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La diplomacia que salvó a chilenos

Nación 12/08/2015 04:50 Dennis A. García Actualizada 09:58

A 25 años del restablecimiento de las relaciones con el país sudamericano, EL UNIVERSAL consultó documentos inéditos de la SRE

Aquella mañana del 11 de septiembre de 1973 no había lugar más seguro que el edificio de una representación diplomática de otro país. El entonces embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez Corbalá, no dudó un instante en brindar refugio a cientos de chilenos tras el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet.

El ataque al Palacio de La Moneda y la muerte del presidente derrocado, Salvador Allende Gossens, marcaron en Chile el inicio de una dictadura y el rompimiento de las relaciones diplomáticas con México hasta 1990. 25 años después, ambos países mantienen una estrecha relación. Luego de asumir el poder la Junta Militar de Gobierno, encabezada por Pinochet, cientos de chilenos buscaban asilo por sentirse perseguidos. La misión diplomática mexicana fue precisamente acogerlos.

“Porque en esta noche negra que azota a mi país, México se ha destacado en la ayuda solidaria y pronta a nuestro pueblo”, escribió tres días después del golpe de Estado, Fernando Quijanes Parra, dirigente del Departamento Nacional Sindical, organismo del comité central del Partido Socialista, al exponer los motivos por los que quería salir de Chile.

Así como la historia de Quijanes, se pueden encontrar centenares en los documentos que guarda el archivo de la Dirección General del Acervo Histórico Diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), al frente de Jorge Fuentes. “Estas siete partes son de un grupo documental que se llama Dirección de Asuntos Diplomáticos, el tema es asilo chileno. Son cartas y solicitudes, así como la correspondencia entre la Cancillería en México con la representación en Chile”, comenta al mostrar a EL UNIVERSAL por primera vez los testimonios escritos de esta etapa histórica que marcó a miles de chilenos.

Los primeros en llegar a la embajada de México en Chile fueron los familiares del presidente depuesto Salvador Allende, entre ellos su esposa Hortensia Bussi, y dos de sus hijas, Carmen Paz e Isabel.

En una conversación telefónica, el entonces embajador Gonzalo Martínez Corbalá informaba que la señora de Allende aceptaba asilo y que a bordo de un avión especial llegaría a México junto con el embajador y un grupo de 120 asilados.

En un cable urgente, fechado el 14 de septiembre, el embajador mexicano señalaba también que una fuerza de carabineros iniciaba un cordón alrededor de la embajada mexicana en Santiago para evitar que más chilenos llegaran a buscar asilo. Un día después, Hortensia Bussi y su familia abandonan su país para encontrar refugio en México.

Más peticiones de asilo

El número 2221701 era el carnet de identidad de Patricio Hevia Rivas, un médico que solicitó asilo a México el 15 de enero de 1974 porque en su país lo acusaban de formar parte del “plan Z”, un supuesto proyecto del gobierno de Salvador Allende para una insurrección armada.

“Por la larga tradición de democracia y humanismo que tiene México, por la acogida segura y fraternal que México y su pueblo siempre ha dispensado a todos los perseguidos”, se lee en la petición que hizo Reinaldo, un brasileño fotógrafo que radicaba en Chile.

Alberto Rodríguez Rodríguez, dirigente del Partido Socialista, expone que quiere ir a México “por su tradición libertaria y acogedor de perseguidos, y la similitud que tiene con el chileno, y por tanto no sentirse extraño en otra tierra”.

Luego de permanecer refugiados en la representación mexicana, comienza el exilio de chilenos. Una de las comunicaciones oficiales, del 20 de septiembre de 1973, menciona que hay dificultades en los vuelos de prueba con la aeronave DC-9, por lo que se solicita otro avión para llevar a un grupo considerable de personas. “Número aproximado total a transportar esta fecha 220, repito, 220”, indica el oficio de la embajada de México en Chile.

En el vuelo de Aeroméxico DC8, el 25 de septiembre de 1973, viajaría el embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez Corbalá, junto con Raúl Valdés, de la Cancillería mexicana. Ahí también iba José María Bulnes Aldunate, filósofo.

El 26 de septiembre, la embajada de México en Chile informa a la Cancillería que hay 30 mexicanos que prestan su servicio en la misión, además de sus familias. Entre ellos, el consejero Miguel González y el Cónsul Héctor Mendoza.

Ahí también está el agregado cultural Pascual Martínez Duarte, junto a su familia; el consejero comercial, Alberto Rodríguez Cruz; los cancilleres Carlos Guadarrama, Salvador Gómez Escobar y Virginia Vázquez; además del agregado militar y aéreo, coronel Manuel Diay Escobar, junto con su esposa e hijo; y sus ayudantes, capitanes Orlando Carrillo y Mario del Valle.

En la lista que permanece en la SRE, con los nombres de los chilenos a quienes México les concede asilo, Laura Allende Cossens, hermana del presidente depuesto, aparece en el número cuatro. Los vuelos seguían para trasladar asilados. En el 421 de Canadian Pacific, más de 25 personas lograron cobijo en México el 8 de noviembre de 1973. Al año siguiente el gobierno mexicano rompe relaciones diplomáticas con el general Augusto Pinochet, y se retomaron en 1990 bajo el mandato de Patricio Aylwin.

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