Calles venezolanas, en poder del hampa

Venezolanos, durante un acto en Caracas en memoria de sus seres queridos, muertos por la inseguridad y la violencia (ARCHIVO. EFE)
Mundo 03/07/2016 01:45 CARMEN VICTORIA INOJOSA Actualizada 09:16

Caracas.— Las noches en Caracas están en mute. Los choques de cervezas, seguidos de la frase “que se repita” permanecen atrapados entre paredes donde el atractivo es un sofá y un programa de televisión. Aunque la delincuencia no tiene horario, cuando se vive en una de las 50 ciudades más violentas de mundo lo más inteligente es evitar exponer la vida por una noche de diversión.

El sociólogo y director Asociación Civil Paz Activa, Luis Cedeño, señala que este fenómeno lleva varios años: “Se ha ido desactivando la actividad nocturna ante el aumento exponencial de los índices de inseguridad”. El miedo de estar en la calle es tal que la Encuesta de Condiciones de Vida de 2015 reveló que 63% de las personas han restringido sus actividades cotidianas en cuanto a diversión y recreación. Pero, además, 9 de cada 10 personas consideran que la violencia ha aumentado en el país. Aunque la mayoría de los venezolanos están preocupados por la inflación y la escasez, la inseguridad ha sido la principal angustia de los ciudadanos por años.

El director del Observatorio Venezolano de Violencia, Roberto Briceño León, explica que el auge delictivo genera a su vez una conducta de inhibición que produce un ciclo perverso: “Al haber menos gente en la calle, la ciudad se vuelve más insegura; en consecuencia, la gente siente temor de salir”. Agrega que 7 de cada 10 caraqueños ya no salen a recrearse, mientras que 4 de cada 10 limitan los lugares de trabajo o estudio por temor a ser atacados, sobre todo en los horarios nocturnos.

Ese temor no es sólo una sensación. En los primeros 6 meses de este año fueron ingresados a la Medicatura Forense de Bello Monte 2 mil 826 cadáveres (hasta el 30 de junio). La cifra de muertes violentas, aún parcial, es 4% más elevada que la contabilizada de forma extraoficial en el primer semestre de 2015. Además se ha registrado el homicidio de 82 mujeres y 70 funcionarios policiales y militares en el área metropolitana de Caracas. En los primeros cinco meses de 2016 la cifra de secuestros se había elevado 175% respecto al mismo periodo del año anterior, según el Instituto de Ciencias Penales y Criminológicas de la Universidad Santa María. Caracas y Miranda concentraban la mayor cantidad de plagios.

La Encovi indica que la mayoría de las personas sienten miedo de ser atacadas o robadas en todas partes. Briceño asevera que “se ha ido perdiendo el derecho al disfrute de la ciudad. Las personas están presas en sus casas, mientras que los delincuentes están libres en las calles”.

Los hábitos sociales comienzan a cambiar. Antes, los venezolanos caminaban por los bulevares, salían a cenar. Ya no. “La ciudad se ha ido deshumanizando, no es capaz de ofrecer espacios para hacer ciudadanía. Cada vez se utiliza menos, mientras es copada por acciones ilícitas”, agrega Cedeño.

El cerco que impone la delincuencia en la ciudad nocturna también tiene consecuencias económicas. “Se pierden aproximadamente 30 puntos en el Producto Interno Bruto cuando el tercer turno laboral, el horario nocturno, deja de existir”, asegura Cedeño.

Un tercio del sector económico de la capital está afectado por esta razón, expone el director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas, Víctor Maldonado: “El horario de 6:00 pm y 9:00 pm ha dejado de ser importante. Esto provoca recesión en un sector que ya es recesivo. Si las ciudades se apagan temprano hay menos capacidad de consumo y empleo”. Eventos artísticos como “Por el medio de la calle” no se realizan desde 2013, en lo que fue su octava edición. “La ruta nocturna”, no se organiza desde finales de 2014. Caracas pierde sus noches en manos del hampa. El Nacional

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