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Foto: Cuartoscuro.com

Mensaje íntegro del General Cienfuegos

16/04/2016
11:50
Redacción
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El titular de la Secretaría de Defensa Nacional se disculpó por los actos de tortura ocurridos en Ajuchitlán, Guerrero

Mensaje pronunciado por el C. General Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional el 16 abril de 2016 a las tropas para reforzar su actuación en el respeto irrestricto a los derechos humanos, en el Campo Militar no. 1-A, CDMX.

¡Soldados, buenos días!

Señores generales, jefes, oficiales y personal de tropa, aquí presentes y los que me ven o me oyen en todo el país.

Los he reunido este día, porque es necesario expresar públicamente nuestra indignación, por los hechos lamentables que sucedieron hace casi 14 meses en Ajuchitlán del Progreso, estado de Guerrero, difundidos por diversos medios a través de un video en redes sociales, el miércoles pasado, en el que se aprecia que malos integrantes de nuestra institución empañan la actuación honorable de miles de mujeres y hombres en uniforme militar.

Son éstos sucesos repugnantes, que aunque aislados, dañan de manera muy importante nuestra imagen y el prestigio, que dignamente hemos ganado en más de cien años de lealtad, cien años de lealtad a las instituciones nacionales y a los mexicanos.

Actos muy alejados de los principios y valores que se nos inculcan permanentemente, desde nuestro ingreso a las fuerzas armadas, tanto en nuestros sistemas de adiestramiento, como en el educativo.

Hechos deplorables que no sólo nos denigran como soldados; también traicionan la confianza que día a día se ha ganado esta institución ante la sociedad nacional.

Quienes actúan como delincuentes, quienes no respetan a las personas, quienes desobedecen, no solo incumplen la ley; no son dignos de pertenecer a las fuerzas armadas.

Cumplir con nuestras obligaciones, es un mandato que por ningún motivo implica o justifica actos ilegales de deshonor o de indisciplina.

Les reitero, ningún soldado en este país, puede consentir en nuestras filas a quienes atenten contra la vida, la dignidad, la seguridad, la integridad y el patrimonio de las mexicanas y de los mexicanos.

Se actuó sin dilación, con prontitud y contundencia a partir de conocerse el hecho, llevando ante los tribunales militares a los implicados para que respondan por los delitos del orden militar; pero además, en cumplimiento a las determinaciones judiciales y legislativas, se dio intervención al Ministerio Público de la Federación por lo que respecta a los delitos cometidos contra civiles.

Tenemos la ineludible obligación de denunciar actos desleales, contrarios a la ley y a la disciplina militar.

Que quede claro: no debemos ni podemos enfrentar la ilegalidad con más ilegalidad; la delincuencia se contiene con la ley en la mano, con la ley en la mano de todos los que tenemos esta alta responsabilidad.

Los invito, los exhorto, los instruyo a que no permitamos estos hechos, estas decisiones individuales irracionales y equivocadas, que nos indignan como personas, como ciudadanos y como soldados; que nos denigran ante los demás como institución destinada a la protección de nuestra soberanía, integridad territorial e independencia.

Para la sociedad nacional, hoy las fuerzas armadas son instituciones significativamente confiables; para mantener este prestigio, debemos continuar cumpliendo con nuestro deber, responsablemente, en todas y cada una de las acciones para beneficio de los mexicanos, acciones destinadas a servir a la sociedad de la que provenimos y a la que nos debemos.

Por ello, desde este campo militar y en relación a los reprobables actos a los que me he referido y que hoy nos congregan, en nombre de todos los que integramos esta gran institución nacional, ofrezco una sentida disculpa a toda la sociedad agraviada por este inadmisible evento.

Ratifico mi invitación respetuosa a la ciudadanía para denunciar ante la autoridad competente cualquier acto contrario al cumplimiento de la ley y al respeto de los derechos fundamentales.

¡Soldados de México!

Debemos sentirnos orgullosos de lo que somos, de lo que representamos y de lo que hacemos en beneficio de nuestros conciudadanos.
Como secretario de la Defensa Nacional y como alto mando del Ejército y Fuerza Aérea, debo decirles que el trabajo que hemos desarrollado en el ámbito de la seguridad en el territorio nacional, ha sido valorado y reconocido por el pueblo de México.

Debo reconocer el esfuerzo aportado por alrededor de 50 mil compañeros todos los días, en todo el país hasta los rincones más apartados: en las sierras, costas, en áreas urbanas y rurales, altamente conflictivas.

Lamentamos, la pérdida de vidas de jóvenes militares, también mexicanos con sueños y aspiraciones que fueron truncados; así como de otros lesionados en cumplimiento de su deber; y los que han quedado incapacitados; pero sobre todo, de sus familias, destruidas moralmente ¡también ellas, son víctimas de la delincuencia!

La lejanía permanente de sus seres queridos de muchos de ustedes, y otras acciones y realidades que los soldados viven, hacen imprescindible, para quienes tenemos el honor y alta responsabilidad de dirigirlos, de expresarles el enorme orgullo que sentimos por su esfuerzo y compromiso, con que diariamente se entregan con pasión.

Orgullo que es compartido por muchos millones de mexicanos.

Compañeras y compañeros de armas:

Nuestra conducta debe ser intachable, no solo porque así nos lo ha instruido nuestro comandante supremo, el ciudadano Presidente de la República; sino porque ésta es una obligación ética y moral, que debemos cumplir a cabalidad; dispuestos y convencidos de que ese es el camino para hacer lo correcto.

Desde el cabo hasta el general con mando de tropas, somos responsables de los soldados puestos a nuestras órdenes, y también somos responsables de lo que hagan o dejen de hacer, no se deben emitir ni cumplir órdenes contrarias a la disciplina militar, esto está en nuestras funciones, en nuestra cultura profesional militar, en nuestra doctrina, y en nuestras leyes y reglamentos.

Desde el cabo hasta el general, les reitero la orden de actuar en todos los niveles con exactitud e inteligencia; con decisión y con prudencia; siempre apegados a la ley; así como, promover, respetar, proteger y garantizar los derechos de las personas.

Debemos ser factor de unión y fortaleza de los mexicanos, del respeto a la ley pugnando por el mantenimiento del estado de derecho.

No tengan duda, seguiremos coadyuvando en el ámbito de la seguridad pública, donde sea necesario, apegados a la constitución política, mientras lo ordene el Presidente y la sociedad lo demande y nos exija continuar en las calles, para lograr un México en paz.

Estoy consciente del enorme esfuerzo que esto representa, no sólo para ustedes, sino también para sus respetables familias; créanlo, México necesita de sus fuerzas armadas y merece este sacrificio.

Que estos hechos aislados, no minen nuestra moral y el ímpetu con el que hemos venido cumpliéndole a los mexicanos.

Sigamos transitando por el camino de la rectitud, de la probidad y de la honorabilidad, siendo transparentes y rindiendo cuentas.
Recuerden que son los ciudadanos el centro de nuestro diario accionar, de nuestro buen actuar y el interés principal de nuestra presencia cercana.

Sintámonos orgullosos de formar parte de las fuerzas armadas y de servirle a México con lealtad y con honor.

¡Vivan las Fuerzas Armadas!

¡Viva el Ejército!

¡Viva la Fuerza Aérea!

¡Viva la Armada!

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Viva México!

¡Ejército y fuerza aérea mexicanos!

“Siempre Leales”

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