Marrakech, Marruecos.— El secretario estadounidense de Estado, John Kerry, apeló ayer a argumentos económicos y hasta a “la seguridad nacional de Estados Unidos” para que el presidente electo de su país, Donald Trump, se tome en serio el cambio climático y no rompa los acuerdos al respecto que Washington ha firmado.

En un apasionado discurso de una hora pronunciado en la ciudad marroquí de Marrakech, donde tiene lugar la cumbre sobre el clima (COP22), Kerry no citó en ningún momento por su nombre a Trump, quien ha llegado a definir el cambio climático como “un cuento chino” y ha prometido, durante la campaña electoral, anular el Acuerdo de París.

Las consecuencias del cambio climático, científicas, económicas y humanas “son hechos, no opiniones ni tampoco eslóganes políticos”, y en ese sentido “nadie tiene derecho a tomar decisiones [sobre políticas climáticas] basado solamente en ideologías”, dijo.

Para entender las consecuencias del calentamiento de la tierra, Kerry recomendó hablar con militares, por ser los que entienden “las amenazas a la seguridad nacional” derivadas de las catástrofes humanas a causa del clima, así como con científicos o con líderes religiosos. Y aquí apeló a alguno de los argumentos a los que Trump puede ser especialmente sensible: “Invertir en energía limpia es un buen negocio”, señaló, para luego advertir que la falta de acción contra el calentamiento global sería “un fracaso moral, una traición de consecuencias devastadoras”.

Por lo pronto, el gobierno estadounidense envió a Naciones Unidas una estrategia para “descarbonizar” su economía a mediados de siglo, en la que se detalla la “hoja de ruta” para alcanzar una ambiciosa reducción de emisiones de 80% en 2050 respecto a los niveles de 2005.

El documento, de 11 páginas, aborda la reducción de emisiones del sistema eléctrico, el transporte, la agricultura, los residuos, así como la forma de aumentar el secuestro de carbono por parte de bosques y suelos y de cómo disminuir las emisiones de CO2 (metano o gases fluroados”.

En la actualidad, Estados Unidos tiene en marcha un compromiso de reducción de emisiones de 17% para 2020 y de entre 26 y 28% para 2030 respecto a 2005.

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