Amigos, escritores, artistas y familia recuerdan sus aportes

Los escritores Héctor Vasconcelos, Federico Reyes-Heroles y Humberto Musacchio acudieron a honrar al también diplomático. (LUIS CORTÉS. EL UNIVERAL)
11/12/2016
02:20
Abida Ventura, Alida Piñón, Yanet Aguilar y Sonia Sierra
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Creadores de distintas expresiones manifestaron su pésame por el deceso de Rafael Tovar y de Teresa.

En su sepelio, Mario Lavista dijo sentir una gran tristeza por la muerte de “un hombre decente, bueno y culto” a quien no dudó en definir como “el mejor funcionario cultural en la segunda mitad del siglo XX”.

El compositor recordó que uno de los motivos que lo unía a Tovar y de Teresa era su afición por la música: “Tenía una colección maravillosa de discos, si le digo 10 mil, 15 mil, me puedo quedar corto. Tenía debilidad por la música”.

El violonchelista Carlos Prieto evocó también su afición por la música y luego añadió: “Lo que le debe la cultura de México a Rafael Tovar es enorme, sólo el tiempo va a permitir aquilatar la magnitud de esta deuda”.

Para el director de teatro Luis de Tavira, Tovar y de Teresa fue culto, lúcido, entregado al servicio de los mexicanos: “Contribuyó a crear las estructuras modernas de la cultura pública y fue capaz de elevar la cultura al rango de una prioridad del Estado”.

Elena Poniatowska aseguró que “como escritor fue muy porfiriano, toda su literatura giró en torno a los tiempos de don Porfirio”. La escritora lamentó su muerte porque fue un hombre joven, dinámico, no un funcionario “tieso detrás del escritorio”. Lo recordó “amable, de muy buen ver y con un pelo precioso”.

El escritor Ignacio Solares lo comparó con José Vasconcelos: “Yo creo que de esa talla era Rafael. El hueco que deja yo no me imagino cómo se pueda llenar, porque a él le debemos realmente lo que se ha hecho en cultura en el México moderno”. Agregó que no sólo era muy sensible, inteligente, culto, sino también “un administrador muy honesto, muy derecho en sus declaraciones, en todo”.

El ex director de Bellas Artes, Gerardo Estrada, dijo: “Pierdo antes que nada a un amigo y se cierra una etapa de la cultura en México. Treinta años de creación, de creatividad, de imaginación. Lo vamos a extrañar mucho”.

Sari Bermúdez, quien presidió el Conaculta después de Tovar y de Teresa, dijo: “Debe ser recordado como el gran constructor de las instituciones culturales de fin de siglo y del nuevo milenio”. Y destacó otra faceta suya: el amor por su familia y sus hijos. “Todo lo que él hizo lo hizo para que su familia y, sobre todo, sus hijos, se sintieran orgullosos de él. Para sus hijos cuidaba su nombre y apellido”.

El escritor Élmer Mendoza afirmó: “Fue un modelo de funcionario. Conocedor del arte mexicano en sus manifestaciones. Siempre pensó y realizó programas para promocionar lo mejor de nuestro país en el extranjero. Se ganó el respeto de los mejores artistas de nuestro país”.

Para el escritor Guillermo Fadanelli, Tovar y de Teresa tenía una sólida experiencia en los asuntos de la función pública en cultura. “Su administración fue notable y fértil, tomando en cuenta a los enemigos políticos a quienes enfrentó. Será difícil sustituirlo; ojalá no llegue a su puesto un burócrata sin raíces ni experiencia en la divulgación de la cultura y de las artes”.

En Facebook, el tenor Javier Camarena dijo: “México y sus instituciones atraviesan tiempos difíciles. Hoy perdimos a un gran líder, a un gran promotor de la cultura mexicana”.

Para el escritor Álvaro Enrigue, Tovar “fue un discreto, tremendo agente del cambio: logró desvincular, en la mente obtusa, vasconcelista y torrencial del funcionariado mexicano, las nociones de cultura y educación que don José confundió en su trono de la SEP y de ahí pa’l real. Fue un logro gigantesco que vamos a tardar en apreciar: el deslinde de Conaculta y la SEP parece sólo el gesto administrativo genial de un diplomático competente, pero conforme pasen los años va a rendir beneficios interminables”.

El director de orquesta Carlos Miguel Prieto evocó su curiosidad “casi como de niño” y su espíritu increíblemente joven: “Lo conocí hace como 30 años y me pareció admirable su curiosidad y entusiasmo, incluso en esta última etapa de secretario; tenía una energía y un entusiasmo enormes, nada más le ganó la enfermedad tristemente”. 

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