La herencia de la Casa Rosada: humedad y señales de TV prohibidas

En el sitio, por ejemplo, no se ve la señal de "Todo Noticias", emisión que Kirchner odiaba
(Foto: La Nación)
17/12/2015
13:03
La Nación - Argentina / GDA
Argentina
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Los funcionarios detectaron varios problemas edilicios y técnicos en las sedes gubernamentales. Denuncian desde "sobrepoblación de personal" hasta un serio deterioro de las instalaciones.

"Nos sentimos inquilinos de la Casa Rosada", dijo el jefe de Gabinete, Marcos Peña, a pocas horas de tomar el mando. La frase era una metáfora del poder, pero bien podría servir para ilustrar el desembarco físico de la gestión de Mauricio Macri en los despachos del gobierno. Como quien realiza un inventario de las instalaciones cuando alquila un lugar, el macrismo tomó nota de varios descuidos y de situaciones insólitas en las oficinas de la Casa Rosada y en Olivos.

Paredes con humedad, agujeros en los pisos, jardines descuidados, muebles destartalados, mala conexión de Internet y hasta la falta de canales de noticias son algunas de las herencias que dejó el kirchnerismo en las sedes oficiales.

La ex presidenta Cristina Kirchner había ordenado algunas reformas en Balcarce 50, como la renovación del comedor y la refacción de algunos baños. Pero otras instalaciones básicas quedaron descuidadas. El shock fue grande para los nuevos funcionarios que estaban acostumbrados a trabajar en las modernas oficinas de la jefatura de gobierno porteño de Parque Patricios. "Hay barandas que se mueven y carteles con la inscripción wet floor para ocultar huecos en los pisos", describió un estrecho colaborador de Macri a LA NACION. Y agregó: "En varias salas hay humedad en las paredes y hay baños en la planta baja que no tienen tapa".

Una de las sorpresas que se llevó Mauricio Macri al tomar posesión de su despacho llegó al encender la televisión: en la oficina presidencial del primer piso no se veía el canal Todo Noticias, la señal más odiada por Cristina Kirchner. "Creemos que había una orden para que no se pudiera ver la señal acá; es insólito", dijo una fuente de Presidencia.

En la jefatura de Gabinete, Peña se encontró con una suerte de centro de monitoreo de televisión. Con un estilo distinto a Aníbal Fernández, su sucesor decidió sacar la mayoría de los plasmas y sumar una amplia mesa de trabajo.

Mientras circulan por las oficinas de Casa Rosada, los miembros del equipo de Macri se van llevando distintas sorpresas. Colaboradores de la jefatura de Gabinete, de Presidencia y de la secretaría de Comunicación coincidieron en un diagnóstico: la superpoblación en casi todas las oficinas de la Casa Rosada. "Se ven 16 personas en oficinas de tres por tres [metros]. Hay dos hipótesis: o trabajaron todo este tiempo hacinados, o son ñoquis que no venían y ahora quieren ver qué será de su futuro. No lo sabemos bien todavía", manifestó un colaborador al tanto de todos los movimientos de la sede oficial.

En las oficinas de Comunicación, aseguran, algunos de los empleados que llegaron con Macri no tienen puesto y trabajan parados.

La flamante primera dama, Juliana Awada, ya advirtió que buscará darle "calor de hogar" a la quinta de Olivos. Tras una primera recorrida el fin de semana por el predio presidencial, el equipo encontró varios detalles para mejorar.

"Las plantas de la entrada a la casa presidencial estaban muertas; se nota que hace tiempo que nadie las riega", dijeron. Hay dos cuestiones que preocupan especialmente a Macri, que quiere cambiar lo menos posible sus costumbres domingueras: la cancha de tenis tiene musgo en las redes, y la de golf, el pasto crecido y descuidado. Además, fue notorio el poco uso que tuvo la sala de conferencias de Olivos. "El sonido funcionaba mal, el banner estaba roto. Nadie entró allí en mucho tiempo", advirtieron.

Tal como publicó Clarín, una de las primeras reformas que planean hacer es acondicionar un espacio para Gabriela Michetti adentro de la residencia presidencial. La vicepresidenta también tendrá un lugar en el primer piso de Balcarce 50.

En la sede de la gobernación bonaerense la situación es preocupante. Una silla completamente ajada acompaña una mesa blanca viejísimo y varios estantes destartalados en una de las cocinas de la gobernación bonaerense de La Plata. En los patios internos, las paredes se ven descascaradas y la humedad afecta a varios de los pasillos internos. Ésas son algunas de las postales que se encontró el equipo de María Eugenia Vidal. A los problemas edilicios, se agregan los operativos: "La conexión a Internet es espantosa, es muy difícil trabajar. Las computadoras son vetustas", dijo un colaborador de la gobernadora.

jlcg

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