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Con un llamado a “no ser cola” de ningún partido de izquierda o derecha en 2018, así como un enérgico llamado a la unidad del PRD, Alejandra Barrales Magdaleno asumió ayer la presidencia nacional del sol azteca para concluir el periodo 2014-2017, que han dejado inconcluso los perredistas Carlos Navarrete y Agustín Basave.

En la reinstalación del Séptimo Pleno Extraordinario del Noveno Consejo Nacional, celebrado ayer y tras un impase de 15 días, un bloque de seis corrientes amarró la votación en favor de Barrales para que 264 consejeros dieran su aval. Quien hasta el viernes se desempeñaba como secretaria de Educación de la Ciudad de México, tuvo 81% de los apoyos, con lo que rebasó las dos terceras partes del Consejo necesarias para asumir el cargo.

El pacto previo fue encabezado por el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera; los gobernadores Silvano Aureoles (Michoacán), Graco Ramírez (Morelos) y Arturo Núñez (Tabasco), así como el bloque de seis corrientes: Nueva Izquierda, Alternativa Democrática Nacional, Izquierda Democrática Nacional, Grupo Galileos, Foro Nuevo Sol y Vanguardia Progresista.

A pesar de estar arropada por la mayoría, el Consejo Nacional realizó una votación en urna entre Alejandra Barrales y Pablo Gómez. Este último únicamente tuvo el apoyo de 58 consejeros ligados a las expresiones Patria Digna y Coalición de Izquierdas, de Carlos Sotelo y el senador Miguel Barbosa, respectivamente.

Horas antes de la votación, Beatriz Mojica Morga (Nueva Izquierda) se bajó de la contienda para mantenerse como secretaria general del PRD para dejar un hecho inédito en la historia del partido: que dos mujeres se queden a cargo de la dirigencia nacional del sol azteca.

Tras tomar protesta como presidenta del sol azteca, Barrales Magdaleno —senadora con licencia— pidió a sus correligionarios trabajar en unidad, cerrar filas para salir adelante “de una de las etapas más complicadas y difíciles por las que haya atravesado el PRD”.

Sobre el coqueteo de López Obrador para una posible alianza de las izquierdas, aclaró que primero tendrán que trabajar en el posicionamiento del PRD para después buscar la ruta aliancista.

“En estos momentos ninguna fuerza política, por grande que sea, puede por sí sola alcanzar la Presidencia de la República en 2018”, aceptó.

“Es muy importante que trabajemos primero al interior de nuestro partido para reposicionarnos, para ir por esa unidad, para ser un partido fuerte y solamente así es que podremos, en el camino, no ir a buscar a nadie, no ir a colocarnos a la cola de nadie, porque igual de daño nos hace ser la cola de cualquier izquierda que serlo de cualquier derecha”, advirtió.

Barrales explicó que “más que un asunto de puntos de vista haya un resolutivo que es claro al respecto que emitió el pasado Congreso Nacional y ese resolutivo nos mandata a ir a las alianzas amplias con todas las fuerzas políticas, excepto con el PRI”.

En su primer discurso como líder partidista, lanzó una exigencia: “El que no piense, no quiera y no esté dispuesto a seguir al PRD, que no esté entonces en el PRD, porque en el PRD no decide una sola persona, decidimos todos los que formamos parte de este partido”.

El principal reto de Barrales será encarar las elecciones de 2017 en el Estado de México, Coahuila y Nayarit, toda vez que su periodo al frente del partido será hasta octubre del próximo año.

Contrastes. Los líderes de corrientes que dieron su respaldo a Barrales la eligieron por ser la mejor propuesta que puede garantizar una buena ruta para las elecciones de 2017.

Héctor Bautista, coordinador de la corriente ADN, declaró que decidieron pactar por Barrales para dar cohesión y viabilidad al PRD y garantizar apertura a las alianzas, por lo que “coincidimos que sea ella”.

Jesús Ortega, coordinador de Nueva Izquierda, expresó: “Esa será su responsabilidad con toda claridad y la asumirán con todos los efectos; nosotros la vamos a apoyar para tener presidenta de manera inmediata”.

Pablo Gómez, afín a Patria Digna, resaltó que “en el PRD no somos el PRI, donde el Presidente de la República pone a uno de sus colaboradores en la dirigencia del partido, pero eso se pretende hacer aquí.

“El PRD está en una crisis y no va a salir poniendo parches. Hemos perdido el poder”, expresó.

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