Todos somos consumidores, todos podemos lograr salud alimentaria

OTRAS
27/12/2016
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La Alianza por la Salud Alimentaria agrupa un conjunto de asociaciones civiles, organizaciones sociales y profesionistas preocupados por la epidemia de sobrepeso y obesidad en México, que afecta a la...
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A pocos días de terminar el 2016, el año donde por primera vez la Secretaría de Salud declara una emergencia epidemiológica por obesidad y diabetes, es decir, por enfermedades no transmisibles o contagiosas; el año donde denunciamos el conflicto de interés, y también donde se hizo más evidente el discurso cínico de las industrias de alimentos y bebidas ultraprocesados, donde aseguran que es el sedentarismo y las malas decisiones personales las que tienen a los mexicanos enfrentando la más terrible epidemia. Nos hemos puesto a reflexionar sobre qué nos hace falta para combatir la emergencia epidemiológica.  

En materia de política pública, como hemos dicho ya en otras entradas de este espacio, hay algunos aciertos y avances, pero aún falta mucho por hacer para fortalecer las regulaciones que hasta hace un par de años eran impensables.

Como el caso del impuesto especial a bebidas azucaradas, que si bien ha ayudado disminuir el consumo, especialmente entre los consumidores con menores ingresos, aún falta que nos quede claro el destino de esos recursos y se traduzca en beneficios tangibles para la población.

Por otro lado están las regulaciones del etiquetado frontal, y de publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia. Para ambas regulaciones, si bien ya se ha avanzado en reconocer la importancia de poner límites a los intereses corporativos en beneficio de la salud, aún se quedan muy cortas para ser realmente efectivas, sobre todo de estar resguardadas del conflicto de interés, pues en ambas la mano negra de la industria se ha visto involucrada.

Finalmente, están los bebederos en las escuelas y la regulación de alimentos en las escuelas. Se avanzó con un Programa Nacional de Bebederos Escolares que pretendía cubrir en 2016 más de 11,000 planteles sin embargo al cierre de año no sabemos cuántos se lograron instalar, cuántos funcionan y si se usan o no. Por los reportes que se siguen recibiendo en www.miescuelasaludable.org sabemos que se sigue vendiendo comida chatarra en las escuelas pese a haber en el papel mecanismos de sanción.

Las políticas públicas sirven para poner límites reales y que los grandes corporativos no hagan lo que les venga en gana en nombre del “interés económico y el libre comercio”, sirven para garantizar que no se violenten derechos humanos como el de la alimentación, salud y agua, o los derechos de los niños y niñas. Y sobre todo, sirven para que contemos con la información necesaria y clara para que hagamos las mejores elecciones, sin importar el nivel educativo o condición social.

Entonces, ¿qué nos toca a los ciudadanos, a los consumidores? ¡Actuar para que nos sean garantizados los derechos! Nuestra propuesta para el 2017, es que te sumes con acciones concretas, que des un paso hacia el siguiente nivel: actuar por tu comunidad.  

En reiteradas ocasiones, y con gran alegría hemos leído en nuestra comunidad el entusiasmo de madres y padres, estudiantes, maestros, personas, que han empezado a tomar acciones en su vida personal y que a partir de estos cambios han influido positivamente en  su familia. Porque han dejado de tomar bebidas azucaradas o cambiado los cereales de caja por avena y otros granos enteros, o porque compartieron el documental Dulce Agonía con sus familias y amigos, entre muchas otras posibilidades.  

Motivados por estas acciones que van a un nivel más allá del personal, te damos algunas ideas para actuar por la salud en el 2017:

  • Compartir el documental Dulce Agonía en tu escuela o la escuela de tus hijos, lugar de trabajo o en un domingo familiar.
  • Escuchar, descargar y compartir las canciones del álbum Dulce Veneno, para concientizar sobre los daños a la salud por el consumo de bebidas azucaradas a ritmo de una estupenda música creada e interpretada por músicos mexicanos.
  • Incentivar para que en tu espacio de trabajo cuenten con filtros o bebederos de agua potable, disponibilidad de verdura y fruta para picar y que tus compañeros usen botellas reutilizables libres de BPA.
  • Conocer y compartir con la comunidad escolar de tus hijos o la tuya la iniciativa miescuelasaludable.org donde estamos recabando información sobre las escuelas mexicanas y las prácticas saludables.
  • Contactar un profesional de la nutrición que brinde un taller de nutrición en tu escuela o la escuela de tus hijos.
  • Motivar la creación de huertos escolares, la cafetería de la escuela puede aprovechar la cosecha, y niños y niñas pueden involucrarse en la siembra y cosecha de los alimentos.
  • Si ya consumes alimentos locales, ¿por qué no poner en contacto a los productores con tus vecinos o tu familia?
  • Difundir y sumarte a lo que las organizaciones de la Alianza por la Salud Alimentaria estamos haciendo.

Si de algo estamos seguros, es que la salud de México necesita de las personas, que hagamos equipo y motivemos un cambio profundo en nuestra forma de alimentarnos, de consumir, incluso de relacionarnos y entender al otro.

Para un México más saludable, más unido, mejor alimentado, ¡actúa por la salud!

Y si tienes más ideas o quieres contarnos tu experiencia movilizando a tu comunidad, no dudes en contactarnos a través de Twitter en @actuaporlasalud y facebook.com/actuaporlasalud

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