Alianza por la Salud Alimentaria

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El poder del voluntariado para liderar el cambio social hacia una sociedad más sana y justa

06/12/2016
11:47
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Sylvia Hernández, Coordinadora de Voluntariado de The Hunger Project México

Twitter: @THPMexico

 

La promoción de la soberanía alimentaria y el ejercicio del derecho a la alimentación requiere de la participación de todas las personas y de voluntarias y voluntarios. Un voluntariado que va más allá de la acción de ayudar y la satisfacción personal y promueve cambios sistémicos se volvió en el gran llamado a la sociedad civil durante la última 8a Conferencia Mundial de Voluntariado Juvenil que se realizó el pasado mes de noviembre en Puebla.

En el marco del Día Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Económico y Social celebrado el día 5 de diciembre, justamente destacamos la propuesta de un nuevo modelo de participación y colaboración ciudadana por una sociedad más inclusiva y justa, pero también más sana y bien nutrida.

Todas las contribuciones voluntarias son bienvenidas y esenciales a la hora de poner manos a la obra para impulsar acciones que pueden cambiar el mundo. Sin embargo, la idea de un voluntariado que se enfoca en relaciones de beneficiario-benefactor raramente es una experiencia empoderadora para ambas contrapartes. Dentro del marco del derecho a la alimentación, no es suficiente entregar despensas. Hay alrededor de 28 millones de personas que tienen carencia alimentaria en nuestro país, equivalente al 23,3% de la población, de acuerdo con datos del Coneval, y es fundamental conocer las causas estructurales de la inseguridad alimentaria a la hora de crear soluciones. Aunque la asistencia es fundamental en momentos de emergencia o crisis económica, las y los voluntarios tienen que ir más allá de las relaciones benefactor-beneficiario y promover esquemas que promueven la autosuficiencia y el empoderamiento.

En un nuevo paradigma de voluntariado, lo que se propone es que la satisfacción personal de lugar a una conciencia social y cívica que lleva las y los voluntarios a acciones sostenibles y de largo plazo. Éste es un voluntariado que nos transforma en ciudadanas y ciudadanos activos en la propuesta de soluciones y nos despierta la conciencia de que el cambio social requiere la colaboración y potencial humano de todas las personas de todas las comunidades. Este “despertar” resulta en un voluntariado enfocado a  generar acciones y un compromiso a largo plazo que nos hacen corresponsables en el día a día de los aconteceres del mundo. Esta colaboración empodera a voluntarias/os y a las personas de las comunidades que reciben el aporte del voluntariado.

Generar la sostenibilidad y la apropiación del voluntariado para el desarrollo requiere que reconozcamos desde la dignidad humana y su potencial, que el voluntariado no es un trabajo entre “unos y otros”, sino entre seres humanos cuyas acciones o falta de ellas tienen repercusiones en todos. Las y los voluntarios pueden promover la seguridad alimentaria a través de talleres sobre nutrición, la colaboración con comunidades en la producción agroecológica y/o fortalecer las cadenas de valor de las comunidades y ayudarles a acceder a mercados de comercio justo.

 

Voluntaria/o por el fin del hambre

¿Cómo se relaciona el voluntariado con el derecho a la alimentación?

A partir de la reflexión de nuestra realidad: quiénes somos como individuos, cómo nos relacionamos con los demás, cuáles son nuestros hábitos de consumo y cómo cada uno de estos aspectos genera relaciones de opresión, sumisión o igualdad. Hacernos conscientes de estas dinámicas y asumir un rol activo en todos los sectores - desde las empresas, a las organizaciones de voluntariado hasta las comunidades que viven en pobreza - nos permite crear una visión de un mundo distinto por el que queremos trabajar mediante acciones que aporten desde nuestra creatividad y que estén enriquecidas por los conocimientos, talentos y capacidades de todas y todos.

En lo que concierne nuestra nutrición y salud alimentaria, es este tipo de reflexión que nos puede llevar a valorar y comprar a las y los pequeños productores, a preferir alimentos cuya producción no daña el medio ambiente o a apoyar iniciativas como un impuesto a los refrescos y el fin de la comida chatarra en las escuelas. El trabajo voluntario por cualquier una de estas causas, con la conciencia de que estaremos trabajando por la erradicación del hambre y la el ejercicio del derecho a la alimentación de todas las personas y las generaciones que vendrán, es lo que nos puede convertir parte de la generación que va a erradicar el hambre para el 2030.

Para The Hunger Project México (THP-México) cada persona que participa en el movimiento contra el fin del hambre y la pobreza es un socio/a  (comunitaria, inversionista, voluntaria) activo/a en las relaciones e interacciones desde la igualdad y corresponsabilidad para el cumplimiento de la visión de un México libre de hambre y pobreza. Este cuerpo de socias y socios voluntarios son líderes de diferentes edades, intereses, orígenes étnicos y sociales, que invierten su tiempo, talento, creatividad y trabajo para generar que en cada región del país, las y los mexicanos puedan vivir una vida de autosuficiencia y autorrealización.

El Día Internacional del Voluntariado es la mejor ocasión para lanzar una invitación a ejercer el liderazgo de todas las personas para que esta actividad se incorpore en el qué hacer de nuestra sociedad en todos sus sectores. 

Hoy es un buen día para replantear tu aporte al cambio social, por eso te invitamos a inscribirte en una Jornada de Voluntariado en tu comunidad. 

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