Este supuesto síndrome no tiene su origen en la ciencia sino en la ideología de grupos que buscan reproducir el miedo y el estigma avivado por el pánico moral. Pero lo que sí se ha identificado es que puede haber estrés relacionado con el estigma, la necesidad de ocultar el aborto y vivirlo en secreto, así como la baja autoestima.

Generar las condiciones para perseguir y juzgar a las mujeres es parte del problema, no una solución. Para una mujer que ha tenido un embarazo no deseado un aborto representa un alivio emocional, especialmente aquellas embarazadas debido a una violación o a abuso sexual. La difusión de un constructo ideológico que busca generar un ambiente de estigma hacia las opciones de las mujeres no puede ser llevado a cabo por una universidad que tiene en su fundamento la ciencia, la verdad y la pluralidad de ideas. La complicidad universitaria en una cruzada contra los derechos humanos no debe ser permitida, que la razón elimine el estigma y el miedo.

 

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