Ella se merece estar ocho días en el paraíso. La mandamos hasta el Pacífico sur. Primero llega a Tahití, la isla más grande de la Polinesia. Un guía de habla hispana la recibe con un collar de flores (significa “bienvenido a mi casa”) y la lleva hasta su hotel. Tiene el resto del día libre para ir de compras, ya que las tiendas son libres de impuestos y con productos importados de Europa.

Al día siguiente el vuelo sale con destino a la y con forma de lagarto, Moorea. Ahí, explora el cráter de un volcán y visita una plantación de piña. Después, puede disfrutar del hotel Hilton, con búngalos en medio del mar y piso de cristal. Tiene un día más en la isla para una clase de danza, como la aparima, en la que cuentan historias con las manos. También puede practicar esnórquel o hacer un paseo en paddle, sin costo.

Los últimos tres días se queda en Bora Bora y nuevamente duerme en un palafito en medio del mar. Su itinerario incluye: paseo en lancha para explorar la laguna, alimentar rayas, ver tiburones martillo, nadar entre corales y un desayuno en un motu privado (pedazo de tierra con palmeras). En el hotel hay actividades opcionales como clases de cocina, preparación de cocteles a base de coco, elaboración de collares de perlas o aprender más de 10 formas de atarse un pareo.

Quién la lleva
Juliá Tours México. Paquetes desde 4 mil 200 dólares, con vuelos incluidos. Los búngalos en medio del mar pueden aumentar un 20% el costo final.

Es necesario contar con visa estadounidense. En vuelos internos sólo se permite llevar una maleta de 15 kilos, el pago adicional por exceso de equipaje es de 20 dólares.

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