¡Un poco de respeto!

¿Para qué sirve la policía en el DF? nos espetó un profesor a alumnos del ITAM hace varias décadas. Para preservar la paz pública, contestaron algunos. Para que no haya tanto robo, agregaron otros. Para robar ellos mismos, rieron puntillosos algunos más.

‘Déjenme decirles una cosa’, acotó el profesor. ‘La policía está para proteger los intereses de los ricos y los poderosos. Sirve para que los pobres y hambrientos al oriente del Valle de México no se nos echen encima a quienes vivimos en la comodidad del poniente’.

México necesita verse en el espejo de Minneapolis.

Brutalidad aquí y allá

Lamentablemente la brutalidad policiaca es algo que trasciende fronteras, y mientras en Estados Unidos siguen cobrando mayor fuerza las protestas por la injustificable muerte del afroamericano George Floyd a manos de la policía de su país, en México ha comenzado a brotar una ola de indignación tras conocerse el deceso de un jalisciense en condiciones similares en la zona metropolitana de Guadalajara.

Gobernar con la realidad, no contra ella

Hay una gran distancia entre las intenciones de un gobierno y su capacidad para llevarlas a cabo. Cerrar esta brecha entre ideales y realidades requiere varias cosas. Primero se necesita Estado: instituciones y presupuestos. Luego se necesita un amplio acervo de técnica y capital humano: servidores públicos capaces de hacer funcionar desde los hospitales y las escuelas hasta la diplomacia, la seguridad o las comunicaciones.

Los árbitros de la verdad

Es muy probable que quien lea estas líneas haya llegado aquí a través de las redes sociales.

Según los datos, en particular a través de un post de Facebook: esa plataforma domina la conversación global y por mucho.

Si no llegó por Facebook, quizás lo haya hecho –en mucho menor manera– a través de Twitter, sitio que en el imaginario colectivo es pensado como el lugar donde trasciende toda la información, pero en realidad es una comunidad bastante pequeña.

Ciudadanos ejemplares

La clase política, únicamente interesada en sus procesos con excepciones, subestima a los ciudadanos. El paternalismo acentuado de este régimen, cuya justificación es el rédito político, se topa una vez más con la responsabilidad de la ciudadanía. Algo semejante podría decirse de los partidos de oposición-no oposición, de presencia ausente, inflexiblemente desorientada. Unos y otros hablan a los mexicanos como si estos los oyeran, como si prestaran atención a un discurso previsible e irrelevante, miope y confinado a sus propios intereses.

Primero es lo primero

El once de mayo de este año, las y los Comisionados integrantes del Pleno del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México (INFO CDMX), aprobaron por unanimidad un importante Acuerdo por el que se redujo el presupuesto de egresos del ejercicio fiscal 2020 de dicho órgano garante, con motivo de la emergencia sanitaria derivada del COVID-19.

Primero los caprichos del presidente que los derechos de las víctimas

Uno de los argumentos que utilizo Morena para oponerse a las reformas a la Ley General de Víctimas (LGV) en noviembre del 2016 fue que éstas implicaban un recorte en el presupuesto para la atención a las víctimas del delito y de violaciones de derechos humanos. Aun cuando ese argumento era falso, se envolvieron en esa bandera con un discurso que supuestamente defendía los derechos de este grupo de personas.
 

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