11 | NOV | 2019
5
Guevara es una rebelde siria que se unió a las batallas en Aleppo en 2013, luego de que sus hijos murieron tras ser destruida su casa con los bombardeos de las tropas del presidente Bashar al-Assad (ARCHIVO REUTERS)

Mujeres, al pie de guerra

14/12/2015
04:30
DELIL SOULEIMAN AFP y ETHEL BONET El Tiempo
-A +A
El conflicto en Siria ya no es sólo cosa de hombres. De un lado, hay cristianas que dejan a sus familias para combatir en primera línea contra yihadistas; del otro, prostitutas y viudas que son reclutadas por el Estado Islámico para convertirse en suicidas

 "Añoro a mis hijos, pero lucho por su futuro"

(Hassaké, Siria)

Por: Delil Souleiman

Babilonia, una siriaca de 36 años, dejó a un lado su papel de madre y su trabajo para unirse a sus camaradas cristianas que combaten contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el noroeste de Siria.

“Echo de menos a mis hijos Limar (9 años) y Gabriella (6 años) y pienso en que deben de tener hambre, sed y frío, pero intento explicarles que lucho para proteger su futuro”, contó esta mujer robusta vestida con un traje militar.

Antes de ir al frente, Babilonia era peluquera. Fue su marido quien la animó a tomar las armas para “luchar contra la idea de que una mujer siriaca sólo vale para las tareas del hogar y el maquillaje”, según sus propias palabras. Su esposo también combate contra el EI en una Siria devastada por la guerra desde 2011.

Babilonia es parte de un batallón compuesto por decenas de mujeres siriacas bautizado “las fuerzas de protección de las mujeres de Mesopotamia”, en referencia a las regiones históricamente habitadas por esta minoría cristiana de Oriente, entre los ríos Tigris y Éufrates.

Los siriacos hablan y rezan en arameo. La mayoría es ortodoxa o jacobita y una minoría, católica, que se unió a Roma en el siglo XVIII. Están presentes en Líbano, Siria, Irak e India.

El entrenamiento de la primera promoción del batallón femenil finalizó en agosto, en la ciudad de Al-Qahatani (Tirbe Sipiyé en kurdo y Kabre Hyore en siriaco) en la provincia de Hasaka.

“Soy cristiana practicante y pensar en mis hijos me hace más fuerte y determinada en mi lucha contra Daesh (acrónimo árabe del EI)”, explicó Babilonia con una mirada penetrante.

Lucia, de 18 años, abandonó sus estudios para luchar, como su hermana, en contra de la voluntad de su madre.

La batalla de Al-Hawl fue la primera pelea de Lucia, la primera también en la que las mujeres siriacas iban al frente junto a las Unidades Kurdas de Protección Femenina.

Esta joven estaba inscrita en una campaña de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que permitió la reconquista de decenas de ciudades y de granjas en manos de los yihadistas del EI, como la localidad de Al-Hawl, el 13 de noviembre. Las FDS, que reagrupan combatientes kurdos, cristianos y árabes, fueron creadas hace dos meses para pelear contra los yihadistas en el noreste de Siria y reciben el apoyo de Washington en la región.

Ormia, de 18 años, también participó en la batalla de Al-Hawl. “Estaba aterrorizada por el ruido de los cañones, pero el miedo se disipó rápidamente. Me gustaría mucho estar en primera línea en la lucha contra los terroristas”.

Las mujeres reciben entrenamientos militares, deportivos y académicos para resistir a la tensión de los combates y manejar las armas.

El batallón formado recientemente no tiene mucha experiencia y sus responsabilidades militares se limitan principalmente a la protección de localidades y de regiones de mayoría cristiana en la provincia de Hasaka.

Siempre sonriente, Ithraa, de 18 años, afirmó que se enroló en estas fuerzas hace cuatro meses para defender la causa siriaca, “pues somos una comunidad oprimida por los demás”.

Algunas combatientes mencionaban lo que está grabado en su memoria colectiva como la masacre de Seyfo —genocidio asirio—, perpetrada en 1915 por los otomanos contra decenas de miles de siriacos, asirios y caldeos, en el sureste de Turquía y el noroeste de Irán.

“Queremos evitar que los yihadistas repitan una nueva masacre como la cometida por los otomanos cuando intentaron borrar nuestra identidad cristiana y siriaca”.

