Reelección de Rajoy se dificulta

España entra en un vacío de gobierno, tras voto fragmentado; Incertidumbre desploma la bolsa española; partidos buscan pactos

El presidente de España, Mariano Rajoy, hizo ayer un llamado a todas las fuerzas políticas para lograr un acuerdo que le otorgue la investidura (SUSANA VERA. REUTERS)
Mundo 22/12/2015 01:50 Ana Anabitarte Madrid Actualizada 05:21

Un día después de las elecciones generales celebradas en España ni los ciudadanos ni los mercados saben si el mandatario en funciones, el conservador Mariano Rajoy (Partido Popular, PP), logrará los apoyos suficientes para ser investido presidente; si el líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, conseguirá formar una coalición de izquierdas; o si será necesaria la convocatoria de nuevos comicios. Los resultados mostraron el fin del bipartidismo y un hemiciclo fragmentado, en el que tanto PP (123 diputados) como PSOE (90 diputados) necesitarán el apoyo de al menos dos formaciones políticas para lograr los 176 diputados de la mayoría absoluta necesaria para gobernar. O en segunda votación, la abstención de alguno de ellos.

Por eso ayer, Rajoy quiso tranquilizar a unos y a otros, y tras la reunión del Comité Ejecutivo de su partido compareció en rueda de prensa, para dar un mensaje de calma. Dijo que hará “todo lo que pueda para conseguir entendimiento entre fuerzas políticas y formar un gobierno estable”, confió en que “el PSOE actúe con responsabilidad y esté a la altura”, y reconoció que “lo peor que le podría pasar a nuestro país es que no se pudiera gobernar”.

Señaló que la fragmentación del nuevo Parlamento “no puede ser un elemento de parálisis, bloqueo o inacción, porque sería enormemente negativo para los intereses generales de todos”. “España no puede permitirse un periodo de indefinición política que dé al traste con los avances conseguidos en estos dos años”, apuntó. Por eso insistió en que abordará el diálogo con los demás partidos “con generosidad, amplitud de miras y la vista puesta en el interés general de España”.

El resto de partidos políticos también hicieron balance del resultado, analizaron las posibilidades que tienen de gobernar y empezaron a pensar en los posibles y difíciles pactos que serán necesarios para evitar otros comicios.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), clave en el nuevo escenario, tras la reunión de su Ejecutivo federal en la que se analizaron los resultados, en voz de su secretario de organización, César Luena, quiso dejar claro que no apoyará a Rajoy en la votación de investidura. Con lo cual por mucho que los 40 diputados de Ciudadanos apoyen al mandatario o se abstengan, no saldrá investido presidente puesto que también los 69 curules de Podemos votarán en contra. Lo que sí podría ocurrir es que en la segunda votación, en la que Rajoy sólo debe ganar por mayoría simple (más votos en favor que en contra), los 90 diputados del PSOE y los 40 de Ciudadanos se abstuvieran.

Otra opción sería que el propio Sánchez lograra una coalición de partidos de izquierda en la que también necesitaría el apoyo de los diputados nacionalistas, algo con lo que no está de acuerdo una buena parte del partido, quienes se oponen a que haya un referéndum de independencia en Cataluña, o a que se pacte con partidos que la defienden. Luena no quiso responder sobre esa posibilidad.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, vencedor de los comicios al pasar su formación de 0 a 69 diputados, lograr 20% de los votos, y colocar a Podemos como la tercera fuerza más votada, propuso “una hoja de ruta de cambio constitucional”. Dijo que no era hora de pactos, sino de estadistas y subrayó la necesidad de estar “a la altura de Estado”.

Se mostró dispuesto a apoyar una votación de investidura de Sánchez a cambio de que éste acepte cinco condiciones: la reforma de la ley electoral, el blindaje de los derechos sociales en la Constitución, la prohibición constitucional de las puertas giratorias [que los miembros del Ejecutivo no puedan formar parte de consejos de administración una vez dejen el cargo], la independencia de la justicia y el derecho a decidir en Cataluña [que haya un referéndum sobre la independencia].

Consciente de que este último punto es el más difícil de aceptar para los socialistas, puesto que se oponen a la consulta y abogan por un federalismo, comentó que “si los señores que mandan en el PSOE y que han hablado no entienden que España es un país diverso y plurinacional están entregando el país a Rajoy”.

Iglesias también fue cuestionado sobre la convocatoria de nuevas elecciones. Defendió que “ahora es tiempo de dialogar y de tener altura de Estado”, aunque reconoció que “si las fuerzas del inmovilismo fuerzan un escenario de repetición, lo asumiremos”.

Por último, Albert Rivera, líder de Ciudadanos y cuarto con 40 diputados, reconoció que “lo más razonable sería que Mariano Rajoy intentara formar gobierno en minoría”, anunció que su partido se abstendría en dicha votación y pidió al PSOE que decida lo que va a hacer, si se va a abstener también o va a intentar formar un gobierno “con once partidos”, a lo que anunció que Ciudadanos votaría en contra. Sobre nuevos comicios aseguró que “España no está para repetir las elecciones”.

En tanto, la bolsa española se desplomó ayer por la incertidumbre política tras los comicios, que dejan a España con la formación de un nuevo gobierno en el aire. El selectivo Ibex 35, el principal indicador madrileño, se desplomó 3.62%, con lo que perdió el nivel de los 9,400 puntos al cierre de lo que fue la peor sesión desde septiembre. La prima de riesgo subió hasta los 122 puntos básicos, siete más que el viernes.

Con información de agencias

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