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Agustín Basave Benítez, presidente nacional del PRD (IVÁN STEPHENS. EL UNIVERSAL)

“PRD es ingobernable y vive su peor crisis económica”: Basave

09/06/2016
03:10
Ricardo Gómez
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El líder nacional del PRD, Agustín Basave, analiza renunciar por crisis finanaciera e ingobernabilidad en el partido; destaca alianzas con el PAN que permitieron ganar 3 gubernaturas

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Agustín Basave analiza renunciar a la presidencia nacional del PRD ante la complicada gobernabilidad en el partido, un dirigente acotado por las corrientes y la “grave” deuda financiera que enfrentan.

En entrevista con EL UNIVERSAL, acepta que es pesado dirigir al PRD y le hace falta una profunda reforma estatutaria que rompa el esquema de control por “corrientes”, que restringen la capacidad del presidente del partido para tomar decisiones y darle más facultades, además de combatir la corrupción interna.

Detalla que antes de que termine el mes dará a conocer su decisión.

El diputado federal con licencia aclara que en caso de que decida separarse de su encargo, no renunciará al PRD, al cual se afilió hace siete meses para poder ser electo. De lo que sí está seguro es que regresará a la Cámara Baja, ya sea en breve o cuando termine su gestión en el PRD, en octubre de 2017.

Basave Benítez hace un balance electoral. Dice que es positivo para el PRD, puesto que de la crisis con que tomó el mando del partido hace siete meses ganaron tres gubernaturas en alianza con el PAN, Veracruz, Quintana Roo y Durango.

“Es un saldo con más luces que sombras”, señala. “Le dimos un golpe al corazón al régimen priísta”.

De acuerdo con Basave, los comicios son un preludio de lo que pasará en 2018, contrario a lo que dijo el presidente Enrique Peña Nieto.

Tras adelantar que impugnarán Tlaxcala y analizan hacerlo en Oaxaca, minimiza que el perredismo no haya ganado una gubernatura solo, y reitera que en México y en el mundo las alianzas electorales son necesarias, pero con un programa de gobierno.

Insiste en que no sólo se le dé el crédito al PAN, aunque ganó cuatro gubernaturas más —Aguascalientes, Tamaulipas, Puebla y Chihuahua— puesto que el PRD fue actor en la victoria aliancista en los tres estados.

En la Ciudad de México ve con buenos ojos el resultado y niega que Morena los haya avasallado, como se anticipó.

Oaxaca y Tlaxcala, a impugnación

¿Qué balance electoral hace?

—Yo digo que hay un saldo con más luces que sombras para el PRD. Lo he dicho en otras ocasiones, no hay que echar las campanas al vuelo, hay que ser autocríticos también y analizar lo que nos falta, pero hay muchas cosas que destacar del lado de lo positivo.

Tomé la presidencia cuando el PRD atravesaba la peor crisis de su historia y se daban los peores augurios sobre el futuro inmediato del partido, y siete meses después ganamos tres gubernaturas en alianza con el PAN. Estamos peleando Tlaxcala porque yo sostengo que ganamos y nos la quieren quitar a la mala. Oaxaca también la vamos a ver con lupa y probablemente la vamos a impugnar. Esa es muy probable.

Pero de las tres que ganamos en alianza con el PAN, una es emblemática, la joya de la corona, Veracruz, el tercer padrón electoral más grande del país. Alianza que el gobierno trató de impedir a toda costa, o trataron de frenarla, que no se hiciera.

Le dimos un golpe al corazón al régimen priísta, el dinosaurio que ya estaba herido y que andaba dando coletazos por todas partes, el dinosaurio priísta, puesto que recibió un golpe muy fuerte en el corazón, quizás no una estocada todavía, porque falta, faltan dos años, menos para 2018, pero si un golpe decisivo, muy importante, sobre todo por Veracruz. Pero también por estos otros estados que perdió.

El PRI-gobierno le está haciendo mucho daño a México y es necesario ganarle para instaurar gobiernos buenos, para entregar buenos gobiernos para la gente. Y por supuesto que esto fue un preludio de 2018.

El presidente Peña Nieto dijo en alguna entrevista que no era un preludio de 2018, lo dijo hace unas semanas. Señaló que “2016 no es preludio de 2018”, sería porque ya tenía las encuestas del Cisen y ya le anunciaban lo que venía y quiso curarse en salud, pero claro que es un preludio.

