“No hay una varita mágica para combatir la corrupción”

Lenni Montiel destaca experiencia de México en materia de impulso al desarrollo. Recaudar impuestos, importante para financiar objetivos de 2030, señala

Lenni Montiel, asistente secretario general para el Desarrollo Económico del Departamento de Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales (TOMADA DE TWITTER)
Nación 24/12/2015 03:40 Pierre-Marc René Nueva York. Actualizada 02:31

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Para alcanzar la meta de cero corrupción en la Agenda de Desarrollo Sostenible para 2030 no existe una “varita mágica”, afirmó Lenni Montiel, asistente secretario general para el Desarrollo Económico del Departamento de Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales (ONU-DESA), quien destacó que se requiere del apoyo de medios de comunicación, ciudadanos y organizaciones no gubernamentales fuertes y que estén al pendiente del trabajo que desempeñan los gobiernos y los funcionarios públicos para mantenerse alertas sobre su conducta.

La Agenda de Desarrollo Sostenible adoptada por los países miembros de las Naciones Unidas en septiembre pasado contiene 17 objetivos y 169 metas que se tendrán que cumplir para el año 2030, entre los principales aspectos a mejorar está erradicar la pobreza y reducir las desigualdades.

El compromiso número 16 se refiere a lograr sociedades justas, pacíficas e inclusivas. Para esto, una de las medidas que se incluye en el plan es reducir sustancialmente la corrupción y los sobornos en todas sus formas, así como desarrollar instituciones efectivas, transparentes y que rindan cuentas a todos los niveles.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Lenni Montiel comentó que en los últimos 20 años las naciones han tratado de mejorar la rendición de cuentas y la transparencia de los gobiernos y funcionarios públicos como medidas que permitan combatir la corrupción, sin embargo, nunca se ha logrado eliminar esta situación por completo.

“Pareciera que es una realidad del ser humano. Entonces, es importante no caer en la ilusión de que existe una fórmula mágica para acabar con la corrupción”, reconoció.

El entorno económico internacional genera incertidumbre para el financiamiento de los programas nacionales de implementación de la Agenda 2030, pero Montiel afirmó que el alcance de estos objetivos dependerá de la voluntad que tengan los gobiernos nacionales y de la implementación de las políticas públicas de los países.

Sin embargo, el financiamiento enfrenta todavía importantes retos en cuanto al combate a la corrupción y la rendición de cuentas.

¿Cómo se puede implementar la Agenda de Desarrollo Sostenible y financiarla?

—El financiamiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (OSM) es un tema que se discutió extensa y profundamente alrededor de la Conferencia de Financiamiento al Desarrollo que se realizó en Addis Ababa, Etiopía, en julio pasado.

Esta conferencia está vinculada directamente con México, porque la primera fue realizada en Monterrey, en 2002. Ahí se estableció claramente que el financiamiento al desarrollo y la agenda 2030 va a estar relacionada con una serie de fuentes de diversos recursos y que ninguna de ellas van a desempeñar un rol más importante que otras. El tema es combinarlas a todas.

El financiamiento se llevará a cabo a través de recursos propios de cada Estado y en este espacio la cuenta principal está vinculada con los impuestos. De ahí la necesidad de mejorar la recaudación y el uso de los impuestos. Además, están los recursos internacionales para la asistencia al desarrollo y la participación del sector privado.

Lo que se busca es maximizar la combinación de estas fuentes. Al final, la implementación de los OSM cae en la responsabilidad de los Estados que son miembros de la Organización de las Naciones Unidas, así que el financiamiento es un tema que compete a los gobiernos nacionales.

En el caso de México, un país de ingreso medio avanzado con facilidades de comercio, con esquemas de relaciones a nivel internacional avanzados en comparación con otras naciones, ésta es una tarea que va a ser facilitada por esa larga experiencia que tiene la nación para lidiar con estos temas.

¿México es un líder en el tema?

—Sin lugar a duda. Recordemos que la primera conferencia internacional sobre el financiamiento al desarrollo se realizó en Monterrey, México tuvo un papel central para el éxito de esa conferencia. En los últimos dos años ha jugado un papel central en materia de mejorar la efectividad de la asistencia internacional al desarrollo. De hecho, ha sido de nuevo huésped de la comunidad internacional a través de las diferentes actividades que se han realizado para mejorar la ayuda al desarrollo. México está liderando en esa materia.

Uno de los principales problemas que hubo con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) fue el financiamiento y se atrasó la implementación de las metas, ¿ahora hay una mayor expectativa?

—Si lo vemos desde el punto de vista de México, dado su nivel de desarrollo y liderazgo en muchos temas, no es un país prioritario para recibir asistencia al desarrollo. Si hablamos del resto de las naciones, debemos reconocer que la realidad de hoy es muy distinta a la de 2002, cuando se realizó la conferencia en Monterrey; sin duda, los temas que tiene la comunidad internacional adelante generan competencia por los escasos recursos existentes.

Los países con más retos en el desarrollo siguen teniendo significativos desafíos en términos de financiamiento. De ahí la necesidad de movilizarse en alianzas estratégicas que les permitan activar los recursos. El tema de recoger más capital a través de impuestos nacionales adquiere mayor importancia, así como el tema de usar mejor los escasos recursos existentes. Eso pone de mayor relieve el tema de la lucha contra la corrupción.

¿Cómo se puede combatir la corrupción y mejorar la rendición de cuentas?

