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“Millennials, sin el mismo temor a los sismos”: Pérez Campos

La jefa del Servicio Sismológico Nacional de la UNAM asegura que nuevas generaciones no saben de la magnitud que pueden alcanzar este tipo de fenómenos

Xyoli Pérez Campos Jefa del Servicio Sismológico Nacional de la UNAM (CORTESÍA)
Nación 19/09/2016 03:40 Astrid Rivera Actualizada 04:56

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Actualmente, los millennials cuentan con una percepción diferente de los terremotos, sin el mismo temor de aquellos que vivieron el siniestro en 1985, pero tienen acceso a información para saber cómo reaccionar ante un desastre de esta naturaleza, afirmó Xyoli Pérez Campos, jefa del Servicio Sismológico Nacional de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En entrevista con EL UNIVERSAL, la investigadora destacó que “la percepción es muy diferente de una generación que no lo ha experimentado a otra que sí [...] Desafortunadamente no se dan cuenta de la magnitud que puede presentarse un fenómeno de este tamaño”.

Pérez Campos habló sobre los movimientos telúricos de magnitud en los últimos años. Dijo que no se ha vuelto a presentar un sismo de la misma magnitud como el de 1985.

“Cada orden de magnitud corresponde a 32 veces de magnitud, si nosotros nos separamos con un par de décimas estamos lejos de la energía liberada, si nos separamos una unidad completa, son 30 veces de diferencia, entonces a pesar de que hemos tenido un 7.5 en 2012, la energía que liberó no tiene nada que ver con la de 1985”.

Según el Catálogo de Sismos del Sismológico Nacional, se han presentado seis fenómenos con magnitud de entre 7 y 7.6 grados Richter desde 1996 a la fecha. El primero, el 30 de septiembre de 1999 con el epicentro en la costa de Oaxaca, el cual alcanzó 7.4 grados Richter; el segundo, el 9 de agosto del año 2000, de 7.0 grados con epicentro entre la costa de Guerrero y Michoacán.

El 21 de enero de 2003, otro de 7.6 grados con epicentro en Colima; el 20 de marzo de 2012 uno de 7.4 al sur de Ometepec, Guerrero. Ese mismo año, pero en el 7 de noviembre fue de 7.3 grados con epicentro en el suroeste de Ciudad Hidalgo, Chiapas. El 18 de abril de 2014 se registró un sismo más de 7.3 grados, cuyo epicentro se localizó al sur de Petatlán, Guerrero.

¿Cómo ha cambiado la cultura de la prevención? ¿Estamos preparados ante un terremoto de estas magnitudes?

—Sí ha cambiado porque a partir de 1985 se formó el Sistema Nacional de Protección Civil, esto ha llevado tanto a las autoridades como a la sociedad a una nueva conciencia de protección civil, estamos mejor preparados que en aquel entonces.

¿A más de tres décadas del sismo del 85 estamos mejor preparados de lo que nos tomó ese año?

—Sí, en el 85 no teníamos ninguna preparación al respecto, las autoridades no sabían qué hacer con el fenómeno y la destrucción que se presentó. Hoy tenemos un Sistema Nacional de Protección Civil. No sólo están las instituciones, sino que están mucho mejor organizadas.

México es un país altamente sísmico, tiene potencial de un sismo fuerte y como no sabemos ni cuándo, dónde, ni de qué magnitud va a ser, toca a la población estar  bien preparada.

En cuanto a las autoridades ¿aún hay ese temor porque se presente un sismo de esas magnitudes?

—Más que temor, están preocupadas y ocupadas en estar preparándose día a día, y cada vez tienen mejores protocolos, mejor información con la que cuentan y creo que eso muestra su ocupación en el tema.

¿Cómo calificaría los protocolos que hay actualmente para un sismo?

—Me parece que son adecuados, están basados en información que han tomado tanto de científicos como de otros organismos internacionales.

¿Se ha presentado otro sismo de magnitud similar al del 85?

—Del mismo tamaño que el del 85 no hemos tenido, grado 8.1 magnitud al momento no se ha vuelto a presentar. Ni que se le pareciera ni se le acercara ninguna de las dos, cada orden de magnitud corresponde a 32 veces de magnitud, si nos separamos con un par de décimas ya estamos lejos de la energía liberada, si nos separamos una unidad completa ya son 30 veces de diferencia. A pesar de que hemos tenido un 7.5 en 2012, las amplitudes que generó la energía que liberó no tiene nada que ver con la de 1985.

La magnitud es proporcional al tamaño del sismo y a la energía que libera, un sismo de magnitud 7 libera 32 veces menos energía que uno de magnitud 8.

En las nuevas generaciones, que no les tocó vivir el sismo del 85, ¿se ha perdido ese temor a un sismo de esas magnitudes?

—La percepción es muy diferente a una generación que no lo ha experimentado a una que sí lo hizo, vivir esa destrucción en la ciudad nos ha hecho que tengamos este temor al fenómeno. Afortunadamente las nuevas generaciones no tienen este temor, pero desafortunadamente no se dan cuenta de la magnitud que puede presentar un fenómeno como el de 1985.

La nuevas generaciones tiene mucho más información a su alcance, pueden saber mejor del fenómeno, también informarse más sobre qué hacer y cómo estar preparado, eso no lo teníamos en el 85.

¿Tener información al alcance sobre estos desastres podría contribuir a que no fuera tan descontrolada la reacción en un sismo?

—Sí, por un lado no sienten el  pánico que podemos sentir algunas personas que vivimos el sismo y por otro lado tienen más información, lo que es muy importante es que la asimilen, la hagan suya y la pongan en práctica.

¿Las nuevas generaciones toman a la ligera los sismos, al difundir rumores en redes sociales sobre un posible sismo?

—Esto es multigeneracional y este tipo de rumores lo hemos visto, antes no teníamos redes sociales pero lo veíamos en otro tipo de difusión, este tipo de rumores han existido todo el tiempo y pues sólo recordar a la población que los sismos no se pueden predecir.

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