Llega Rousseff para superar "distanciamiento"

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff fue recibida en el aeropuerto por los secretarios Juan José Guerra (Medio Ambiente) y José Antonio Meade (SRE). (Foto: RAMÓN ROMERO. EL UNIVERSAL)
Nación 26/05/2015 03:00 Natalia Gómez y Pierre Marc René Actualizada 03:07
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La presidenta Dilma Rousseff llega a una visita de Estado en medio de una crisis interna provocada por la corrupción de funcionarios de su gobierno.

Los internacionalistas de la Universidad Iberoamericana, Pía Taracena, y de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Martín Íñiguez, coinciden en que esta gira por México beneficia al gobierno brasileño para dar una pausa a la situación al interior de su país. Ambos concuerdan en que tanto el gobierno mexicano como el brasileño llegan debilitados por cuestiones internas de temas que tienen que ver con la corrupción, la violencia y la economía.

“En Brasil hay movilidad social que pone en riesgo la gobernabilidad del país, en México hay descontento pero no hay movimientos que ocasionen esta inestabilidad”, indica Íñiguez.

El especialista opina que el encuentro será exclusivamente beneficioso y conveniente para Brasil porque México no es una potencia económica sino simplemente un socio minoritario que conviene a sus intereses. Identifica también que México no es más un rival por el liderazgo regional.

En tanto, Taracena indica que ambos países, ante la debilidad que experimentan, pueden, a partir de los lazos económicos que pretenden reforzar, dinamitar un trabajo bilateral que tenga beneficios regionales o globales.

“Es una visita importante porque son los dos gigantes del continente y es momento oportuno para poder redefinir la relación con México en aspectos económico y político”, subraya.

La académica explica que el alejamiento entre Brasil y México se registra desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, por lo que el pendiente es mejorar las relaciones.

Explica que la rivalidad vino por el juego del propio de Brasil como potencia media en un contexto en donde toda la década pasada tuvo economía muy fuerte. “México no se asume como potencia porque lo relaciona con un concepto imperialista”.

La rivalidad entre ambos países se acentuó, señala la académica de la Iberoamericana, Pía Taracena, por la actuación de la oposición priísta cuando no estaba en Los Pinos, la que trató de crear una visión de que los panistas no sabían de política exterior y habían “cedido” el lugar de “liderazgo” regional cuando ellos gobernaban.

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