—No hay una varita mágica sobre esto. Durante los últimos 20 años ha habido un trabajo central tratando de mejorar la rendición de cuentas, la transparencia de los gobiernos y funcionarios públicos en todos los países.

En todas las regiones, los esfuerzos han sido incansables y a pesar de todo, todavía vemos que siguen existiendo diferentes mecanismos de corrupción en todos los países. Pareciera que es una realidad del ser humano. Entonces, es importante no caer en la ilusión de que existe una fórmula mágica para acabar con la corrupción.

Sin embargo, es importante resaltar varios puntos. En primer lugar, el rol de los medios de comunicación en mantener a los funcionarios y a los gobiernos alertas de que su conducta y la ética en la realización de sus funciones públicas va a estar en el ojo e interés de los ciudadanos. En segundo lugar, el rol de los mismos ciudadanos, que al final están esperando que los servicios y programas sean efectivos. Depende de ellos que la rendición de cuenta de los gobiernos y funcionarios públicos siga siendo una parte esencial del proceso. Los medios de comunicación y el rol de la ciudadanía, a través de individuos, de organizaciones no gubernamentales, juegan un papel central.

Y finalmente, me atrevería a decir que es súper importante que los gobiernos hagan un esfuerzo masivo en mejorar la calidad y las condiciones de trabajo de los servidores públicos. No pongamos a un lado la responsabilidad misma, pero también las condiciones en las cuales los funcionarios hacen su trabajo es central.

¿Qué expectativa tiene de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030?

—Hay mucha expectativa, pero mover esto adelante es un tema retador, porque no basta sólo con este acuerdo, sino que es importante también tomar en cuenta muchas otras condiciones que hay alrededor del mundo en este momento. Hay aspectos de la realidad mundial que no son muy alentadores. Estamos viendo la crisis de los refugiados y de los migrantes en Europa, observamos con preocupación el tema de los acuerdos internacionales que no están moviéndose a la velocidad y con la facilidad que todos esperábamos.

A pesar de todo eso, hoy estamos en una mejor condición que nunca antes para afrontar todos los retos que tenemos en materia de desarrollo internacional. La experiencia que tuvimos en los últimos 15 años con los Objetivos de Desarrollo del Milenio ha generado una capacidad de aprendizaje que nunca antes se había producido. Todo eso va a generar mecanismos muy positivos y muy conducentes para que la agenda de 2030 sea positiva.

¿Qué tienen que hacer los países para que esa agenda sea universal e inclusiva para todos?

—Lo más importante es que los gobiernos nacionales lleven adelante la agenda, porque no es de Naciones Unidas, sino de todos los países miembros. Los presidentes, primeros ministros y gobiernos, deben seguir llevando adelante todas las políticas que habían estado movilizando y que ahora solamente tienen que estar alineadas con esta nueva agenda.

La agenda proporciona un marco integral que facilita las políticas que muchos países están llevando adelante. Falta que los gobiernos nacionales movilicen las políticas necesarias y que los parlamentos aprueben los presupuestos.

¿Es posible impulsar el crecimiento económico y al mismo tiempo atender a esas personas que son más pobres?

—Técnicamente es posible. El tema central es que el planeta está en dificultad económica y financiera desde 2008 y aún no hemos salido de ese ciclo. Actualmente estamos observando elementos de desaceleración en Asia y eso ha generado impactos en otras regiones, incluyendo América Latina. Enfrentar todos estos retos depende de los espacios y de las condiciones específicas en las cuales las políticas se llevan a cabo. Si supiéramos cómo acabar con la pobreza y tuviésemos todos los mecanismos para hacerlo, seguramente se habría eliminado desde hace mucho tiempo.

Lo importante es que la comunidad internacional tiene noción de cuál es el camino y todos estamos dispuestos a trabajar en esa dirección a pesar de las dificultades y de las condiciones que tenemos desde el año 2008.

¿Abrir más el comercio internacional, como lo plantea la Agenda 2030, es buena opción?

—El comercio internacional es un elemento central en las políticas de desarrollo. El comercio libre, sin duda, es un mecanismo que sería conducente a mejores condiciones de desarrollo en muchas partes. Recordemos que si no hay comercio libre es porque hay muchos estados que protegen las condiciones en las que se realiza y esto afecta tanto a países desarrollados como a naciones en desarrollo.

Hay un esfuerzo masivo que tiene que ser realizado por todas las naciones del mundo por tratar de facilitar las condiciones y el marco genérico en las cuales se realiza el comercio internacional actualmente. Esperamos que las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio (OMC) lleguen a un acuerdo, aunque hay un poco de pesimismo para lograrlo.

¿Se puede cumplir con la Agenda 2030 con la situación económica que se vive actualmente?

—Para la Agenda 2030 son centrales dos cosas: la erradicación de la pobreza y reducir las desigualdades. Las dos cosas van de la mano y requieren mucho esfuerzo en el ámbito económico y financiero, es decir, tengamos claridad en que hacen falta inversiones productivas y en capital social. Si logramos trabajar de manera consistente y sistemáticas en estas líneas, seguro que la realidad mundial en 2030 en materia de desigualdad y de pobreza va a ser muy cercana a lo que esperamos. Tenemos las condiciones para lograrlo.

Hay muchos retos en muchos países, incluso México, aunque se ha avanzado mucho en esos temas, y los logros que se han tenido hasta ahora van a ser la base para el trabajo que hay que hacer de aquí en adelante.

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