20 | MAR | 2019
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José Vales. Desde el Cono Sur

14/12/2015
07:26
José Vales / Corresponsal
Buenos Aires
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Campo minado

Los primeros días del postkirchnerismo parecen dedicados al desmonte de un sistema económico perverso y a ir detectando las minas que el gobierno saliente fue dejando en el camino. Es aún demasiado pronto para ir analizando a una nueva administración, con apellidos de otros tiempos más neoliberales, que apela a la diferenciación permanente con lo que se fue.

Hoy, el presidente Mauricio Macri, dejará sin efecto las retenciones impositivas a los granos, y una rebaja a la soja. Ya se reunió con los gobernadores, algo inédito en los últimos 12 años y recibió a cada uno de sus ex contrincantes en las elecciones para acordar ciertas políticas conjuntas. Y es que la herencia es demasiado pesada para tratar de administrarla solo.

Hasta aquí, va cumpliendo algunas de sus promesas de campaña a costas de lastimar más las deterioradas finanzas del Estado. En las próximas horas deberá unificar el tipo de cambio, mientras espera el ingreso de dólares para poder paliar el ajuste que se vislumbra inevitable.

Mientras el macrismo avanza con pies de plomo, van aflorando en la superficie restos de lo que fue el poder kirchnerista. Una investigación periodística, dio cuenta este fin de semana, que el ex ministro de Planificación y actual diputado nacional, Julio De Vido, había contratado la compra de un barco de gas licuado por 57 millones de dólares en un contrato realizado con una empresa en España. El buque no llegó nunca y el contrato terminó en las manos de una empresa vinculada a Roberto Dromi, el ex ministro de Obras Públicas del gobierno de Carlos Menem (1989-1999), máximo responsable entonces de las privatizaciones de las empresas del Estado. De corroborarse lo publicado, no sólo habría salido a flote un presunto hecho de corrupción y el modus operandi del kirchnerismo, sino también la pasión kirchnerista por el doble discurso. La ex presidenta, cristina Kirchner y su difunto esposo, Néstor Kirchner no ocultaban su pasión por maltratar al periodismo y acusar al menemismo de todos los males de la nación. Pero Dromi era asesor de su gobierno y el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, su hombre de consulta permanente en los primeros años del gobierno.

Una economía diezmada, una sociedad fracturada en sus preferencias políticas y la necesidad de reordenarlo todo, llevan a la nueva administración a caminar con máxima cautela. En tanto el peronismo ya entró de lleno en la puja interna. No son pocos los dirigentes que toman distancia del kirchnerismo. Despacio van ingresando en una suerte de Cámara Gessell, donde dilucidan el abuso al que fueron sometidos a lo largo de 12 años y medio. La situación del aparato estatal es tal que no faltan los chistes, Como ese en el que Cristina Fernández se habría llevado de la Residencia de Olivos, los grifos de la cocina y del baño. Eso porque habría leído en ellos La C y la F y creyó que en vez de pertenecer al agua Caliente y la Fría delineaban sus propias iniciales.

Así están las cosas en el gobierno argentino. Con un presidente y varios ministros que extreman la prudencia porque las urnas no le dejaron espacio para el error. En tanto, es tiempo de analizar el lodo que dejó el kirchnerismo, hasta que se puede trabajar sobre un diagnóstico real y el macrismo pueda ser sometido a análisis.

 

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