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¿Cómo podemos tener mejores prácticas?

Las empresas evaden de diversas formas el impuesto a las bebidas azucaradas
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13/01/2016
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Por: El Poder del Consumidor

El pasado 06 de enero de este año, la prestigiosa revista científica British Medical Journal publicó por vez primera el estudio realizado de manera conjunta por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Centro de Población de la Universidad de Carolina del Norte (UC), respecto a la incidencia del gravamen en la compra de bebidas azucaradas durante 2014, a un año de la implementación del Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas azucaradas en México.

La publicación de este estudio, en el British Medical Journal, resulta de suma importancia ya que la revista se encuentra dentro de las cinco mejores revistas médicas del mundo dejando en claro la calidad del contenido de este medio científico, así como de sus grupos de evaluación de las investigaciones que son aprobadas para su publicación. Además, cada artículo que sea publicado en una revista de esta índole debe cumplir con ciertos requisitos de calidad y se somete a un proceso de revisión de pares, que son expertos especializados en el tema y que valoran el rigor científico del escrito y la pertinencia del tema.

Siendo México, el primer país a nivel mundial en donde se cuenta con un impuesto a las bebidas azucaradas, estudios como el del INSP y la UC demuestran que las políticas públicas que se diseñen e implementen en un país deben estar sustentadas en evidencia. Para ello, quienes diseñan y aplican políticas deben basar sus decisiones en los hallazgos de estudios con el suficiente rigor metodológico, dejando de lado los intereses de las grandes corporaciones.

Desde su aprobación, el impuesto a las bebidas azucaradas fue objeto de diversas críticas, las cuales aseguraban que la medida no serviría para la reducción de su consumo. Sin embargo, la investigación publicada en el British Medical Journal despeja cualquier duda al respecto.  La sola publicación de estos resultados, es un precedente a nivel mundial que podrá ayudar a tomar decisiones en otros países en donde actualmente se discute la implementación de un impuesto a este tipo de bebidas.  

La investigación, con información que comprendió de enero 2012 a diciembre 2014 y cuenta con datos de 6 mil 253 hogares en 53 ciudades, concluye que el volumen promedio de bebidas con impuesto vendidas durante el 2014 fue 6% menor en comparación con las ventas esperadas en ausencia del impuesto. También se mostró que la reducción se incrementó a lo largo del año, alcanzando una disminución de hasta 12% en el mes de diciembre de ese año. Destacó que la reducción fue mayor para los hogares del nivel socioeconómico más bajo, con un promedio de 9.1% y alcanzando 17.4% en diciembre 2014.

Además, el artículo documenta las diversas estrategias agresivas de promoción y marketing por parte de la industria, dentro y fuera de las tiendas que comercializan bebidas azucaradas, y que pudieron haber reducido los efectos del impuesto a corto y largo plazo. Por ejemplo, algunas industrias pasaron más el impuesto a las bebidas en presentaciones chicas, generando que los consumidores prefieran las versiones más grandes que resultan en un menor precio por litro.

En el estudio también se menciona que, si se toma en cuenta que el impuesto establecido equivale aproximadamente a un 10% del precio, entonces la reducción –que logró ser mayor a esta cifra durante el último trimestre del 2014– muestra que aún un impuesto pequeño puede modificar la demanda de bebidas azucaradas. Sin embargo, los autores enfatizan la necesidad de establecer el impuesto en un valor mínimo de 20%, con el fin de observar una mayor reducción en las ventas y por ende en el consumo de bebidas azucaradas y así tener efectos positivos en la salud.

Adicionalmente, menciona el escrito que, si la recaudación del impuesto se encauza a la disminución de las disparidades socioeconómicas y de salud, los efectos fiscales podrían ser progresivos. Si bien uno de los objetivos del gravamen es impactar en el consumo, no es el único refiriendo que los impuestos especiales se establecen también para que los productos que generan daños y costos para toda la sociedad, en este caso costos en salud, cubran parte de sus externalidades.

México puede ser punta de lanza para la implementación de políticas públicas de vanguardia, siempre y cuando sean tomadas con base en evidencia científica que demuestre la efectividad de las mismas, tal como está sucediendo en el caso del impuesto a las bebidas azucaradas.

Consulta el estudio: http://www.bmj.com/content/352/bmj.h6704

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