Las alianzas fueron un éxito, hicieron boquetes muy grandes al régimen. Eso por supuesto es algo bueno. Nosotros tenemos que analizar nuestros errores en el PRD, habrá reflexión.

Creo, sin embargo, que pese a lo que a nosotros nos haya fallado en comunicación, sí había una inercia mediática de decir “el PRD ya va de caída, el PRD ya se está achicando”, y no lo observaron, vieron al PAN, PRI, a Morena como el gran actor emergente.

Mucha gente nos daba por muertos, decían que al PRD ya había que enterrarlo. Lo han hecho muchas veces, pero ahora más y bueno, resulta que es un muerto bastante fuerte, vital, y bastante fortalecido para ganar lo que ganamos. El PRD está vivo, vivísimo.

¿Esa es la fórmula, caminar en alianza siempre?

—En México, ya ningún partido político puede ganar elecciones ni gobernar solo. Hay tal fragmentación del voto, el electorado está tan dividido que nadie puede ganar ni gobernar solo. Eso hay que subrayarlo, ni el PRI.

Claro que hubo un voto de castigo contra el PRI. Hay un mal gobierno, hay un mal humor social, porque hay un mal gobierno priísta, y hoy se demostró, le dieron una bofetada multitudinaria al PRI.

Días previos a la elección había la lectura en varias corrientes, de que usted dijo que pasando la elección dejaba el partido, le quiero preguntar de manera directa, ¿Agustín Basave renuncia al PRD?

—Estoy en un proceso de reflexión, en etapa de reflexión interna, personal sobre ese tema, si debo o no permanecer en la presidencia del partido. Pero es una reflexión que inició hace más de un mes, no tiene que ver con los procesos electorales

Previamente usted lo externó...

—Lo quiero aclarar porque parecería que estoy en función de los resultados. No. Lo he estado pensando, no he tomado una decisión, pero lo he estado pensando, y sí estoy en ese proceso introspectivo para ver qué es lo mejor, qué es lo que debo hacer. No lo sé todavía, tendré que terminar este proceso de decisión y, en su momento, si decido quedarme, lo anunciaré y si decido irme, también lo diré públicamente.

El partido también tiene que seguir adelante, el partido es una institución, no depende de liderazgos, ya no es un partido de caudillos, por tanto, el cambio en la presidencia ya no es lo importante, lo grave que era antes. Pero en su momento anunciaré la decisión que tome.

¿Por qué esta reflexión?

—Tiene que ver con asuntos de gobernabilidad interna del partido, tiene que ver con las condiciones estatutarias y de cultura política que hacen de la gobernabilidad interna del partido algo complicado, con eso tiene que ver, fundamentalmente, más otras razones personales.

¿Usted sabía qué enfrentaba, midió el poder de las llamadas corrientes frente a una figura del presidente del partido que usted encabeza?

—Sí sabía a lo que iba, hay una parte que no conocía, eso sí te lo digo, no lo he dicho y te lo digo públicamente, había una parte que no conocía, que era la crisis financiera del partido, esa no la conocía.

¿A que nivel está?

—Es una crisis grave y no irresoluble, es una crisis que se puede resolver, pero es un problema serio. Y eso viene de después de muchas cosas, entre ellas, que bajaron las prerrogativas porque bajaron los votos y otras cosas más, deudas y otras cosas. Esa crisis sí no la conocía yo. Sí hay que atenderlo urgentemente y con medidas drásticas.

¿Si hubiera sabido habría tomado el partido?

—[Ríe] No sé, esa es una buena pregunta, no lo sé, no lo sé, la verdad es que, digo, por ejemplo, yo sabía que la baja de votación daba menos prerrogativas, y dos, que el PRD sacó menos votos en la pasada elección federal y que por lo tanto iba a haber una merma en los subsidios de las prerrogativas, eso sí lo sabíamos, lo sabíamos todos, pero no el tamaño, no la proporción.

De lo otro, sí, de la crisis política, sí, y de la complejidad interna del partido, por supuesto que sí. Es un asunto de gobernabilidad.

Hay un presidente que debería ser árbitro porque no es miembro de ninguna corriente, yo, por supuesto, no soy miembro de ninguna corriente, no solamente no estoy dentro de una corriente sino que no estoy dispuesto a casarme con ninguna corriente ni a hacer una alianza permanente con ninguna corriente y eso hace las cosas complicadas.

La deuda influye en este ánimo de reflexión. ¿Es un elemento más?