Los siriacos representan en Siria 15% del 1.2 millones de cristianos. Temen sufrir el mismo destino que los cristianos de Irak, víctimas de los abusos de grupos yihadistas.

...............................

“¿Extrañas a tu esposo? Conviértete en mártir”

(Beirut)

Por: Ethel Bonet

El grupo yihadista Estado Islámico (EI) está reclutando a mujeres para engrosar las filas de sus batallones de suicidas a la espera de una inminente ofensiva terrestre en Al-Raqa, liderada por las fuerzas kurdas y milicias árabes, aliados de Estados Unidos en Siria.

En los dos últimos meses las fuerzas anti-EI han avanzado hacia Al-Raqa con el apoyo de los ataques aéreos liderados por EU, capturando ciudades controladas por los yihadistas al norte y al este de la capital del EI en Siria. Esto, sumado a la campaña de bombardeos franceses sobre Al-Raqa, ha puesto en alerta a los combatientes del EI.

Así, el EI empezó a defender uno de sus feudos “cavando túneles, construyendo fosas en las entradas de la ciudad y han introducido el elemento femenino directamente en la batalla”, dice Abu Mohamed, activista de la plataforma Al-Raqa está siendo sacrificada en Silencio.

Según el activista, el batallón de Al-Jansa, una especie de policía religiosa femenina del EI, formada en febrero del 2014, se encarga de reclutar mujeres. Son las más devotas y despiadadas, y son temidas entre la población civil. Al-Jansa también busca novias vírgenes para casarlas con los combatientes. La mayoría de esta policía religiosa femenina fueron prostitutas de Al-Raqa que se unieron al EI para evitar la lapidación.

Las yihadistas de Al-Jansa, que tienen ojos en cada rincón del califato islámico, visitan en su casa a ex esposas y viudas de combatientes del EI y las seducen para que sigan prestando sus servicios al grupo de Abu Bakr al-Baghdadi.

Generalmente, suelen acercarse a mujeres jóvenes, familiarizadas con el EI, que se quedaron solas y les hablan de “la necesidad de involucrar a las mujeres para proteger Al-Raqa de un ataque inminente, y que la defensa de la ciudad es el deber de todos”, señala Abu Mohamed.

Pero la oferta que les hacen no es la de coger un kalashnikov para luchar y defender la ciudad, sino la de convertirse en mártires a través del suicidio. Abu Mohamed explica que una mujer egipcia, viuda de un yihadista, se acercó a una miembro de Al-Jansa para ofrecerse como esposa de un combatiente del EI y ésta le dijo: “Estoy segura de que echas de menos a tu marido. ¿Qué te parece hacer una operación suicida y reencontrarte con tu esposo en el cielo. Te convertirás en una mártir, nosotros te enseñaremos cómo hacerlo y te daremos todo el dinero que quieras”.

“El Corán no da un rol especifico a las mujeres en la Yihad. Su papel es dar a luz a los hijos de los muyahidines (guerreros santos) y enseñarles para que sigan perpetuando la estirpe de los muhayidines”, dice el coronel retirado Nizar Abdelkader. “El papel activo de la mujer en la yihad es un fenómeno nuevo que se está produciendo en Siria e Irak”, señala el experto libanés, quien considera que el EI empezó a usar a mujeres suicidas en sus operaciones, pues sus enemigos “nunca esperan que una mujer vaya a inmolarse”.

A juicio de Abdelkader, el hecho de que el EI esté utilizando a mujeres y niños en misiones suicidas es “un síntoma de que no tiene suficientes escuadrones suicidas y le resulta difícil reclutar a nuevos combatientes yihadistas para este tipo de operaciones”.

El perfil de la mujer yihadista se repite. “Son jóvenes que han sido ofrecidas como esposas de combatientes del EI, como medio de salvación de una vida de pobreza y necesidad. Pero después de unos meses las han cambiado por otras mujeres”, explica el experto.

“Se sienten solas; han perdido su estatus social. Entonces, son captadas de nuevo por miembros de Al-Jansa que les garantizan que el EI va a cuidar de su familia y les ofrecen grandes sumas de dinero antes de llevar a cabo la operación suicida como garantía”, concluye Abdelkader.

TEMAS RELACIONADOS

Mantente al día con el boletín de El Universal

Comentarios