El turismo, una prioridad en la agenda nacional

Paola Félix Díaz

El Ejecutivo Federal, ha proyectado hacer del sector turístico en México un motor para el desarrollo regional y nacional, de ahí que, ha considerado necesario promover el turismo de manera coordinada, eficiente y transparente, así como nuevas zonas susceptibles de promoción, a fin de llevar el desarrollo económico a lugares que aún no se ha beneficiado de esta industria.

Para ello, el presidente de la República, se ha comprometido a destinar los recursos que se ahorren a proyectos de infraestructura turísticas en zonas de alto potencial, distribuir los recursos de forma institucional, observando criterios sociales en beneficio de las entidades federativas y municipios, así como fomentar actividades turísticas con objetivos sociales, a través de programas que permitan el acceso a personas con escasos recursos y de la tercera edad.

Por primera vez en este país, las políticas públicas en materia turística, se desarrollan con un nuevo enfoque que permite conjugar de manera virtuosa el desarrollo económico y el desarrollo social. En otras palabras, un paradigma donde las y los mexicanos que históricamente han sido excluidos y condenados a vivir en la pobreza, hoy serán partícipes de los beneficios de uno de los sectores productivos y estratégicos.

La intención es acabar con ese México de contrastes, en donde el norte y el sur representan las dos caras de la moneda y donde esas mismas caras se reproducen en cada región del territorio nacional, debido a la extrema desigualdad que, por décadas, estructuralmente ha permitido y alentado que unas cuantas manos recojan los beneficios que reporta nuestra riqueza natural, cultual y arquitectónica.

Para hacer posible lo anterior, la Cámara de Diputados aprobó diversas reformas con el objeto de disolver el Consejo de Promoción Turística de México, S.A. de C.V., como organismo de participación estatal mayoritaria y facultar al Ejecutivo Federal, para realizar las actividades de promoción turística, a través de la Secretaría de Turismo, en calidad de cabeza de sector y de la Secretaría de Relaciones Exteriores, por medio de todos los consulados.

Para realizar una gestión exitosa en materia turística, cuya derrama beneficie a los hogares mexicanos, es necesario unificar las tareas de promoción, disminuir sus altos costos y hacer más eficiente el uso de los recursos públicos. Desde luego, eliminar la duplicidad de funciones, aplicar criterios de austeridad y transparencia, es una condición necesaria para alcanzar los objetivos descritos.

No podemos “tapar el sol con un dedo”, la opacidad y los altos costos de las tareas de promoción y difusión turística nacional e internacional que desarrollaba el Consejo de Promoción Turística de México, no tienen ya cabida en la actual administración ni son congruentes con el nuevo proyecto de Nación.

Eliminar al Consejo no es eliminar la promoción turística, al contrario, es eficientarla bajo criterios de economía y honradez, anteponiendo los intereses nacionales por encima de los privados y, sobre todo, colocando en el centro de las políticas públicas a las y los mexicanos.

Crecer de forma sostenida y asegurar a las generaciones futuras recursos, bienestar y desarrollo, es la premisa para hacer de nuestro país, un espacio apto para la convivencia pacífica e igualitaria.

De acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo, entregado por el Ejecutivo a la Cámara de Diputados, la política del actual gobierno pretende erradicar la corrupción, el dispendio y la frivolidad; recobrar el Estado de Derecho y separar el poder político del poder económico.

En este sentido, se desarrollará un modelo turístico con enfoque social e incluyente que democratice los beneficios del turismo, generando una mayor derrama económica en las comunidades más pobres. Además, se buscará diversificar la oferta turística para incentivar nodos de desarrollo turístico regional en zonas emergentes y con alto potencial.

La finalidad, es aumentar la competitividad de México respecto a otros destinos internacionales, incrementar la captación de divisas, y cumplir con los estándares de calidad conforme a las necesidades y las expectativas de los diferentes mercados.

Consolidar un modelo sostenible que promueva el ordenamiento turístico con pleno respeto a los derechos de los pueblos originarios y los recursos naturales, es el gran reto que ha decidido enfrentar el gobierno actual. Un reto que lleva en sus entrañas una clara vocación nacionalista y la alta convicción de hacer posible la justicia social tan largamente anhelada por nuestro pueblo.

Paola Félix Díaz.
Activista social y Titular del Fondo Mixto
de Promoción Turística de la CDMX.
@LaraPaola1

 

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