— Sí, sí influye, sí es un elemento.

Tenemos esta falta de capacidades de gobernabilidad, la crisis financiera del partido...

—La crisis financiera y el problema de la gobernabilidad son dos elementos importantes, y luego todo lo que te digo, los cambios que se necesitan, el combate a la corrupción, etc.

Sería muy difícil que alguien quisiera seguir en el barco con esas condiciones...

—Pues es algo que tengo que valorar y decidir. Yo en su momento le entré a la contienda sabiendo que había una crisis muy profunda, política, hubo amigos, por ejemplo de la academia, que me mandaron mensajes. Recuerdo uno que decía: “Agustín, me parece una locura lo que estás haciendo, pero te reconozco los... las amígdalas, diría Hugo Sánchez”.

No hubo un problema de mi parte de tener miedo de enfrentarme a una situación difícil, creo que hubo arrojo, de mi parte sí lo hubo. Ahora estoy pensado si conviene o no, no solamente a mi, también al partido, por supuesto, y quizá debería decirlo al revés: primero al partido y luego a mi, a lo mejor nos conviene a los dos, a lo mejor no nos conviene a ninguno de los dos.

¿Usted sin corriente por eso está en esta encrucijada? ¿Lo asfixió el avasallamiento de las corrientes?

—No, pero sí te complica las cosas. La lógica y el estatuto, la norma interna del PRD y la cultura política te lleva a ser, porque es un régimen parlamentario, como un primer ministro que tiene que tener su bancada, pero no solamente su bancada sino también, si no alcanza la bancada, pues una alianza. Si no es un primer ministro con un partido político, las cosas se complican.

¿Cuándo toma la decisión?

—No lo sé, seguiré reflexionando en estos días, no sé cuánto tiempo me lleve esta reflexión, porque además tengo tareas en el partido también. No es como que me pueda yo poner a meditar, ni que tenga mucho tiempo para reflexionar, hay tareas importantes, estamos haciendo el análisis, la evaluación de las elecciones.

¿Imaginó que iba a ser tan difícil?

—Sí, sí sabía a lo que iba, te decía políticamente. Financieramente, no, eso sí fue sorpresa, pero también yo creí que el presidente-árbitro era posible y no estoy seguro ahora de que sea posible.

El trabajo en unidad, alrededor de esa figura ¿no lo hubo?

—Pues las tendencias del partido son de corrientes, es decir, es una lógica de las corrientes que permea todo en el partido, todo. Yo creo que hay que hacer muchos cambios importantes.

¿Una gran reforma al PRD?

—Sí claro, el próximo Congreso Nacional tendría que hacer una gran reforma estatutaria y de los demás documentos básicos. Sí hay muchas cosas que hay que cambiar.

¿Cómo qué cambios?

Uno es que el presidente del partido debe tener más atribuciones y más fuerza, porque hoy por hoy está muy acotado, son decisiones por voto, son decisiones mayoritarias del Comité Ejecutivo Nacional prácticamente todas.

La única facultad que tiene el presidente por sí mismo sin consultar, es la vocería. Si hay que ampliar, a mi juicio, las facultades del presidente. Yo creo que el presidente debería de nombrar al menos a cuatro miembros del Comité Ejecutivo Nacional: a los secretarios de Organización, de Elecciones, de Comunicación y de Finanzas, por lo menos. Nombrarlos libremente, más allá de cuotas de corriente, nombrarlos y removerlos libremente.

Hay trabajo por hacer...

—Hay muchas cosas por hacer y luego no hay una definición ideológica a mi juicio más clara, una declaración de principios más clara, más breve, más concisa, más precisa, también.

¿Se iría decepcionado, doctor?

—No, para nada. Primero no sé si me voy a ir, pero si me fuera, no me iría decepcionado y no me iría arrepentido para nada. Estos siete meses han sido fascinantes para mí. Además de haber podido hacer cosas buenas por el partido y por el país. Eso, al final de cuentas lo tendrán que juzgar otras personas, pero con toda la subjetividad de que soy capaz diría que creo que he podido hacer algunas cosas buenas y por eso, claro que no me iría arrepentido ni desencantado.

¿Es pesado ser presidente nacional del PRD?

—Ah, sí, claro que es pesado, porque es un partido horizontal, diverso, hiperdemocrático, muchos órganos colegiados, de discusión, de mucho debate, de negociación interna. El PRD es muy horizontal, es muy diverso... para mi es el más difícil de dirigir en México.

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