Espacio Docente para el bienestar y la práctica

La emergencia sanitaria por el Covid-19 nos ha impuesto un necesario confinamiento social que está transformando la vida de las personas y sus capacidades productivas en un complejo proceso que ha puesto a prueba, entre otras consecuencias visibles e inmediatas, nuestra capacidad de adaptación y flexibilidad como sociedad y como individuos. Docentes y alumnos de todos los niveles han migrado de los modelos educativos presenciales a los de enseñanza a distancia con la misma velocidad con que transcurren los acontecimientos.

Se repite la historia

En torno al sistema de justicia, durante muchos tiempos ha prevalecido en el país la idea —no errada— de que en las cárceles solo se encuentran personas pobres que no pudieron pagar una buena defensa.

En los últimos años se agregó un juicio más —tampoco nada errado— en el cual se afirma que los narcotraficantes y sus cómplices que son detenidos, en poco tiempo recuperan su libertad.

Guardián de la democracia

Después de muchos siglos de hablar de ella, no podemos establecer a plenitud, una definición que a todo mundo deje conforme. ¿Qué es la democracia? Las civilizaciones de la antigüedad que generaron el concepto, se integraban por grupos totalmente distintos, en relación con nuestra circunstancia actual. Hay tantas definiciones como pensadores y teóricos de la política, la han descrito, en los últimos dos siglos.

Población con doble riesgo

La emergencia que desató la amenaza del coronavirus ocasionó que el sistema de salud de todos los países se enfocaran en combatirlo y en contenerlo. En México decenas de hospitales fueron “reconvertidos”, dejaron de prestar servicio de manera general para atender solo a pacientes con síntomas de Covid-19.

Hasta ahora la estrategia ha dado resultados positivos porque los hospitales no se han visto rebasados en su capacidad de atención. A pesar de ello hay un sector que ha quedado marginado y hoy reclama que no lo olviden.

Cuatro ideas dañadas por la pandemia

El Covid-19 no sólo mata gente, también mata ideas. Y cuando no las mata, las desprestigia y debilita. Las ideas tradicionales sobre oficinas, hospitales y universidades, por ejemplo, no sobrevivirán incólumes a las secuelas económicas de la pandemia. Tampoco lo harán algunas de las ideas más globales sobre economía y política. Estas cuatro, por ejemplo:

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