La sombra de Perón, en gobierno de Ortega

El presidente de Nicaragua postula como su candidata a la vicepresidencia a su esposa, Rosario Murillo; es el segundo caso en América en el que un matrimonio se registra en una papeleta electoral, el otro se dio en Argentina

Rosario Murillo, primera dama de Nicaragua, con Daniel Ortega, presidente del país, en imagen del 19 de julio pasado (OSWALDO RIVAS. REUTERS)
Mundo 04/08/2016 01:50 José Meléndez Corresponsal en Centroamérica Actualizada 10:13

El comandante José Daniel Ortega Saavedra emuló al general Juan Domingo Perón Sosa y ambos casos son únicos en América: postularse como candidatos presidenciales, pero con sus esposas como aspirantes vicepresidenciales en una misma papeleta.

Para las elecciones de septiembre de 1973, luego de retornar a Argentina, tras haber gobernado por victorias electorales de 1946 a 1952 y de 1952 hasta que en 1955 fue derrocado e inició un exilio de más de 27 años, Perón se postuló como candidato presidencial por el Partido Justicialista y designó a su esposa, María Estela Martínez Cartas, como aspirante a la vicepresidencia.

Con 78 años y siendo presidente, el general murió el 1 de julio de 1974 y su esposa, viuda y primera dama, con 43, le reemplazó, pero fue derrocada en marzo de 1976 por los militares que impusieron un régimen dictatorial que gobernó hasta diciembre de 1983, en una de las épocas más tenebrosas de represión sufridas por Argentina. Martínez vive en España.

Para los comicios de noviembre de 2016, como gobernante de Nicaragua a partir de 2007 y ahora con opción de reelegirse de manera consecutiva e indefinida por otros cinco años, Ortega se lanzó en junio pasado por séptima vez desde 1984 como candidato a la presidencia por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y escogió a su esposa, Rosario María Murillo Zambrana, como candidata a la vicepresidencia.

Con 70 años (cumplirá 71 en noviembre próximo) y con problemas de salud acumulados en los últimos años, el comandante busca garantizarse la continuidad del “orteguismo” mediante la designación de Murillo, de 65, en un cargo de relevo inmediato y directo al menos hasta 2021—ya él con 75 y ella con 69—con el control asegurado de los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral, y del Ejército y la Policía. Ortega gobernó de facto de 1979 a 1985 y por comicios de 1985 a 1990, cuando perdió en elecciones.

Con maniobras judiciales y electorales, Ortega dejó a la oposición fuera de los comicios. En junio pasado, la despojó de la representación del Partido Liberal Independiente, ahora en poder de dirigentes afines al mandatario, y la semana anterior destituyó a 28 diputados opositores electos en 2011, con lo que la Asamblea Nacional (Congreso unicameral) está bajo control del gobernante.

La pareja Ortega y Murillo —que desoye los cuestionamientos— buscará legitimar a su dictadura en noviembre, dijo la socióloga nicaragüense Sofía Montenegro, directora del Centro de Investigaciones de la Comunicación, ente no estatal de análisis de Managua.

La consulta será “una farsa”, pero Murillo requiere “dirimir por esa vía el derecho de sucesión política ante un Ortega septuagenario, viejo y enfermo. Necesita aunque sea una farsa electoral, para darse un baño de votos que le den la apariencia de legitimidad” y resolver la sucesión, adujo.

“No puede esperar hasta 2021 para conseguirlo, porque Daniel se puede morir cualquier día”, dijo Montenegro al diario La Prensa.

Seis americanas. La diferencia de Perón y Ortega, con otros presidentes o ex mandatarios cuyas esposas o viudas alcanzaron la presidencia en América, es que escogieron a sus cón- yuges como compañeras de fórmula electoral. La panameña Mireya Moscoso, viuda de Arias, en Panamá; la guyanesa—estadounidense Janet Rosemberg, viuda de Jagan, en Guyana; y la argentina Cristina Fernández, viuda de Kirchner, en Argentina, llegaron a ser presidentas pero nunca fueron aspirantes vicepresidenciales en la papeleta de sus maridos.

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