18 | FEB | 2019
José Ugaz, Presidente de Transparencia Internacional (ALEJANDRO BOLIVAR. EFE)

“Un caso típico de crimen global”

11/12/2016
01:37
MARIANA TIMÓTEO DA COSTA O GLOBO
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Dos tercios de la humanidad padecen corrupción; AL, encimade la media, alerta

Sao Paulo.— El impacto del Lava Jato en América Latina es “tremendo”. Así lo señala José Ugaz, presidente de la organización Transparencia Internacional, quien alerta de lo negativo que es para la región estar por “encima de la media” en cuanto a niveles de corrupción.

¿Cuál es el impacto del Lava Jato en América del Sur y Central?

—Tremendo. Primero, porque había mucha gente en esos países que sospechaba que las empresas brasileñas pudieran estar involucradas en prácticas corruptas, pero pese a ello nadie decía nada. Nosotros detectamos que esas empresas eran ejecutoras de obras de infraestructura enormes en al menos siete países de la región, y en lugares como Panamá y Perú ya hay investigaciones significativas en desarrollo, luego de las revelaciones del Lava Jato en Brasil.

¿Una confesión de Odebrecht puede ayudar a aclarar los casos de corrupción en esos países?

—Seguramente sí. Cualquier información que puedan entregar los altos ejecutivos de esas empresas va a tener un impacto enorme en las investigaciones internas de cada país.

Como organización internacional, ese es un gran interés nuestro. Estamos intentando establecer un nivel de comunicación entre todas las investigaciones, y existe la oportunidad de abrir una investigación internacional, sobre la cual hablamos con el juez [Sergio] Moro y el fiscal Deltan Dellagnol.

Se trata de un caso típico de crimen global, que involucra a un conjunto de jurisdicciones y que, a medida que se va generando información en Brasil, con esas confesiones premiadas de los principales actores involucrados en el esquema, ciertamente tendrá tremendo impacto en otros países.

¿Cómo se da la cooperación entre los países?

—Iniciamos un proceso en cada uno de los países involucrados en los que Transparencia Internacional tiene operaciones. Solicitamos información sobre los contratos firmados con empresas de Brasil. El nivel de respuesta fue muy diferente. Chile y Perú dieron suficiente información. En otros países, como Venezuela, fue cero.

La idea era que nosotros, como representantes de la sociedad civil, evaluamos esta información y reportemos sobre ella. Entonces pensamos en aplicar un artículo de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, que permite realizar investigaciones conjuntas. Las autoridades de Brasil comenzarían a tener reuniones y establecer una comunicación con los otros países. La estrategia final sería tener un panorama general y no cosas bilaterales que no permiten ver todo el espectro. Todavía estamos pensando en esa posibilidad, le mencionamos eso a Moro.

¿Hay un límite para el Lava Jato? ¿La operación terminará?

—Tiene que tener un fin. Los riesgos de una cosa interminable es que el pueblo se olvide o pierda interés en el caso, dejando de apoyarlo. Por otro lado, hay ataques de la clase política, de los involucrados, de las empresas. La población debe estar siempre informada acerca de lo que se trata la corrupción.

¿Por qué somos tan corruptos y quién paga el precio por ello?

—Nuestro mapa de corrupción muestra que dos tercios de la humanidad padecen de niveles de corrupción, pero América Latina está siempre por encima de la media, una situación bastante negativa. Son muchos factores.

El financiamiento de la política es uno de ellos, hay razones históricas: el patrón colonial que prevaleció, que nunca honró la meritocracia para cargos de poder, pero los compraba. El clientelismo que se estableció en las colonias se mantiene hasta nuestros días. Tiene que ver la forma como se organizó la administración, no fuimos criados para prestigiar carreras públicas como en otros países.

Por eso la institucionalidad de nuestros países es muy precaria, la corrupción está en la fuente de casi todas nuestras naciones, con poderes judiciales débiles, ineficientes, etc. Hay bajos niveles de educación, que no permiten a la población distinguir lo que es débil de lo que no. Países sin tradición democrática, muchos sujetos a golpes de Estado. La corrupción es compleja y multifactorial. Es un impuesto que quienes pagan son los más pobres. Una estrategia que, como organización, estamos tratando de adoptar a nivel internacional es de cómo la corrupción afecta a los derechos humanos.

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