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Ulises Ruiz Ortiz, ex gobernador de Oaxaca (PRI) (ALEJANDRA LEYVA. EL UNIVERSAL)

Con Ochoa Reza, el PRI pierde en 2018, advierte Ulises Ruiz

12/07/2016
03:30
Francisco Reséndiz
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El partido necesita un “sacudidón”, dice el ex gobernador de Oaxaca; si no revisamos a nivel dirigente, vamos a la derrota, afirma

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El priísta Ulises Ruiz, ex gobernador de Oaxaca, advierte que de consumarse el liderazgo de Enrique Ochoa Reza al frente del PRI, el partido repetirá los errores del pasado y estará en camino a la derrota en los comicios presidenciales de 2018.

En entrevista con EL UNIVERSAL, dice que el PRI necesita “un sacudidón”, que toda la militancia se movilice para elegir a su dirigente y, con ello, legitimarlo y fortalecerlo.

Sostiene que el partido vive “un momento crítico” y tras la derrota de junio se confirmó que sus gobiernos cometieron errores que se deben corregir para “enderezar el rumbo”.

Hay un sector en el partido, dice, con derecho a disentir del presidente Enrique Peña Nieto.

Para Ulises Ruiz, un amplio sector rechaza “el dedazo”, “el lineazo” y “las formas tradicionales” para designar al presidente nacional del PRI.

Aclara que con esa postura no van contra el Presidente e insiste en que hay una cúpula que toma las decisiones sin consultar a la base, pero declina dar nombres.

El ex delegado del PRI en Quintana Roo reitera que debe haber contienda interna. Señala que “ya no debe haber un dedo que defina la decisión que afecta a millones de mexicanos y a millones de priístas, el mensaje de junio nos dice: ‘cambien, porque si no los vamos a cambiar’ y creo que es el momento, tenemos que hacer una fuerte movilización interna.

“El PRI está desanimado, muchos cuadros del partido están decepcionados de los resultados y lo que necesitamos es reactivarlos, para primero elegir al dirigente nacional y luego ir a la Asamblea Nacional, que es el fondo de todo”, dice.

El momento crítico

¿En qué condiciones está el PRI?

—Está en un momento crítico, los resultados de junio dejan mucho qué desear, fueron malos, perdimos la mayoría de las elecciones y las que ganamos, las ganamos por la fractura fuerte que había en la oposición, en las izquierdas, no tanto por la fortaleza del partido.

El PRI tiene que ir a un profundo proceso de revisión. El primer paso es la dirigencia, qué mejor que quien va a dirigir llegue con una gran legitimidad en las urnas.

¿Es un asunto de personas?

—No es un asunto de nombres, yo no tengo absolutamente nada, en lo personal, contra Enrique Ochoa, me parece que la forma en cómo lo están haciendo deja mucho que desear, no llegará fortalecido si insisten en estos procedimientos.

Por eso presenté una carta, platicada con muchos militantes pidiendo que se deje desierta la convocatoria y que el Consejo Político Nacional retome y decida por el proceso de consulta a la base y a la militancia, incluso que sea el Instituto Nacional Electoral (INE) quien lo conduzca para que los priístas voten en libertad.

De cara a 2018, ¿hay tiempo para corregir?

—Sin duda. Estamos en el límite, podemos corregir si entendemos el mensaje, no podemos volver a las mismas prácticas.

¿Con este movimiento no va usted en contra del Presidente?

—No, al contrario. Hemos sido muy respetuosos con el Presidente, lo hemos acompañado en lo positivo que está haciendo, pero también pidiendo, como militantes, el derecho de disentir, de no estar de acuerdo con procesos tradicionales del partido, sobre todo en estos momentos en donde no hay buenos resultados.

¿Se tiró línea desde Presidencia para apoyarlo? ¿Es un error?

—No sé si hayan tirado línea desde la Presidencia, es evidente y todo mundo dice que así fue, no hay ningún señalamiento personal contra Ochoa, me parece un espléndido técnico, una gente preparada incluso en el extranjero, en la burocracia del gobierno federal me parece que no hay nada que señalarle.

Políticamente no lo conozco. Muchos no sabemos quién es Enrique Ochoa, no conocemos de su trayectoria, salvo alguna credencial que ha mostrado, no sabemos de algún cargo de elección, de dirigencia del partido, no sabemos cuál es la experiencia.

¿No le hace más daño al PRI que se encumbre a Ochoa Reza?

—Yo no pondría el nombre, me parece que es el método, que se registre el que crea que tenga las posibilidades. La inconformidad de junio es de la militancia ante la cerrazón de una cúpula que define las decisiones más importantes del PRI.

¿A dónde iría el PRI sin una competencia interna?

—Los resultados de junio son parte, si no nos revisamos a nivel dirigentes, si no nos revisamos a nivel ideología y recuperamos espacios que perdimos, que abandonamos, para la mayoría de los mexicanos, vamos a la derrota, eso es evidente. Ya nos sucedió una vez, aprendimos la lección, recuperamos la confianza ciudadana, pero estamos cayendo en los mismos errores que en 2000, en donde no tuvimos la capacidad de convencer a los mexicanos para que confiaran en nosotros.

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