Piden a la UNAM abrir apoyos para capacitación

Nación 26/12/2016 02:16 Xochiketzalli Rosas Actualizada 02:16
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EL UNIVERSAL tuvo acceso a una carta que, en julio, el escritor Fernando Savater le envió al entrante rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue, en la que lo exhortaba a apoyar a Proyecto Habesha para que la máxima casa de estudios se convirtiera en una de las instituciones públicas de educación superior que abrieran sus puertas a los jóvenes sirios.

“Con mi carta sólo quise indicar al señor rector mi interés por el proyecto. Creo que la UNAM es una gran institución académica para apoyar la iniciativa, que es una buena manera de tender puentes entre culturas y ayudar a la juventud que padece por culpa de los conflictos bélicos”, refirió en entrevista con esta casa editorial el filósofo español.

Habesha está en búsqueda de convenios con universidades con las que puedan obtener becas a 100% y planes de estudio flexibles para la integración de los estudiantes. Con la Universidad Iberoamericana logró 10 becas completas, por eso Essa Hasan, el primer estudiante sirio en llegar a México en 2015, estudia ahí una maestría en Comunicación; lo mismo que Karam, quien llegó al país en enero pasado ayudado por una familia veracruzana, fue acogido por el proyecto para que estudie su maestría en Administración de Empresas.

“Con la UNAM se está trabajando el convenio desde hace más de un año. El doctor José Narro, antiguo rector, tuvo una excelente disposición y dijo que era una obligación moral para la UNAM sumarse a esta iniciativa. Se trabajó todo el documento con el abogado general, pero Narro no alcanzó a firmarlo. Retomamos conversaciones con la nueva abogada general [Mónica González Contró]. Ellos dijeron desde el principio que estaban dispuestos, que se sumaban y eran sensibles a la causa, pero se ha venido atrasando. No sé qué sea: algún miedo, alguna duda”, dijo Adrián Meléndez.

Este convenio con la UNAM es de gran importancia para Habesha porque resolvería la falta de recursos.

“Fundación UNAM se ofreció a poner los recursos. Nuestro único obstáculo es esa manutención mensual que nos cuesta mucho trabajo obtener y aquí estaría resuelta. Firmando este convenio, nosotros podemos responder a una serie de candidatos, o gente que tiene el perfil. Incluso, hay estudiantes que identificaron los programas en la UNAM y quieren estudiar ahí”, aseguró Meléndez.

Tal es el caso de Silva, que será la primera mujer siria en llegar al país, y Jakdar, quien ha rechazado oportunidades de ser acogido en Alemania porque quiere estudiar en México. Estos dos jóvenes llevan dos años esperando en Domis —el primer gran campo de refugiados en la frontera entre Siria e Irak— los recursos para llegar a México.

Por una potencia en educación. Según datos de Unicef, antes de la guerra, Siria era un país que contaba con más de 90% de alfabetización; era una nación que se enorgullecía de la calidad de sus estudios.

En la actualidad, las escuelas han sido dañadas o derrumbadas por los bombardeos, o son utilizadas como refugios para desplazados. Miles de niños no han pisado un aula de clases.

Según el último reporte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, por sus siglas en inglés), a marzo de 2016, el conflicto sirio había desplazado de sus hogares a 4 millones 815 mil 868 personas. La capacidad de acogida de los países vecinos está desbordada y esto obliga a cientos de miles a realizar peligrosas travesías a través del Mediterráneo en un intento por llegar a Europa. Estas cifras podrían ser aún más elevadas, puesto que no todos los sirios que han huido de su país se registran con ACNUR en el momento de su llegada a otros países.

Por eso, Proyecto Habesha quiere que México participe con jóvenes estudiantes.

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