Mirada Universal

Se encuentra usted aquí

El camino del infierno

El Camino del Infierno está empedrado de buenas intenciones,  una observación más sobre la Bienal de Fotografía en el Centro de la Imagen de la Ciudad de México.
01/01/2017
20:30
-A +A

Por:  Juan José Díaz Infante

 

Brian Eno hace unos años que vino a México a dar una conferencia y mencionaba como la música grabada debería de ser una forma de arte distinta, de la misma manera que el teatro filmado es cine o cuando es grabado es video. 

 

Estuve viendo la exposición de la Bienal de Fotografía en el Centro de la Imagen, ya que todo lo que estaba leyendo a través de los medios y de las redes no me sumaban una visión clara, era una discusión invadida por descalificaciones personales. Hora, día, lugar, claridad, algo. Ir a verla, el oficio para poder generarme un juicio válido.

Entrando al Centro de la Imagen y empezando las cosas por el hecho de que sea una "Bienal de Fotografía", la gramática y los mapas reclaman que hubiera una coherencia con algo así de sencillo. Fotografía, La palabra fotografía se deriva de los vocablos de origen griego: phos (luz) y grafis (escritura), lo cual significa escribir con luz y hoy en día se traduciría al uso de un soporte fotográfico a una imagen pofesional. 

Obtuve un Bachellor Degree in Professional Photography en una escuela donde había un énfasis en la palabra "profesional”.

Hay un formato predefinido que se considera profesional, hay una serie de valores construidos por común acuerdo por el gremio mundial, la industria, el mercado, la academia, intelectuales que definen de manera contundente una actitud y credenciales de un fotógrafo profesional.   En la escuela de fotografía, día uno, minuto uno, te dice uno de los maestros “lo que hace la diferencia entre un fotógrafo profesional y uno que no lo es, el formato”.  

Esta observación no es discutir una definición exacta y literal del término "fotógrafo profesional", sino establecer que el lenguaje es un contrato social donde todos nos ponemos de acuerdo para poder comunicarnos, y su uso correcto permite poder entendernos, discutir y dialogar.

Es un punto de partida. Se requiere de que estemos de acuerdo en el lenguaje. El Centro de la Imagen, en esta ocasión,  decidió o permitió un cambio gramatical del término conocido de la palabra "fotografía". En el momento donde los códigos primarios ya no significan lo que significan, lo considero una mala jugada, ya que se convierte en un viaje críptico, sin razón, gratuito, caprichoso y donde los que estamos afuera no nos anunciaron las reglas o ni nos avisaron. Por ende alguien queriendo entender, ver, disfrutar o jugar está siempre fuera del ver, entender, disfrutar, pensar o jugar. Prohibido retar, cachar o pichar. Señales en común, códigos, todo es códigos.

Alguien fuera del círculo que le avisan que el partido era de soccer y resulta que era de rugby, aunque al invitado le interese el tema, y que quiera jugar, cualquiera de los dos, y sumar o preguntar, al estar mal invitado, tiende siempre a llegar mal vestido y mal preparado y parecer estar en contra o peleando, esto sucede de manera natural. En vez de un proyecto poético es una adivinanza. Única salida socialmente aceptada, estar al cien por ciento de acuerdo, no hacer olas. McLuhan hubiese dicho, "moverle al lodo para que parezca profundo".  

Es un recurso fácil hacer estos juegos de palabras y términos nuevos, ya que da la ilusión de un intelectualismo aparente y se establece una actitud de apenar al que observa. Es que la fotografía ya no es fotografía y la palabra ya no es la palabra. No se le puede pedir ahora al público una crítica estructurada, no tiene esa responsabilidad. Es imposible estructurar una crítica, si se cambian los significados de las palabras.

Es evidente que esta huida de la gramática es ese pánico a la calidad, la estructura, la discusión, el argumento, y de la construcción. Las complicidades están en el cripticismo y no en la magia. Al romper un contrato social mínimo, la Bienal de Fotografía del Centro de la Imagen en la Ciudad de México es un atropellamiento de ideas. 

Por fuera de la bienal, en las redes, Marcela Chao, que trabajó en el Centro de la Imagen en el 2013 indica en su facebook que el gremio es demasiado apegado a sus máquinas y que no ha entendido que cualquiera con un teléfono es un fotógrafo, otro artículo de la Revista Código dice Iván Ruiz, investigador en el área de arte contemporáneo del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Ensayista  y curador, "un criterio profotográfico sólo revela un desconocimiento del medio, de las dinámicas de discusión en torno a la imagen y, más grave, una miopía gremial que fetichiza a la fotografía como un objeto de culto" .

Hago la aclaración que al estar esto en Internet se han zumbado el insulto al gremio de la fotografía del mundo. Ahora resulta que según Iván Ruiz investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, ensayista y curador, un criterio profotográfico en una bienal de fotografía es un desconocimiento del medio y una miopía gremial en ciento sesenta países del mundo. 

Yo ahí ya me pierdo.

Parecería que si esto fuera un restaurante exigirían que la gente llegara ya comida. La labor de un museo es que se construya debidamente la experiencia, el público que asiste al Centro de la Imagen no fueron contratados para estructurar una crítica. La exposición es clara, exitosa o no lo es y un curador profesional debe de tener el conocimiento y la habilidad de que la exposición realmente se entienda y se transmita al público. En el caso de que esto no suceda no es culpa de la ignorancia del público. Le he contestado a Marcela, que una persona con Google no es un astrofísico. El Centro de la Imagen, siempre atento a la sensibilidad de la comunidad ofreció abrir un debate donde se explicará la curaduría. Por mi parte creo que hay que ser proactivos y convoco al gremio de la fotografía a que entremos en bloque a la Bienal de Pintura Rufino Tamayo en su próxima edición.

 

*Juan José Díaz Infante es curador transdisciplinario, director de la misión espacial Ulises I,ha editado más de 30 libros y producido 9 videos experimentales, como artista y curador ha participado en exhibiciones en México y en el extranjero, que incluyen la Bienal de Venecia, Fotofest, ISEA, Mes Cultural Europeo, TransitioMx, entre otros.

 

 

Nuestra tarea diaria será ofrecer aquí al futuro autor audiovisual y al público en general, así como a los fotógrafos en activo de habla hispana, un nuevo territorio de debate, reflexión, aprendizaje...
 

COMENTARIOS